Pimentel decidirá aspectos clave del estatuto profesional

AENA y controladores discrepan en temas sociales del convenioconvenio

La designación de Manuel Pimentel como árbitro del convenio de los controladores relaja la tensión entre AENA y USCA. Dan por buena la elección y creen que intervendrá en materia de derechos sociales y profesionales donde las partes están enfrentadas.

La elección del ex ministro de Trabajo Manuel Pimentel como árbitro para dirimir en última instancia, y a partir del 31 de enero, las diferencias entre las partes en el convenio de los controladores aéreos, ha tenido como efecto el relajamiento de la tensión entre AENA y USCA.

Ambas partes dan por buena la elección y calculan que, finalmente, tendrá que intervenir en materia de derechos sociales y profesionales en los que las posturas de USCA de la empresa de navegación aérea se encuentran muy alejadas.

Las fuentes consultadas aseguraron que, una vez que se han fijado por ley la mayor parte de los contenidos económicos del pacto laboral (la masa salarial será de 480 millones anuales), en este apartado queda por dirimir cual será el peso en la distribución salarial entre los profesionales de los grandes centros, por un lado, y los de las torres de los aeropuertos, por otro.

Tampoco se esperan enfrentamientos insalvables al establecer la jornada anual de trabajo.

La empresa ha dicho públicamente que está en condiciones de rebajar la actual de 1.670 horas. AENA plantea dividir los centros y torres de control en cuatro tipos, según la cantidad de horas base de su plantilla. Habrá dependencias de 1.200 horas, de 1.300, 1.400 y de 1.500 horas de manera que cuando sea necesario que un trabajador aumente el número de horas trabajadas por encima del límite de su departamento, éstas se consideren como normales y no como horas extraordinarias hasta el tope máximo de las 1.760.

Los controladores ligan la jornada anual a la disponibilidad de controladores. Reiteran su tesis de que la plantilla de AENA sigue siendo muy corta para el trabajo que tiene que acometer. Recuerdan que este problema ha estado en la base de los enfrentamientos del pasado mes de diciembre.

Las partes consultadas entienden que las diferencias en las que va a ser más difícil ponerse de acuerdo y en las que, por tanto, será necesaria la intervención del Manuel Pimentel como árbitro, se centran en la regulación de derechos sociales y en la definición y articulación de la carrera profesional de los controladores.

La fijación de ciclos de trabajo y de descanso, las vacaciones, la elaboración de los turnos de control y el procedimiento de comunicación de sus jornadas a la plantilla, así como la cobertura de las incidencias, son otros de los aspectos que suscitan las principales diferencias.

Otro tema de conflicto es el nombramiento de cargos de responsabilidad operativa como los jefes de sala, jefes de instrucción y jefes de supervisión. AENA exige mantener la potestad en exclusiva sobre las designaciones. USCA y los controladores reclaman capacidad para influir en estos nombramientos.

Los controladores recuerdan que el estatuto de su profesión conforma una parte sustancial de su actual convenio colectivo.

Convenio

Doce años para renovar un pacto laboral

Origen: el primer y único convenio de los controladores españoles se firmó en 1999 y recogió buena parte de la normativa profesional acumulada hasta la fecha.

Intentos: desde 2004 los intentos por renovar aquel acuerdo han sido incontables y siempre frustrados. Ahora ya es inevitable que el 20 de febrero haya un nuevo texto.