Coches eléctricos

El siguiente cambio tecnológico de nuestra vida

La paulatina implantación del coche eléctrico alterará toda la filosofía urbana.

El siguiente cambio tecnológico de nuestra vida
El siguiente cambio tecnológico de nuestra vida

Esta semana, un Audi A2 con motor eléctrico recorrió los 605 kilómetros que separan Múnich de Berlín sin repostar. Además, por primera vez en España, los particulares que lo deseen pueden probar el rendimiento de coches eléctricos "de serie" en las Torres del Paseo de la Castellana por cortesía de Smart. Ya no hablamos de un sueño; existen incontables dificultades estructurales para su implantación, pero los vehículos eléctricos son ya técnicamente viables. Y van a suponer el siguiente gran cambio de hábitos de la sociedad después de la implantación de internet.

Para Enrique Aguirre de Cárcer, director de PR de Mercedes-Benz que pone sus Smart eléctricos a disposición de los conductores, el principal cambio estribará en "la necesidad de acostumbrarnos a conducir con un ojo puesto siempre en el marcador de la carga, con la permanente sensación de estar en reserva". Y es que el punto débil de estos vehículos, hasta la generalización de equipos hoy experimentales, son las baterías: suponen más de la mitad de su precio y limitan su campo de acción.

En el caso del Smart, por ejemplo, viene a ser de unos 100 kilómetros, con una posterior recarga de no menos de cuatro horas de enchufado. Así, los conductores tendrán que disciplinarse para planificar sus trayectos y limitarse a ellos a fin de no agotar la carga, que podría suponer la inutilización de la carísima batería. A cambio, los fabricantes insisten en los datos de la mayor parte de encuestas de movilidad en todas las zonas urbanas: entre el 80 y el 90% de los recorridos diarios de coches en las ciudades europeas entran dentro de esos parámetros.

Los puntos de recarga son el gran caballo de batalla que marcará la implantación más o menos temprana de los coches. Aunque los enchufes pueden ser ganchos comerciales. Un restaurante McDonald?s de Carolina del Norte se ha convertido en el primero del mundo en ofrecer recargas para sus clientes, y grandes cadenas como Wal-Mart consideran instalarlos en sus parkings para atraer a los conductores.

En España, las ciudades que deseen adherirse al sello Movilidad Eléctrica -Madrid lo ha hecho- deben garantizar ciertas ventajas: plazas de aparcamiento específicas para estos vehículos, acceso a zonas céntricas en las que no podrán entrar los coches con motores de explosión, horario ampliado de carga-descarga... Juan Antonio Alonso, director de Ahorro y Eficiencia Energética del IDAE, admite que otras están en consideración, como "la posibilidad de que puedan usar los carriles bus", sin olvidar los beneficios fiscales en la compra. En otros países se especula por ejemplo con descuentos en los peajes.

Hay otras consideraciones a priori inesperadas. Las recargas hogareñas pueden beneficiar a las energías renovables al incrementar el uso de la red en esas horas valle. Y la total ausencia de ruido obligará a que los peatones se habitúen a mirar en los cruces, sin confiarse al rugido del motor.

Tampoco está claro si el tipo propiedad variará. Los primeros Smart disponibles sólo podrán conducirse en condiciones de renting. Nissan ha considerado la posibilidad de que sólo puedan comprarse los chasis y motores, mientras que la batería sería sólo alquilada, lo que facilitaría su intercambio en las estaciones de repostaje para el caso de viajes largos.

Propuestas de futuro y lentitud en las compras

En su primer fin de semana en Madrid, 200 personas probaron el Smart ForTwo eléctrico en el Paseo de la Castellana, una posibilidad que sigue abierta hasta el 11 de noviembre (previa inscripción a través del teléfono 902 10 18 97 o la web smart-urban-stage.com). Además, la instalación de Smart incluye una exposición con doce propuestas para una futura ciudad sostenible por parte de distintas personalidades como el blogger y profesor Enrique Dans, el arquitecto Santiago Cirugeda o el empresario Enrique Sarasola.

Por el momento, los datos de implantación en España están siendo más lentos de lo esperado. El Plan Movele preveía financiar este año la adquisición de 2.000 vehículos, y sólo se han pagado 910 ayudas. "La escasez de vehículos a la venta ha sido nuestro hándicap, aunque el compromiso de las marcas parece firme y podemos remontar esas cifras", señala Juan Antonio Alonso.

Los modelos

Peugeot Ion. La compañía francesa tiene previsto que a finales de este año esté a la venta su gran apuesta eléctrica, desarrollada conjuntamente con Mitsubishi. Peugeot tiene previsto comercializar inicialmente este coche mediante una oferta de movilidad "todo incluido", durante cuatro años, por menos de 500 euros al mes (impuestos incluidos) con una garantía de cinco años para la batería y un mantenimiento de 4 años o 40.000 km. El coche tiene una autonomía de unos 150 kilómetros .

Think City. Es el verdadero superventas en el segmento de los coches eléctricos. Esta semana, la compañía noruega celebró la fabricación de su vehículo 2.500. En España es el turismo eléctrico más vendido, con 30 unidades hasta el pasado 19 de octubre. Este modelo, que alcanza los 120 kilómetros por hora, tiene una autonomía de hasta 203 kilómetros y un precio de 27.000 euros, incluida la subvención de hasta 7.000 euros que concede el Gobierno.

Nissan Leaf. La japonesa Nissan inició la producción de su apuesta eléctrica este mismo mes en una de sus plantas japonesas, y espera que llegue a los concesionarios europeos a principios del próximo año. Las calles españolas ya cuentan, en todo caso, con algunos modelos de prueba, y en lo que va de año ya se han matriculado 21 unidades de este vehículo. Tiene una autonomía de unos 160 kilómetros y costará unos 30.000 euros, incluyendo las ayudas oficiales.

Mitsubishi I-Miev. Comenzará a venderse en Europa a mediados del próximo ejercicio, y tendrá un precio de unos 27.000 euros, contando con subvenciones. Tiene una autonomía de 130 km y alcanza una velocidad de 130 km/h. La recarga se puede realizar de dos formas. Bien conectando el coche a la red convencional, con lo que la batería estaría a plena carga en unas cinco horas o mediante un sistema de carga rápida trifásica que permite recuperar la batería un 80% en unos 20 minutos.