Un 9,5% hasta 69.976 millones

La deuda de la banca española con el BCE vuelve a subir en diciembre

Los préstamos del Banco Central Europeo (BCE) a las entidades financieras españolas aumentaron en diciembre a 69.976 millones de euros tras un saldo de 64.222 millones en noviembre, según datos difundidos por el Banco de España.

Los bancos que operan en España solicitaron en diciembre al Banco Central Europeo (BCE) 66.986 millones de euros, el 9,5 % más que un mes antes, lo que eleva de nuevo la dependencia de la banca española de la 'ventanilla' europea tras la caída registrada en noviembre, que fue del 10 %.

Según los datos publicados hoy por el Banco de España, la banca española solicitó al BCE 66.986 millones de euros en diciembre, es decir, 5.848 millones de euros más que los 61.138 millones que pidió en noviembre, cuando el saldo había disminuido respecto a los 67.947 millones del mes anterior. En comparación interanual, las entidades españolas pidieron en diciembre al BCE 9.119 millones de euros menos que en el mismo mes de 2009.

El incremento en las peticiones registrado en diciembre rompe una racha de cuatro meses consecutivos de caídas, ya que en agosto el saldo se situó en 109.793 millones frente a los 130.209 millones de julio -cifra récord-; en septiembre bajó a 97.682 millones, en octubre a 67.947 millones, y en noviembre, a 61.138 millones.

Asimismo, el importe solicitado en diciembre representa el 16,5 % del total de las deudas contraídas por las entidades financieras europeas con el BCE, que ascendían al finalizar ese mes a 404.267 millones de euros, aunque este saldo es inferior a los 409.030 millones que sumaba el mes anterior. Este repunte es significativo, ya que en noviembre las peticiones españolas representaron el 14% del total solicitado por las entidades europeas.

Restando los fondos depositados con el BCE, el volumen prestado neto sumó unos 67.076 millones de euros frente a los 61.138 millones de euros del mes anterior.

El incremento en la financiación de las entidades españolas al BCE se produce en un momento en el que los mercados mayoristas se encuentran prácticamente cerrados para el sistema financiero español.