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A fondo

En dos semanas, bares y restaurantes sin humos

La ley del tabaco recibirá esta tarde el beneplácito del pleno del Congreso de los Diputados y lo hará en los mismos términos en que salió de la Cámara baja. Es decir, adiós a las modificaciones que se introdujeron en el Senado y que supusieron cierto alivio para los sectores más afectados por las nuevas limitaciones al consumo de tabaco. O, mejor dicho, a casi todas ellas.

Si se cumplen las previsiones, la prohibición de fumar en todos los espacios públicos cerrados entrará en vigor en menos de dos semanas: el próximo 2 de enero. Coincidirá con la llegada del nuevo año, pero no perturbará los festejos de Nochevieja y evitará dañar la caja de los locales de ocio nocturno en la noche más rentable del año.

Desde ese día será más complicado fumar, pero más sencillo comprar tabaco, ya que pese a reducirse los ámbitos donde estará permitido su consumo se incrementarán los puntos de venta.

El Congreso puede dar luz verde a la venta de cigarrillos en las tiendas de las gasolineras

Finalmente, el Grupo Socialista podría dar el visto bueno a la venta de tabaco en las tiendas de conveniencia de las gasolineras. Una reivindicación que realiza desde hace años este segmento del comercio minorista y que, según parece, podría ser un aliciente para que Coalición Canaria respalde hoy el texto de la nueva ley en la Cámara baja.

Sin embargo, esta vía de escape también ha sido criticada, especialmente por algunos lobbies antitabaco, que ven una clara contradicción entre el "espíritu de la ley" -en pro de reducir el consumo de tabaco especialmente entre la población más joven- y la concesión a las estaciones de servicio de la venta de cigarrillos y cigarros sueltos.

Pero muchas más críticas han recibido otras enmiendas del Senado que, previsiblemente, no serán respaldadas en el Congreso de los Diputados. Sobre todo la que daba carta blanca a las salas de juego, los bingos y los casinos para que pudieran habilitar como "zonas de fumadores" hasta el 30% de la superficie de sus establecimientos. De haber salido adelante, muchos habrían dudado de si esta concesión supondría una discriminación positiva en favor de los propietarios de este tipo de locales de ocio, en detrimento del resto de la hostelería para la que no va a haber prebendas.

Los dueños de bares y restaurantes anhelaban un benévolo cambio de última hora que permitiese la creación de cubículos exclusivos para fumadores dentro de sus establecimientos. En ellos estaría permitido fumar pero no se podría servir ningún tipo de comida ni bebida -para que los empleados de la hostelería no tuviesen contacto con el humo del tabaco- y que como máximo podrían ocupar el 30% de la superficie de los establecimientos.

La Federación Española de Hostelería (FEHR) se ha agarrado en los últimos meses a la creación de estos espacios como la única alternativa posible para evitar el impacto de la nueva ley, que prevén severo a pesar de que el Ejecutivo ha repetido en múltiples ocasiones que la limitación del consumo de tabaco en sus locales no va a tener impacto ni en sus ventas ni en el empleo del sector.

Por el momento, parece prácticamente imposible llegar a conclusiones claras sobre el impacto que tendrá la nueva ley en cuanto a consumo de cigarrillos, que en los 11 primeros meses del año se ha reducido un 10,6%, fundamentalmente por el impacto de la crisis.

De hecho, por ahora solo los hosteleros han aireado sus negativas previsiones. Según sus cálculos, sus ingresos podrían recortarse en torno a un 15%. De ser así, este recorte de ingresos se traduciría en la eliminación del 10% de sus puestos de trabajo, es decir, alrededor de 140.000 empleos. Sin embargo, los ponentes socialistas de la ley han sido contundentes. Aseguran que el objetivo de la ley es favorecer "el interés general de la salud pública". Además, creen que la inmensa mayoría de los locales de hostelería -los bares de pequeño tamaño- no pueden ni plantearse destinar un espacio exclusivo para fumadores, donde no recibirían ningún tipo de servicio por parte de los hosteleros.

Ante esta situación, la alternativa será fumar en la puerta de los locales de ocio o en las terrazas (que no estén cubiertas) que a buen seguro van a multiplicarse en los próximos meses, siempre que los bares y restaurantes cuenten con espacios adyacentes lo suficientemente amplios.

Sin olvidar los polémicos clubes privados de fumadores. La ley ha permitido este punto de fuga: espacios públicos donde sí estará permitido fumar, pero que no podrán estar gestionados por sociedades con ánimo de lucro. Es decir, ningún bar puede plantearse su constitución como club de fumadores a no ser que quiera dejar de hacer negocio. Por ello, surge la duda de quiénes y cómo se van a gestionar este tipo de locales.

Uno de los posibles modelos a seguir son las sociedades gastronómicas vascas, los populares txokos, pero esta vez integrados por cuadrillas de fumadores.

La ley también va a mantener la existencia de habitaciones exclusivas para fumadores dentro de los hoteles, pero éstas nunca podrán superar el 30% del total y, además, sacará adelante la prohibición de fumar en los accesos tanto de centros hospitalarios como educativos, así como en los parques infantiles. ¿Y si no se cumple? La ley contempla multas desde 30 euros si es una infracción aislada y hasta 600.000 euros si se considera continuada y grave. Y de nuevo, los hosteleros temen ser ellos quienes paguen los platos rotos si sus clientes no cumplen y se rebelan contra ley.

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