Martin Sheen. Actor

"Ser pioneros en rodar en la catedral fue un milagro"

'The Way' es el título de la película que estrena esta semana, con financiación española, en la que el actor estadounidense interpreta a un padre que recorre el Camino de Santiago para homenajear a su hijo

El actor Martin Sheen
El actor Martin Sheen

Los orígenes gallegos de Ramón Gerardo Antonio Estévez, nombre de nacimiento del protagonista de Apocalypse Now, le llevaron a concebir este proyecto en el que implicó como guionista y director a su hijo, Emilio Estévez.

¿Cómo nació la idea de hacer una película sobre el Camino de Santiago?

En 2003, el año en el que mi madre habría cumplido cien años de haber seguido viva, organicé un viaje de todos mis familiares a su Irlanda natal. Cuando estábamos allí, les propuse hacer el Camino de Santiago, pero solo aceptaron mi nieto, el hijo de Emilio, y Matt Clark. Decidimos salir de Burgos en coche, porque no teníamos tiempo para el recorrido completo, y resultó que en la primera casa rural en que dormimos el chico conoció a la que el año pasado se convirtió en su mujer. Fue una especie de presagio de una estancia maravillosa. Se me quedó la idea de hacer una historia sobre el Camino y finalmente convencí a Emilio, que se puso a trabajar sobre el tema cuando terminó de rodar Bobby, la biografía de Robert Kennedy.

Como hijo de español, de un gallego emigrado a Estados Unidos, ¿cómo ha sido su relación con España?

Mi padre siempre nos hablaba de aquí, de cómo añoraba Galicia y de que era la mejor tierra del mundo... Aunque lo cierto es que no me habló nunca del Camino, pese a que sí había estado en Santiago. Yo no tuve la oportunidad de venir hasta 1969, cuando lo hice con dos de mis hijos, Ramón y Emilio, y dormimos en la misma cama en que él había nacido, en la casa de la que se marchó con 16 años. Desde entonces, he venido con frecuencia y soy un enamorado de esta tierra y sobre todo de su cultura.

¿Se conoce el Camino de Santiago en Estados Unidos?

Cuando empezó a popularizarse más en Europa, en los ochenta, se difundió algo, pero todavía no tiene la misma fama que aquí, ni siquiera entre los católicos. Esperemos que la película contribuya a difundirlo. En los pases previos tuvimos una respuesta positiva, también entre gente que había hecho el Camino y nos comentaba que se sentían identificados con la vivencia y el retrato de los personajes.

La suya es la primera película que consigue el permiso para rodar dentro de la catedral de Santiago...

Fue un auténtico milagro. Nos encontrábamos en Burgos, siguiendo el Camino para ir rodando la película, y aún no teníamos los permisos... hasta había un final alternativo en el que llegábamos por la noche y la catedral estaba cerrada, aunque yo dije que unos buenos peregrinos esperarían. Recé durante días, incluso, pidiendo para tener esa ocasión... Cuando entramos allí con las cámaras, fue el mejor momento de la película para mí.

Tras todas estas experiencias, ¿qué supone el Camino para usted?

Creo que es una metáfora de la vida, puesto que es un trayecto que se hace solo, pero en el que no es posible llegar al final sin contar con la ayuda de una comunidad. Además, aunque sabes que tu cuerpo va a Santiago, no tienes idea de dónde irá tu espíritu. Las dificultades físicas que atraviesas te convierten interiormente.

La ruta de Oz y unas gotas de tipismo

Emilio Estévez asegura que una de sus principales preocupaciones a la hora de rodar The Way fue la de dar la mayor verosimilitud posible a la historia, "y en particular, que los espectadores españoles no se sintieran disgustados con ella, que no hubiera los errores que cometió Woody Allen en Vicky, Cristina, Barcelona". En líneas generales, el propósito se cumple, en parte gracias a la presencia de actores locales como Ángela Molina o Simón Andreu, si bien estos le avisaron de una de las escenas concretas: el robo de la mochila del peregrino Martin Sheen por parte de un gitano de Burgos, cuyo padre le invita después a una improbable juerga flamenca en la ciudad castellana. "Lo sé, no es lo más adecuado, pero les pedí permiso porque en el fondo se trata de una fábula y necesitaba esa historia para el desarrollo del argumento", explica Estévez.

El director de la película asegura que su intención, más allá de interpretaciones religiosas que deja más para su padre -católico practicante, cosa que él no es-, era narrar la historia de cuatro personajes que no se aguantan pero se necesitan, "una suerte de actualización del camino de El Mago de Oz, contado a mi manera".

En la película destaca un reparto internacional bastante compensado, con la presencia de la canadiense Deborah Kara Unger y el irlandés James Nesbitt, y la fotografía a cargo del español Juanmi Azpiroz que hace justicia a los paisajes del Camino.