Emplean a más de un millar de personas

Las eléctricas se plantean el cierre de centrales de carbón importado

Seis centrales que sólo funcionan con carbón de importación (Meirama, As Pontes, Litoral, Lada, Pasajes y Barrios) se han convertido en las víctimas del real decreto que obligará a las eléctricas a consumir carbón nacional a un precio regulado. Las empresas consideran que la producción en las plantas de carbón importado será "casi nula" hasta 2014 y, ante estas perspectivas, podrían plantearse su cierre.

Las eléctricas se plantean el cierre de centrales de carbón importado
Las eléctricas se plantean el cierre de centrales de carbón importado

La solución del Gobierno para fomentar el consumo de carbón nacional se ha transformado en un nuevo problema. La obligación de que las comercializadoras compren la producción de las centrales que generan electricidad con mineral autóctono a un precio regulado va a expulsar del mercado prácticamente a toda la producción con carbón importado. Esto afecta a seis centrales de Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola y Eon España, que no descartan posibles cierres.

Así lo transmitieron en las alegaciones que recientemente plantearon en el consejo consultivo de la electricidad de la Comisión de la Energía, que el regulador recoge en su dictamen sobre la última resolución de Industria para poner en marcha el mecanismo de restricciones por garantía de suministro para el carbón local. Las dos mayores plantas cuyas calderas sólo admiten mineral de importación (las hay también mixtas) están en Galicia: As Pontes (de Endesa) y Meirama (de Gas Natural Fenosa). Endesa tiene también otra en Carboneras (Litoral de Almería); Iberdrola, la Lada (Palencia) y Pasajes (Guipúzcoa) y Eon España, en Los Barrios (Cádiz). Entre todas dan empleo directo a más de un millar de personas, que se multiplican por dos o tres en el caso del empleo indirecto.

Según el esquema propuesto por el ministerio, las empresas consideran que la producción con carbón importado "será casi nula" hasta finales de 2014, salvo en casos esporádicos. Para colmo, argumentan, el 1 de enero de 2016 entra en vigor la directiva de emisiones de instalaciones industriales que, al ser más restrictiva, obligará a estas centrales a realizar nuevas inversiones.

En definitiva, según las opiniones recogidas por el regulador, "los titulares de estas plantas pudieran plantearse el cierre de las mismas ante las actuales previsiones de funcionamiento". La CNE considera que su cierre sería perjudicial para la seguridad del sistema, pues estas plantas son necesarias en algunas ocasiones para garantizar el suministro. En este sentido, pide una revisión del mecanismo de pago por capacidad.

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, que ha puesto en marcha una comisión de seguimiento para ver el impacto del decreto del carbón en Galicia, aseguró la semana pasada que no existe ningún riesgo de cierre, pero no clarificó cómo se las compensará. Frente a lo que se creía, según la CNE, el real decreto afectará a las centrales de carbón de importación, pero en escasa medida a las de gas. De no cubrirse toda la oferta en el mercado, el nuevo sistema expulsa en primer lugar a las más contaminantes, esto es, el carbón.

Según la citada resolución, la energía programable en las 10 centrales de carbón nacional beneficiadas asciende a 23.000 GWh, cantidad inferior a toda la producción con carbón registrada en 2009, que alcanzó los 34.000 GWh. Por tanto, señala la CNE, en un escenario similar, la producción con mineral importado "se reduciría de forma importante", pero quedaría hueco para los ciclos combinados.

El stock sólo bajará un millón de toneladas al año

Uno de los objetivos del real decreto que obliga a las eléctricas a quemar carbón nacional es acabar con los excedentes de 10 millones de toneladas acumulados desde hace más de un año, al no haber podido competir en un escenario de caída de la demanda. Según el informe de la CNE sobre la resolución de Industria que fija cantidades, producción y precios en 2010 y 2011, los costes alcanzarían los 89 millones este año (suponiendo que se aplique desde noviembre, como prevé Industria) y de 503 millones en 2011. El consumo de carbón nacional hasta 2014 será de 10,1 millones de toneladas anuales. En cuanto al volumen máximo de producción de electricidad, éste será de 23.300 GWh hasta 2014, cifra que sólo representaría un 10% del consumo en términos de energía primaria. Por tanto, no se superará el límite del 15% que permite la normativa comunitaria en la que se ampara la medida.

Sin embargo, tanto la CNE como las eléctricas consideran que la producción máxima fijada para este año y el que viene no va a ser físicamente posible, por lo que el stock de carbón apenas se reducirá.

Además, teniendo en cuenta una producción anual de 10,1 millones de toneladas y que, según el Plan Nacional del Carbón (al que muchos confunden con las nuevas medidas, pero que está al margen de las mismas) el compromiso de las centrales es adquirir unas 9,2 millones de toneladas de carbón al año, el excedente podría reducirse sólo en un millón de toneladas anuales hasta 2014.

La medida es una ayuda de Estado que recibirán las eléctricas para la que ha sido necesaria la autorización de Bruselas. Las empresas, sin embargo, se oponen y la han denunciado ante el Supremo y el Tribunal de Luxemburgo.

Las cifras

23 TWh es la energía máxima programable al año para las centrales de carbón nacional, muy por encima de toda la producción con carbón en 2009.

89 millones de euros es el coste de la propuesta de producción con carbón nacional para este año y de 503 millones en 2011.