Problemas de gestión

Murdoch sopesa vender MySpace pese a su intento de reinvención

La red revela su fragilidad por la falta de innovación y el auge de Facebook.

News Corp contempla una serie de posibilidades que incluyen la venta, la fusión y la segregación". La portavoz de MySpace Rosabel Tao confirmó a los medios lo que se ha estado rumoreando desde que esta misma semana se anunciara el despido del 47% de la plantilla de la empresa que hace siete años, cuando se fundó, fuera el primer sinónimo de "red social".

Los planes de la compañía de Rupert Murdoch ponen de manifiesto no solo sus problemas de gestión en el complejo mundo de internet sino que, además, mandan a empresas y mercados el mensaje de que la red social, en sí misma, no siempre es la respuesta para el objetivo de conseguir rentabilidad. MySpace, que ha emprendido una estrategia de reinvención como red social de entretenimiento, tiene hasta junio para mostrar cifras positivas. La división en la que se encuentra ha tenido pérdidas operativas de 146 millones de dólares.

De momento no hay compradores evidentes. MySpace opera con apenas 600 empleados tras varias rondas de draconianos recortes desde que fue adquirida por Murdoch en 2005 por 580 millones de dólares.

Entonces, el empresario se anotó un gran punto al ganarle la partida a otro octogenario del sector, Sumner Redstone, el accionista de control de la estadounidense Viacom. Redstone y Murdoch competían entre si para hacerse con la que entonces era la gran red social. Que dos veteranos del sector de los medios vieran el futuro a través de MySpace rejuvenecía sus estrategias y les presentaba como visionarios.

Murdoch terminó incorporándola a su organigrama y durante un tiempo disfrutó el aprendizaje que recibió sobre el mundo de las redes sociales e internet. El empresario sigue interesado en las nuevas tecnologías pero ahora ha centrado su interés en el iPad, para el que prepara un periódico de suscripción que será lanzado el próximo día 19. Mientras, su interés por MySpace se fue desvaneciendo a la vez que se intensificaba su campaña para adquirir The Wall Street Journal en 2007.

La empresa vivió entonces continuos cambios en su cúpula y comenzaron los despidos. El necesario proceso de innovación en la red se ralentizó mientras Facebook despegaba como una alternativa mucho más atractiva. MySpace, una red que favorecía las bandas de música (conocidas o no) y los editores de contenidos artísticos, empezó a perder interés por parte de sus usuarios.

Su actual consejero delegado, Mike Jones, ha reorganizado la red en octubre con un cambio de cara, volcándose en un contenido más de entretenimiento y sin competir con Facebook por usuarios, algo que ha permitido una mejora en las altas aunque apenas aporte mucho al complicado mundo de la música. Con todo, los analistas dudan de que MySpace sea algo más que una plataforma de anuncios mientras Facebook diversifica sus ingresos no solo con anunciantes muy segmentados sino también con negocios de comercio electrónico montados alrededor de sus ofertas de juegos y créditos.

MySpace tiene ahora medio año para revelarse rentable, algo difícil de hacer con menos plantilla y una estrategia difusa para ello.

Facebook, la compañía de Mark Zuckerberg, está en una trayectoria imparable. Su valoración no deja de subir pese a que no cotiza en el mercado abierto y, de hecho, se duda de que su joven fundador quiera exponerse en unos caprichosos mercados que demandan transparencia.

Pero la empresa no está solo en boca de los analistas. También en la de los comentaristas políticos porque en la medida que crece en número de usuarios y rentabilidad, está creciendo su presencia alrededor de los centros de poder. Según revela USA Today, la empresa ha contratado a su séptimo empleado en Washington y está ampliando sus oficinas en la capital.

Según el diario, Facebook está gastando más dinero en hacer lobby y evitar así que se cuestione su política de protección de privacidad, además de influenciar futuras decisiones en esta área.

La empresa de Murdoch quiere una tendencia positiva en las cuentas a partir de junio