A fondo

Un mes para subir al barco de ACS

Pocos en ACS son capaces, aún hoy, de pronunciar correctamente el apellido del presidente de la constructora alemana Hochtief, de nombre Herbert. Aunque el señor Lütkestratkötter ha estado cada día en el pensamiento de Florentino Pérez y sus colaboradores. Y no precisamente para bien. Hasta septiembre, cuando la española reconoció que lanzaría una opa sobre la germana, el primer ejecutivo de Hochtief era todo un amigo de su primer accionista (ACS cuenta con el 29,9% de Hochtief). Pero la oferta marcó un punto de inflexión y en Madrid ha sorprendido desde el primer minuto la postura beligerante del presidente de Hochtief.

Una lucha en la que el alemán pidió cambios regulatorios en Alemania o buscó un caballero blanco que frenara a ACS. Una resistencia que ayer daba sus últimos coletazos. A la vista de que el regulador financiero alemán BaFin ha dado el visto bueno al folleto de la opa, que será hecho público en la jornada de hoy, Lütkestratkötter recomendó a los accionistas esperar una señal suya para tomar una decisión. "Hay tiempo suficiente. No hay razón para decisiones precipitadas", aconsejó ayer el ejecutivo alemán en un comunicado. El periodo de aceptación de la opa es de cuatro semanas en las que no faltará ruido.

De momento, el Consejo Supervisor de Hochtief va a estudiar el documento para emitir su valoración. "Recomendamos a nuestros accionistas no tomar una decisión antes de que esta valoración se publique", insistió Lütkestratkötter.

El presidente de Hochtief ha pedido a sus accionistas que no se precipiten ante la oferta de la española

ACS 31,19 -1,08%

Es más que probable que, de producirse una toma de control de ACS, el primer cambio que se produzca llegue en la desgastada presidencia de Hochtief.

El otro gran frente de presión contra el que ha luchado ACS durante el proceso de aceptación de la opa ha sido el de la prensa germana. Ayer, con el visto bueno del BaFin colgado en internet, no faltaban titulares como "El Gobierno nos ha dejado caer".

Papel neutral

El Ejecutivo de Angela Merkel ha jugado un papel definitivo cumpliendo su promesa de no inmiscuirse en el proceso. Hasta ahora, en la opa de ACS ha imperado la aplicación de la legislación germana y el BaFin ha exigido, como máximo requerimiento a ACS, que demostrara capacidad para responder a la oferta. ACS pretende controlar Hochtief pagando con acciones propias (ocho españolas por cada cinco germanas), para lo que cuenta con su autocartera, con el préstamo de acciones de algunos de sus accionistas de referencia y podría ampliar capital hasta en un 50%. Una hipótesis, esta última, que la empresa dejó abierta en junta extraordinaria de accionistas celebrada el pasado día 19. Y fue, precisamente, por exigencia del BaFin.

Sin embargo, en todo este proceso no falta quien resta méritos al Gobierno alemán en su aparente neutralidad. Hay que recordar que se dijo desde Alemania, sin que nadie lo desmintiera, que la propia Merkel medió para intentar la entrada de fondos catarís en el capital de Hochtief. Todo un escudo contra ACS.

Ya en el caso de la regulación que impone las reglas del juego en las opas, improvisar modificaciones en ese país tenía duras implicaciones. Rebasar el 30% de una cotizada en una oferta pública exime de la formulación de nuevas opas para la compra de paquetes parciales de esa misma empresa. Cualquier cambio habría perjudicado a grandes conglomerados locales.

Algunos, como Deutsche Bank, Commerzbank y el fabricante de componentes de automoción Schaeffler, han ascendido en el capital de sus participadas siguiendo la misma estrategia que ACS: rebasar mínimamente el 30% para después realizar compras parciales en el mercado.

Oferta con descuento

A partir de hoy, con el folleto disponible para ser revisado, los accionistas de Hochtief tienen la pelota en su tejado, con la incertidumbre de quién acudirá a una oferta sin prima.

El periodo de aceptación se alarga durante cuatro semanas y ACS pretende cerrar la opa en enero. Entre tanto, ha prometido que Hochtief seguirá con sede y presencia bursátil en Alemania, y asegura que en su hoja de ruta no figura trocear la compañía para hacer caja.

En la jornada de ayer, los títulos de Hochtief respondieron a la luz verde del supervisor alemán con un alza del 2%, hasta cerrar en 57,05 euros. ACS, por su parte, se dejó un 0,18% en Madrid, marcando 33,83 euros por acción.

Sin restricciones de precio ni de tiempo, el grupo español llegará hasta el 50,1% de Hochtief, manteniendo el resto como capital flotante. Para entonces, podrá realizar la integración global de las cuentas de Hochtief: de gran volumen en facturación, pero estrechas en beneficio.

Eso sí, la alemana ofrece una buena carga de Ebitda y muy poca deuda (ver infografía) lo que hará relucir los ratios de solvencia de ACS. Además, la empresa que lidera Pérez dejará de depender del mercado español, al que debía el 74% de su cifra de negocios en 2009, frente al 34% que resultaría tras la integración global de la participada.

Está claro que no solo habrá conquistas contables. Con Hochtief como subsidiaria, ACS se convierte en la mayor constructora foránea en Estados Unidos y en Australia, además de conseguir una plataforma para dominar Europa y asentarse en China e India. Justo los puntos candentes en el mapamundi de la construcción.

La firma resultante, cuando la española controle más del 50% de la alemana, superará en facturación a gigantes europeos de la construcción e infraestructuras como Vinci, Bouygues. Y pasará de lejos a las estadounidenses Fluor y Bechtel.

A Grupo ACS le falta consolidar Iberdrola por puesta en equivalencia, sea entrando en su consejo o alcanzando el 20% del capital, para convertirse en el líder mundial que Florentino Pérez prometió que sería en los primeros compases de la crisis. En el camino, él y su equipo habrán librado mil batallas en todos los campos, unas más costosas que otras, pero en el sector español de la construcción se da por descontado que lo va a conseguir.