El recinto aún no está operando

La concesionaria del aeropuerto de Castellón pide el rescate

Antes de que despegue ningún avión, la concesionaria del nuevo aeropuerto de Castellón ha pedido el rescate, al considerar que es imposible de rentabilizar pese a que la Generalitat pagará seis euros por cada pasajero que no llegue a los pactados.

Concesiones Aeroportuarias ha solicitado a Aerocas, sociedad formada por la Generalitat y la Diputación de Castellón para promover el aeropuerto de la provincia, el rescate de la gestión y la explotación que había conseguido en el concurso que se convocó en su momento. La decisión de abandonar el proyecto se produce cuando aún no se ha puesto en marcha, ya que el aeropuerto acumula retrasos en su construcción y no hay prevista fecha de apertura. La empresa, cuyo accionista de referencia es Globalvía (FCC y Caja Madrid), ha planteado también que, en el caso de que no se opte por el rescate, se plantee el restablecimiento del equilibro económico financiero de la concesión. En este sentido, el vicepresidente de la Generalitat, Vicente Rambla, mostró ayer su disposición a "hacer los ajustes necesarios para que sea un éxito en cuanto a la llegada de turistas y desde el punto de vista financiero".

No sería la primera ni la segunda vez que se modifica la concesión. Sin embargo, en esta ocasión las razones alegadas por Concesiones Aeroportuarias van más allá de las que apuntaban a los retrasos en la puesta en marcha de la instalación. Según fuentes de la compañía citadas por el diario El País, uno de los motivos de esta solicitud, según fuentes de la empresa, es el cambio normativo que obliga al gestor del aeropuerto a hacerse cargo de gastos que, cuando se firmó el contrato de concesión, se atribuían al promotor. Entre otros se encuentra el pago a los controladores.

Pero parece más importante el hecho de que la crisis haya paralizado por completo los proyectos urbanísticos de la zona, especialmente todo lo que rodea al proyecto de Marina d'Or Golf, o las numerosas promociones de apartamentos en el norte de la provincia. El aeropuerto, que es casi una exigencia personal del aún presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, estaba pensado para atender a todo ese negocio que ahora no existe. Este parón ha rebajado las expectativas de rentabilidad hasta el punto de que los seis euros que debería pagar la Generalitat por cada pasajero de menos de los 600.000 anuales pactados, no serían suficientes. La rentabilidad de esta infraestructura, además, también se ha puesto en duda por su cercanía con el aeropuerto de Valencia-Manises por el sur o el de Reus por el norte.

Concesiones Aeroportuarias fue la única empresa que se presentó al concurso para la gestión privada del recinto. La concesión se otorgó por 50 años. Aunque el campo de vuelo y el edificio están completamente terminados desde hace algunos meses, aún faltan algunos permisos para poder empezar a operar.

80 millones de coste

Rescatar la concesión del aeropuerto de Castellón supondría un coste de más de 80 millones de euros para la Administración pública valenciana, según un primer cálculo. De momento, la intención de la Generalitat es conseguir que la compañía siga en el proyecto mejorando el contrato.