Innovación en el mundo del motor

Los fabricantes copian a los portátiles en los coches eléctricos

Tesla y Panasonic equipan a Toyota y Daimler con un modelo de carga alternativo más barato y eficaz.

Nombres como Toyota, Daimler o BMW se fijan en la tecnología usada en los ordenadores portátiles para abaratar las baterías de los coches eléctricos, el principal causante de las diferencias de precios entre esta nueva tecnología y los vehículos convencionales. La clave de esta iniciativa está detrás de un nombre: Tesla, un fabricante de vehículos eléctricos radicado en Silicon Valley (cerca de San Francisco) que se ha especializado en deportivos y en el desarrollo de nuevos usos de los acumuladores. En su capital conviven tanto la propia Toyota como Daimler o el fabricante tecnológico Panasonic, que recientemente invirtió 22,7 millones.

En junio, Toyota se lanzó y pactó una alianza con la start up estadounidense para desarrollar tecnología relacionada con la electricidad. Así, Tesla tendrá el encargo de electrificar el Rav4 y la gama RX de todoterrenos de Lexus, dos modelos que deberán llegar al mercado en 2012. Además, las baterías que desarrolla la compañía californiana conjuntamente con Panasonic también equipan a los Smart eléctricos de Daimler, así como a la Clase A de Mercedes Benz. BMW, a su vez, está probando esta tecnología en 450 Mini. Otro gigante de la automoción como Volkswagen, por su parte, está estudiando sus posibilidades en su centro de investigación en California.

Tesla y Panasonic siguen una línea de investigación distinta a la de otros fabricantes y sus aliados como Nissan, Mitsubishi y General Motors, dedicados al desarrollo de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Tesla utiliza pequeñas células cilíndricas parecidas a las que se usan en los paquetes de baterías de los ordenadores portátiles y otros aparatos electrónicos de consumo y que, según las compañías, almacenan hasta un 30% más de energía. Los otros fabricantes, por el contrario, se decantan por células de batería más grandes y planas, desarrolladas específicamente para su uso en automóviles.

Ventaja competitiva

Ambas tecnologías están aún en fase de pruebas, por lo que no queda claro cuál va a ser la que finalmente logre una ventaja competitiva. Algunos expertos conceden más fiabilidad, seguridad y durabilidad al modelo de baterías planas, otros aseguran que el desarrollado por Tesla y Panasonic será más barato y eficaz. Por ejemplo, el paquete 6.831 células que equipa el deportivo roadster de Tesla (valorado en 82.500 euros) le permite una autonomía de casi 395 kilómetros. El Nissan Leaf, recientemente proclamado Coche Europeo del Año, puede recorrer 160 kilómetros con un ciclo de carga. Este modelo saldrá a la venta en verano en España con un precio de 30.000 euros. El Chevrolet Volt, por su parte, costará unos 31.020 euros.

Las baterías son el gran quebradero de cabeza para los fabricantes. Estos componentes hacen que fabricar un vehículo eléctrico cueste aproximadamente el doble que uno convencional. Aquí es donde Tesla asegura contar con ventaja. Según su fundador y antiguo consejero delegado, Martin Ebehard, la fabricación de las baterías planas convencionales cuesta entre 700 y 800 dólares por cada kilovatio hora. Su modelo usando las mismas pilas que equipan los ordenadores portátiles sale por unos 200 dólares, según sus datos. "Es un método más efectivo", aseguró Ebehard. "Hay una gran ventaja en términos de economías de escala". La compañía calcula, en todo caso, que el coste de estos componentes se reduce en un 8% anual.

La seguridad de estos componentes, sin embargo, sigue siendo una asignatura que sigue costando aprobar. Nokia, por ejemplo, se vio obligado a sustituir en 2007 hasta 46 millones de baterías que le había proporcionado, precisamente, Panasonic. La compañía nipona aseguró recientemente a Bloomberg que actualmente ha desarrollado una película aislante entre los electrodos, lo que permite limitar el riesgo. Sony, por su parte, tuvo que revisar a 9,6 millones de células de ion de litio en 2006, también por riesgo de sobrecalentamiento.

La industria de baterías se frota las manos

Uno de los grandes beneficiados de la progresiva electrificación del parque de automóviles serán los fabricantes de baterías. Según Sanyo, la automoción va a ayudar a triplicar las ventas totales en una década, hasta sumar un negocio de 60.000 millones de dólares (45.410 millones de euros) anuales. Panasonic, por ejemplo, ha encontrado en este negocio una vía para diversificar ingresos y depender menos del maduro mercado de la electrónica de gran consumo, por lo que recientemente ha abierto una nueva planta en Japón que le ha permitido incrementar en un 9% su producción anual. La compañía ya es hoy día uno de los fabricantes líder de acumuladores para vehículos híbridos.

Junto a Sanyo, una filial que adquirió a finales del año pasado, proporciona baterías de hidruro de níquel-metal y de ion de litio para varios fabricantes importantes, entre los que se incluyen Toyota, Honda y Ford, y tiene un acuerdo para desarrollar baterías con Volkswagen. En noviembre, una alianza entre Toyota y Panasonic hizo que comenzase la fabricación de baterías de litio-ion para la versión híbrida conectable del Toyota Prius. Este negocio, en todo caso, se desarrollará más lentamente: las ventas de eléctricos e híbridos apenas supondrán el 2,2% del total este año.

Las cifras

2,8 millones de unidades del Prius ha vendido Toyota desde que introdujo su pionero modelo híbrido.

3.000 millones de dólares (2.271 millones de euros) es la capitalización bursátil de Tesla.

160 kilómetros es el recorrido que puede hacer el Nissan Leaf con un ciclo de carga.