Financiación bancaria

El esquivo príncipe azul del capital privado

Las cajas afrontan grandes obstáculos para financiarse en el mercado.

El capital privado sigue con expectación la metamorfosis por la que están atravesando las cajas de ahorros y que ayer vivió un capítulo decisivo. La ministra de Economía, Elena Salgado, anunció un endurecimiento de exigencias de capital para el conjunto del sistema financiero, hasta un mínimo de ratio de capital básico del 8%, que será incluso superior para determinadas entidades según su perfil. Este nuevo listón requerirá una capitalización adicional que, de forma preliminar, Gobierno y Banco de España estiman en no más de 20.000 millones de euros. Salgado mostró su confianza en que, de aquí a septiembre, cuando todas las entidades tengan que haber alcanzado ese umbral mínimo de capitalización, "todo o gran parte" de ese capital se haya obtenido de inversores privados. Sin embargo, la realidad es mucho más tozuda y gran parte de esa capitalización adicional necesaria se centra en cajas en procesos de fusión, que ahora están lejos de contar con el favor de los grandes inversores.

"La expectativa del mercado es que las necesidades de capital son mucho mayores a esos 20.000 millones de euros", señalaba ayer un analista de banca. Buena parte del sector financiero va a tener que emplearse a fondo para captar recursos en el mercado, aunque la entrada directa de capital privada en las cajas más vulnerables es hoy por hoy muy incierta. Fuentes financieras reconocen contactos preliminares entre entidades de ahorro y fondos de capital riesgo, auspiciadas por la banca de inversión, pero concentradas especialmente en la venta de activos inmobiliarios. "Hay un interés institucional muy fuerte en las carteras de deuda hipotecaria de las cajas de ahorro y ofertas con descuentos que rondan el 50% sobre el valor en libros. Ya lo intentaron con la banca y no vendió a esos precios y ahora lo intentan con las cajas", señalan fuentes del sector inmobiliario. La situación actual es muy distinta a la del inicio de la crisis, cuando los fondos especulativos comenzaron a planear sobre los activos inmobiliarios que puso en venta la banca. Pero aunque las cajas estén ahora dispuestas a soltar lastre inmobiliario incluso a pérdida, estas ventas tampoco son la panacea que necesita el sector para recapitalizarse.

"Para que el capital privado entre en las cajas es necesario que se aclare su figura jurídica y su gobierno corporativo. No es algo que vaya a suceder a corto plazo. Será más factible una vez se conozca el resultado de los test de estrés y se vea alguna recapitalización adicional", explica un analista de una firma internacional. El Gobierno se ha puesto manos a la obra para responder a esta exigencia del mercado, aunque ha aparcado la reconversión de las cajas en bancos, que a juicio de buena parte del sector sería la forma con la que despejar del todo las dudas sobre el conjunto del sistema. Así, solo estarán obligadas a derivar la totalidad de su balance a un banco las cajas que necesiten capital del FROB. Además estas cajas deberán seguir las mismas prácticas de buen gobierno que un banco cotizado. Y, una vez quedara despejado el camino para los inversores privados en el capital de las cajas, también regiría el requisito por el que el Banco de España ha de autorizar la toma de participaciones superiores al 5% del capital.

Los analistas han apostado por una necesidad de capital superior a los 20.000 millones

"Los inversores aguardan no solo a la recapitalización de las cajas sino al plan de negocio de estas entidades, a qué hay después de sanear la morosidad", apuntan fuentes jurídicas. El único proyecto de entrada de capital privado en una caja fue el de JC Flowers en Banca Cívica, que quedó aparcado tras la incorporación de Cajasol al proyecto. "Los grandes fondos soberanos y de capital riesgo se rigen por estrategias paneuropeas y en la búsqueda de capital privado, España deberá rivalizar con otros mercados más competitivos", advierten fuentes financieras.