Ferrán traspasó sus bienes a otra sociedad

El embargo a Díaz Ferrán y Pascual consigue sólo 80.000 euros

El embargo cautelar que en agosto acordó el juzgado mercantil que tramita el concurso de acreedores de Air Comet contra sus ex propietarios, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, se ha saldado con la incautación de sólo 80.000 euros debido a diversas operaciones de traspaso de activos que han acometido.

Así lo aseguraron hoy los administradores concursales de Air Comet durante la vista para decidir si se mantiene el embargo de 37,64 millones de euros que acordó en agosto el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid, que consideró que los ex propietarios podrían tener que compensar con su patrimonio el agujero de la aerolínea por la "pasividad" mostrada para pedir su insolvencia.

Los administradores concursales pusieron de manifiesto que el embargo preventivo -que se adoptó sin escuchar a los afectados- ha tenido escasos resultados debido a que Inversiones Grudisan, sociedad patrimonial de Díaz Ferrán y de su familia, traspasó todos sus bienes entre julio y agosto a otra sociedad.

También destacaron que el único hijo varón de Díaz Ferrán, Gerardo Díaz Santamaría, hipotecó todos sus bienes en favor de Posibilitumm, la empresa compradora del grupo Marsans, el pasado 8 de agosto, sólo cinco días después de que se acordara el embargo cautelar.

Este afectaba no sólo al todavía presidente de la CEOE, a su hijo Gerardo y a Inversiones Grudisan, sino también a Gonzalo Pascual, a su hijo Ignacio Pascual y al ex consejero de Air Comet José María Llodrá, al que se le han retenido la mayoría de los 80.000 euros embargados hasta el momento.

La administración concursal defendió hoy que el embargo de los bienes se debe mantener, ya que tenían motivos suficientes para haber presentado en enero de 2008 el concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) de Air Comet y no lo hicieron hasta el 23 de marzo de 2010.

En cambio, el letrado que representa a Díaz Ferrán, a Gonzalo Pascual y a sus respectivos hijos defendió hoy que no son culpables del agujero patrimonial de la aerolínea y, en consecuencia, no deben compensarlo con sus bienes, ya que actuaron siempre de forma "diligente" y con "buena fe".

Así, el abogado Ignacio Castillo relató que, mientras intentaban vender la aerolínea, negociaron durante todo 2009 un aplazamiento de las deudas con la Seguridad Social y la compensación de deudas recíprocas con la Agencia Tributaria, al tiempo que pagaron 5,5 millones de euros de salarios a los trabajadores.

Castillo, que añadió que los ex propietarios traspasaron 140 millones de euros de Teinver a Air Comet para intentar salvar a la aerolínea, aseguró que los problemas comenzaron con la expropiación de Aerolíneas Argentinas en diciembre de 2008 aunque "la verdadera crisis se inició en diciembre de 2009".

Fue entonces cuando un juzgado británico inmovilizó los aviones de la empresa por el impago de deudas al HSH Nordbank, lo que hizo fracasar el contrato de venta de Air Comet.

En cambio, la administración concursal defendió que los problemas de la aerolínea venían de lejos, ya que mantenía deudas con la Tesorería de la Seguridad Social desde 1997, que ascendían a 17 millones de euros en el momento de la declaración del concurso de acreedores (una vez descontado el importe del embargo de su sede social).

A ello hay que añadir los 9 millones adeudados a la Agencia Tributaria, el cuantioso impago de salarios (pese a que Ignacio Pascual puso recursos de su bolsillo para atender las necesidades del personal) y los embargos de acreedores "en cuantías nada despreciables", que oscilan entre 15.000 euros y 7 millones.

En su opinión, los problemas de Air Comet eran antiguos, ya que "la compañía se financiaba con los 548 millones puestos por la SEPI en Interinvest" en un principio, para tener que ser socorrida después por Teinver, la cabecera del grupo Marsans.

Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, que están declarados insolventes como personas físicas, se enfrentan también al embargo de bienes por valor de 417,4 millones que acordó el Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid a principios de noviembre para cubrir el agujero patrimonial de Viajes Marsans.