A fondo

'Crash tax', ejemplo de creatividad fiscal

Aunque en Washington se decidiera a finales de 2010 mantener las rebajas fiscales que George Bush puso en marcha, las cuentas se pondrán cuesta arriba para las familias. El problema es que van a pagar de su bolsillo servicios estatales y municipales que antes estaban financiados públicamente o tendrán que hacer frente a nuevos gravámenes para compensar la falta de ingresos. La terrible realidad fiscal ha agudizado el ingenio y el celo recaudador. Por ejemplo en Nueva York el alcalde, Michael Bloomberg, quiere imponer un nuevo gravamen, el llamado crash tax.

La idea es que cuando haya un accidente de tráfico, independientemente de quien lo haya provocado y haya víctimas o no, se va a tasar el servicio que presten los bomberos que acudan al lugar del siniestro. A partir de julio se pasará un recibo a los automovilistas de 490 dólares en caso de que el coche se incendie o sufra otro tipo de incidente si hay heridos. La carga se rebaja hasta 415 dólares si no hay heridos y a 365 cuando se trate de otras incidencias en las que se persone el cuerpo de bomberos, le haya llamado el accidentado o un tercero.

El alcalde dice que la alternativa a la tasa es reducir el cuerpo de bomberos y que en estos momentos difíciles no pueden permitirse proporcionar sus servicios "sin coste".

Pero el servicio no es gratis. Los ciudadanos ya pagan impuestos y hasta que la crisis ha puesto a las cuentas públicas contra las cuerdas se ha dado por sentado que la seguridad es un servicio que forma parte fundamental de la función de Gobierno.

El crash tax ha sido acogido con hostilidad por parte de unos ciudadanos que entienden que tener un accidente es ya suficiente desgracia. Las autoridades sugieren que los automovilistas pasen la factura a sus aseguradoras pero es poco probable que estas las acepten y si lo hacen las pólizas subirán. Desde las aseguradoras se tacha a la tasa como una doble imposición. Bloomberg admite que es como un impuesto que se cuela por la puerta de atrás pero que la ciudad necesita el dinero. Y punto.

A decir verdad, Bloomberg no ha sido tan creativo. El crash tax ya es una realidad en otros estados para los servicios de bomberos y de policía cuya intervención es siempre obligatoria en los accidentes por leves que estos sean.

Para tranquilizar a los ciudadanos, el departamento de bomberos afirma que no negará el servicio a quienes tengan facturas pendientes con ellos. Un alivio para quien ve las noticias de la noche y recuerda como hace unos meses, un residente del condado de Obion (Tenessee) vio su casa desaparecer bajo las llamas sin que los bomberos hicieran nada. ¿El motivo? No había pagado la tasa de 75 dólares que debía por el servicio.