Entre letras, bonos y obligaciones

El Tesoro adjudicó más de 200.000 millones de deuda en 2010

El Tesoro español colocó en 2010 más de 200.000 millones de euros en deuda pública entre letras, bonos y obligaciones, casi 20.000 millones menos que un año antes, según los datos que figuran en la página web de ésta entidad.

En estos doce meses las amortizaciones o vencimientos de deuda alcanzaron los 145.000 millones, con lo que la financiación neta del Estado superó los 50.000 millones.

A falta de conocer el calendario de emisiones para 2011, los presupuestos generales del Estado estimaban que el año que viene el Tesoro tiene previsto emitir 192.000 millones de euros para refinanciar vencimientos de deuda y captar recursos para cubrir las nuevas necesidades financieras del Estado, una cifra ligeramente inferior a los algo más de 200.000 millones emitidos este año.

Las amortizaciones previstas para 2011 rozan los 149.000 millones de euros (148.700), ligeramente por encima de los 145.000 que vencieron este año, para un saldo vivo de deuda de 594.800 millones de euros.

De este modo, la financiación neta del Estado alcanzará el año que viene los 44.000 millones de euros, suficiente para hacer frente a las necesidades de financiación expuestas en los Presupuestos, 43.000 millones de euros.

A partir del mes de mayo la evidencia de que Grecia era incapaz de sostener sus finanzas públicas y tendría que solicitar ayuda a la Unión Europea afectaba a la credibilidad de otros países periféricos de la zona, los llamados PIGS (Portugal, Irlanda, España).

La desconfianza de los mercados sobre la capacidad de estos países para hacer frente a sus compromisos en los mercados de deuda les obligaba a ofrecer intereses cada vez mayores en sus emisiones.

España ha llegado a aplicar a alguna de sus emisiones rendimientos que no se veían desde hace más de una década, una muestra de las dudas que albergaban los mercados sobre una posible quiebra.

Las medidas de reducción del déficit y control del gasto impuestas por el Gobierno a comienzos del verano, que se han ampliado en otoño e invierno, han recibido el apoyo de las autoridades de la UE, pero no han convencido a las agencias de medición de riesgo.

Las principales agencias -Fitch, Moody's y Standard & Poor's- han rebajado sistemáticamente la calificación de la deuda soberana española, aunque todas ellas han reiterado que la calidad crediticia de España es superior a la del resto de países periféricos.

Prueba de ello es la elevada demanda que las emisiones españolas han recibido de las entidades financieras, que en ocasiones han triplicado el importe ofrecido.

Como recuerda el analista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, "pocas veces habrá oportunidades de financiarse con tan poco riesgo y tan elevada rentabilidad".

Los analistas consultados por EFE coinciden en señalar que las medidas del Gobierno son las correctas, aunque matizan que han llegado con cierto retraso y no han logrado disipar del todo, de momento, las dudas de los inversores.