BBVA, Santander, Sabadell y Popular han optado por esta vía

La banca ahorra 3.500 millones al pagar dividendos con acciones

La política de pagar los dividendos con acciones está suponiendo un importante colchón para los ratios de capital de la banca española. Entre Santander, BBVA y Popular han evitado el desembolso de 3.500 millones de euros al pagar al accionista con títulos, ya sean de nueva creación o procedentes de autocartera.

La banca ahorra 3.500 millones al pagar dividendos con acciones
La banca ahorra 3.500 millones al pagar dividendos con acciones

BBVA anunció la semana pasada que este año abonará con acciones dos de los cuatro dividendos que reparte cada año. La entidad optará por la fórmula scrip dividend, ya utilizada por Iberdrola y Santander, que consiste en dar a elegir al accionista entre recibir acciones de nueva emisión o recibir efectivo a cambio de no acudir a una ampliación de capital liberada. Un mecanismo que permite reducir el desembolso al accionista. Popular, Sabadell y BBVA ya optaron por pagar dividendo en especie en los últimos años. En total, estas tres entidades van a acumular ahorros respecto a los pagos en efectivo por valor de 3.500 millones de euros desde 2009. Esta cifra es solo la que se deriva de la aplicación de las nuevas fórmulas de retribución, es decir, no tiene en cuenta el ahorro derivado del recorte de dividendos en el sector.

La última operación de este tipo fue anunciada por BBVA la semana pasada. Consiste en un scrip dividend similar al practicado anteriormente por su gran rival, Santander, y consiste en realizar una ampliación de capital liberada -es decir, emitir acciones nuevas-, repartir los derechos de suscripción a los accionistas y garantizarles la compra del derecho. El accionista, en teoría, puede optar por recibir efectivo o acciones, pero si recibe dinero se diluye su participación en la empresa, puesto que el banco imprime acciones nuevas, y el inversor se queda con las que tenía. Por el contrario, si opta por recibir acciones mantiene la participación pero se queda sin dividendo.

Mientras Santander optó por fijar el precio que paga por el derecho, siendo éste una cantidad equivalente al dividendo pagado en ocasiones anteriores, BBVA ha anunciado la cantidad máxima a pagar si todos los inversores optan por el efectivo. Será un máximo de 690 millones en abril -lo que supondría 0,15 euros por acción- y 550 en octubre -0,12 euros por título-.

En todo caso, la mayor parte de los accionistas opta por recibir acciones -el 86% en el dividendo de Santander-, por lo que el banco se ahorra un buen dinero. Santander, más de 800 millones de euros cada vez que usa esta fórmula. Y en BBVA podría rondar los 1.000 millones entre los dos dividendos en los que aplicará esta fórmula, asumiendo que se mantiene el porcentaje del Santander de un 84% de inversores que pide acciones.

Los dividendos pagados en especie han sido el sistema elegido por el propio BBVA en el pasado, por Sabadell o por Popular. Así estas tres entidades han ahorrado 750 millones de euros.

Supone repartir a los inversores acciones, pero no de nueva creación, sino ya existentes, y pertenecientes a la autocartera de las entidades. Esta retribución es mejor para el accionista que las ampliaciones de capital liberadas, aunque priva al accionista del efectivo salvo que haga una operación de venta.

Para la empresa, esta fórmula tiene la ventaja de no suponer un coste inmediato y de poder destinar a reservas la totalidad del beneficio, pero si se repite varias veces acaba teniendo efectos económicos, pues obviamente la autocartera de los bancos no es infinita.

La paradoja de las salidas a Bolsa de las cajas de ahorros

La necesidad de las cajas de ahorro de salir al mercado para capitalizarse es un arma de doble filo para estas entidades. Se trata de una fórmula para captar el dinero necesario para cumplir los requisitos de capital, pero para salir a Bolsa las cajas deben modificar su política de distribución de beneficios. Si quieren convencer a los inversores de que pongan dinero, tendrán que prometer dividendos, como hizo ayer Banca Cívica, que prevé un pay out del 50%. La paradoja viene porque, precisamente, los compromisos a los que lleguen las entidades mermarán su capacidad para constituir reservas. Es decir, en un momento en el que la banca merma el pago al accionista para mejorar sus ratios, las cajas más necesitadas tendrán que ser capaces de generar beneficio suficiente como para repartir dividendo, además de salir a cotizar con fuertes descuentos.

La cifra

845 millones se ahorró el Santander al dar la opción de recibir acciones en el dividendo que se paga en enero.