Viajes

La arquitectura del buen gusto

Las autoridades turinesas proponen la visita de empresas como alternativa turística.

Consagrada como una de las mecas industriales de Italia, Turín impactará a los visitantes que busquen las huellas grises de la reconversión industrial, ya que la ciudad, considerada una de las desconocidas del panorama turístico transalpino, destaca más bien por un gusto exquisito por la arquitectura. De hecho, la Universidad Politécnica de Turín cuenta con una de las facultades de Arquitectura más prestigiosas de Italia y muestra de ello es la propia ubicación de la institución, el imponente palacio de la regente Cristina de Francia.

Un paseo por Turín es un paseo por la génesis de la ciudad europea. Sobre la cuadrícula romana y los muros defensivos medievales, los turineses del siglo XIX trazaron una remodelación urbanística al más puro estilo del proyecto parisino del barón Haussmann, que ha dado lugar a impresionantes bulevares que ocupan los espacios donde en la Antigüedad existieron murallas.

Una sabia planificación se ha ocupado también recientemente de adaptar la ciudad a los nuevos tiempos y dotarla de más valores arquitectónicos. El Gobierno local decidió a principios de esta década enterrar las vías del tren que partían la ciudad en dos y los terrenos que quedaron libres han sido utilizados para la edificación de nuevas facultades. No podemos olvidar que Turín, con 1,9 millones de habitantes, tiene una de las universidades más antiguas de Italia, con 600 años de vida.

A estos se añade la recuperación de antiguas naves industriales ubicadas en la misma zona, como la antigua factoría de Fiat, en la que se instalaron parte de las infraestructuras que sirvieron para la celebración de los Juegos Olímpicos de invierno de 2006 y que hoy son ocupadas por el recinto ferial Lingotto, el hotel Art-Tech de Le Méridien, una estación de tren y un centro comercial.

En Turín surgió el movimiento que dio paso a la creación de la Italia moderna hace casi 150 años. Para la conmemoración del evento las autoridades han restaurado algunos de los edificios más representativos de la época. Entre estos monumentos, fiel reflejo del espíritu agitado de la época, destaca el Palazzo Carignano, el primer Parlamento de Italia y una muestra de que el ladrillo visto también es decorativo y de que la luz otoñal es capaz de teñir los edificios de un brillo especial.

Las plazas renacentistas, la Mole Antonelliana, la iglesia de San Lorenzo y la catedral de San Juan Bautista -dos joyas opuestas en su concepción del barroco-, el Palacio Real, el Auditorio de Música, con su reinterpretación del Palazzo Carignano, el Palazzo Madama y el Museo Egipcio, el primero de este género y durante muchos años el único en toda Europa, completan el recorrido.

Siempre industrial

La menos turística de las ciudades del norte de Italia se ha marcado el reto de competir con iconos turísticos como Florencia, Venecia o Vicenza. Y lo quiere hacer con ayuda de una larga tradición industrial que ha dado luz a gigantes como Fiat.

Estirar hasta el infinito un grisonti, saber que los italianos fueron los primeros en añadirle avellanas al chocolate, descubrir qué se esconde tras los dulces de colores Pastiglia Lione, conocer de la mano de los ingenieros de Thales Alenia qué misiones lleva a cabo la Agencia Espacial Europea o ver en directo cómo se modifica un Abart (un vehículo de la marca Fiat con piezas mejoradas que lo hacen más veloz) son algunas de las propuestas que la Cámara de Comercio de Turín y la agencia Turismo Torino quieren promocionar en el marco de un proyecto para fomentar el turismo industrial en la región.

Guía para el viajero

Cómo ir. Iberia cuenta con un vuelo directo diario de ida y vuelta a Turín, operado por la compañía Air Nostrum. Con Alitalia solo se puede llegar a Turín a través de un vuelo con escala en Roma, mientras que el destino más importante para las aerolíneas low cost en el norte de Italia es el aeropuerto de Bérgamo-Milán.

Dónde dormir. Ubicado a 200 metros de la plaza San Carlo se encuentra el Hotel Principi di Piemonte (Via Gobetti, 15), un cinco estrellas en pleno centro urbano. Otras opciones cercanas a las atracciones turísticas y más económicas son el Best Western Hotel Génova, el AC Torino y el Executive Hotel.

Dónde comer. El fanatismo gastronómico de los turineses se traduce en la cantidad de productos de alta calidad que puedes llevarte como souvenir. Entre ellos destaca el chocolate, en especial los bombones con avellana gianduja fabricados por Guido Gobino (Via Lagrange, 1).