El presidente garantiza el impulso reformista

Zapatero alerta sobre el riesgo de nuevas sacudidas en los mercados

El presidente del Gobierno coronó este jueves el balance de 2010 con el rostro serio y sin tan siquiera desear feliz 2011 a los periodistas convocados a La Moncloa. No dibujó un horizonte halagüeño, admitió que tiene puestas "todas las alertas" ante posibles nuevas sacudidas en los mercados y se comprometió a mantener su impulso reformista hasta el último minuto de la legislatura, cruzada a la que invitó a sumarse al líder del PP, Mariano Rajoy.

Zapatero alerta sobre el riesgo de nuevas sacudidas en los mercados
Zapatero alerta sobre el riesgo de nuevas sacudidas en los mercados

A la vuelta de las vacaciones navideñas, José Luis Rodríguez Zapatero comparecerá en el Congreso para detallar la agenda social del Gobierno. Es el contrapeso a los sacrificios que ha pedido a los ciudadanos para sacar adelante sus reformas, una secuencia que se mantendrá a lo largo de 2011, año en el que el objetivo principal será la creación de empleo neto, dijo el presidente. El Consejo de Ministros de este jueves ha aportado a esta agenda dos medidas que ya estaban descontadas: el aumento del 1,3 % en todas las pensiones como consecuencia de la desviación al alza del IPC, con un incremento añadido de un punto para las prestaciones mínimas, y la elevación en el mismo porcentaje que la inflación del salario mínimo interprofesional para el año que viene, que pasará de los 633,3 euros al mes a 641,4.

El impulso reformista se mantendrá "hasta el último minuto de la legislatura". Advertencia, por tanto, al PP de que no habrá adelanto electoral, ni siquiera en el supuesto de que los comicios municipales y autonómicos de mayo supongan una debacle para el PSOE.

El presidente dice sentirse con fuerzas y "sentido de la responsabilidad" para coronar la reforma de las pensiones, en la que legislará para aumentar la edad legal de jubilación a los 67 años de forma gradual y flexible, para culminar la reforma del sistema financiero, en la que impondrá "una transparencia permanente" a las cajas de ahorro "sobre todos sus activos", y para desarrollar la reforma laboral, haya o no acuerdo con empresarios y sindicatos. A España le esperan, añadió, cinco años de reformas sobre las que es necesario "mirar a largo plazo" y que tendrán que contar, abundó, con el concurso del PP. Zapatero pidió a Mariano Rajoy que "se moje", al menos en lo que afecta al futuro de las pensiones y del sistema financiero. "Espero que esté a la altura de las circunstancias", comentó. Son reformas de calado que comportan coste político. De hecho, el presidente admitió que "el Gobierno se la juega", al tiempo que subrayó "toda la determinación" para llevarlas a buen puerto.

El guión que se ha marcado Zapatero no es ajeno a la necesidad de transmitir confianza a los mercados. Preguntado si España se ha librado de acudir al fondo de rescate, el presidente habló de un país "fuerte y solvente" pero, a renglón seguido, confesó que el Gobierno "tiene todas las alertas puestas porque no han desaparecido las tensiones financieras en los mercados de deuda" y es necesario cumplir a rajatabla con la consolidación fiscal.

Tres últimas confesiones: nunca ha pensado en dimitir, en la tormenta financiera de mayo fue cuando peor lo pasó y no piensa prorrogar el estado de alarma porque considera que el conflicto con los controladores está en vías de solución.

Rajoy ayudará a que 2011 "no sea un año perdido"

El espíritu navideño parece que sigue impregnando, de momento, el discurso del líder del PP, Mariano Rajoy. En un balance de 2010 realizado desde la sede central de su partido casi a la misma hora en que Zapatero comparecía en La Moncloa, Rajoy subrayó este jueves su voluntad de respaldar al Gobierno "en todo lo que sea bueno para el interés general de los españoles" ya que, en su opinión, "España no se puede permitir que 2011 sea otra vez un año perdido". El PP, añadió, "estará a la altura de las circunstancias".

Esta voluntad de acuerdo no invalida la opinión del líder del PP de que lo que España necesita, en realidad, es "un cambio profundo" después de "muchos años de inacción" o de "ir en direcciones equivocadas". A juicio de Mariano Rajoy "no hay confianza posible cuando la crisis no se explica" y se "reacciona con medidas inconcretas o atropelladas o impuestas desde fuera", informa Efe.

Rajoy emplazó al Ejecutivo a presentar "un plan global de política económica" que contenga medidas claras y que "generen certidumbre".