Castilla y León. Finanzas

La segunda oportunidad de Caja España y Caja Duero

Cerrada la fusión, la nueva entidad tiene el reto de fortalecerse y no volver a incurrir en viejos errores.

Lograr que se pongan de acuerdo ha costado dos años de negociaciones y una contribución pública de 525 millones de euros, pero finalmente Caja España y Caja Duero ya son una sola entidad. Ahora deben demostrar que pueden ser parte de la solución y no del problema de España: la fuerte implicación política de municipios y autonomías en el sistema financiero. "A lo largo del proceso, hemos visto cómo nuestros políticos han ido cambiando de parecer de acuerdo a su estructura de partido sin atender a la lógica económica, y en algunos momentos, esto ha debilitado a los negociadores", comenta Martín Mesoneros, presidente de la Cámara de Comercio de Salamanca. "Ahora queda una segunda fase, tras el cambio normativo, en la que confiamos que los políticos electos se mantengan al margen".

Una gestión con criterio técnico es esencial para que la fusión cumpla su cometido de fortalecer la competitividad y solvencia de la nueva entidad, contribuyendo de paso a devolver la confianza de los mercados en la banca española. De por medio están también las expectativas de la región, donde el paro afecta al 15% de la población activa. "Si la fusión se realiza atendiendo a criterios económico-financieros, y se obtiene una entidad fuerte y saneada, debe suponer para Castilla y León una alternativa clave en la financiación de las actividades que se pongan en marcha, ayudando a dinamizar la economía regional", dice José Miguel Fernández, profesor de Economía Financiera de la Universidad de León.

El reto es mayúsculo, dadas las perspectivas pesimistas para los próximos años. De momento solo se sabe que una de las estrategias del grupo será crecer en Portugal con miras a convertirse en una caja ibérica. La pregunta es si será oportuno considerando las tribulaciones del país vecino. "Castilla y León tiene una vinculación histórica con Portugal que otras comunidades no tienen. Es un mercado en el que se puede crecer de manera moderada, pero no destinar el 80% de la actividad", señala José Luis Fanjul, profesor de Economía Financiera de la Universidad de León.

En respuesta a un cuestionario enviado por CincoDías, la caja argumenta al respecto que está presente en Portugal desde 1990 con una oficina de representación y desde 1995 con una oficina operativa. "En estos momentos disponemos de 18 sucursales distribuidas por toda la geografía. Nuestro conocimiento del mercado financiero portugués es profundo". Mesonero coincide en que Portugal es un destino prioritario, sobre todo para Salamanca, pero admite también que en la situación actual deben valorarse los riesgos que conlleva. "Nuestra principal zona de actuación es Castilla y León. Y entiendo que ahora nuestro mayor esfuerzo debe ser apoyar a las pymes, que son las que realmente crean empleo en la comunidad".

A mediados de octubre, pocos días después de cerrarse el acuerdo, la nueva caja comunicó a su plantilla que financiará circulante para pymes y vivienda para particulares. Según Fernández, la "excesiva laxitud" en la concesión de créditos hipotecarios fue uno de los errores cometidos por los socios de la fusión. A la pregunta de si insistir en vivienda no es volver a incurrir en el mismo mal, la caja asegura que reducirá notablemente la exposición al sector construcción y potenciará el sector minorista hipotecario, poniendo el énfasis en el segmento de mayor calidad y siempre con criterios de prudencia. "Las cajas siempre se han considerado buenas gestoras de crédito hipotecario", dice Fanjul. "Pero lo tienen que demostrar. Entre el todo y el nada, siempre hay un modelo de gestión".

Los ratios de Basilea III, antes de 2015

De acuerdo con los resultados de la prueba de resistencia aplicada a bancos y cajas en julio pasado, el grupo castellanoleonés necesitaría todavía 127 millones para alcanzar el nivel de solvencia exigido por la UE en un escenario extremo. Sin embargo, la entidad ha descartado pedir ayudas adicionales al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) aduciendo que sus ratios han mejorado significativamente desde entonces.

Precisa que el plan de negocio aprobado por el FROB contempla un Tier 1 superior al 9,5% a partir de diciembre de 2010 y al 10% al momento de devolver las ayudas del FROB (tiene plazo para retornar los fondos hasta 2015, pero planea hacerlo antes). Asimismo, prevé un core capital del 5,8% al cierre de 2010, que superará el 6% en 2012 y el 7% en 2013. Esto sería bastante antes de lo establecido por Basilea III, que fija un Tier 1 del 6,5% y un core capital del 4,5% en 2015.

En cuanto a la mora, que en septiembre se situaba en el 8,49%, explica que el plan de negocio está diseñado sobre la base de unas hipótesis conservadoras en relación con los impagos y las provisiones necesarias. Así, estima que la tasa de morosidad podría llegar al 10% a la finalización de este ejercicio e incluso crecer todavía en 2011, para ir disminuyendo a partir de 2012.