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Joaquín Estrada. Presidente de la patronal cementera Oficemen'

"Una reforma energética es vital desde hace años"

La caída en el consumo de cemento es del 14% en lo que va de año. Y llueve sobre mojado. Entre 2008 y 2009 la industria sintió la crisis de la construcción con un descenso del 50%.

Las cementeras claman una reforma energética que apuntale la liberalización del mercado eléctrico, incentive el uso de combustibles alternativos en la industria y permita a las empresas hacer previsiones de costes a largo plazo. En juego está su supervivencia, según el responsable de Cemex en España, Joaquín Estrada (Logroño, 1964), y ahora presidente de la patronal Oficemen. En su primera entrevista como tal, dibuja el peor panorama para el sector en los últimos 40 años.

Están ante un mal escenario, la obra civil se ha desplomado...

Con la caída de la edificación residencial y no residencial, la obra civil suponía casi el 60% del consumo de cemento en España. Ahora se anuncia un recorte del 30% en los presupuestos de Fomento... Imagínese. Entre 2008 y 2009 el consumo ya se redujo en un 50%, en lo que llevamos de 2010 hay que sumar un 15% más, y pensamos que el año que viene la herida seguirá sangrando.

¿Qué previsiones manejan?

Será uno de los dos o tres peores ejercicios para el sector en los últimos 40 años. Iremos a niveles de demanda de cemento semejantes a los de los años setenta, cuando España era un país muy diferente. Y lo peor es que esta situación se podría mantener durante cinco, seis o siete años, dependiendo de las medidas que se tomen.

El cambio de modelo económico pasa por construir menos. ¿Dónde tocarán suelo las cementeras?

Es muy complicado saberlo porque el país parece totalmente paralizado. Los Presupuestos del año que viene son, en el mejor de los casos, para sobrevivir. A finales de 2011 estaremos en la misma situación, pero con un desempleo mucho más alto. En construcción e industrias afines se seguirá destruyendo empleo y no veo que otros sectores tiren de la locomotora. No nos equivoquemos, la construcción seguirá siendo uno de los pilares de nuestra economía. España no se va a convertir en Silicon Valley en 10 años. El problema es que no se están haciendo reformas para crear actividad. Las políticas actuales son sólo torniquetes.

El Gobierno ya puso en juego fondos para animar la obra pública en los municipios, tomó las riendas en cuanto a la reforma laboral... ¿Le parece insuficiente?

Lo que digo es que hay un problema de creación de puestos de trabajo. Cualquier reforma que no ayude a solventarlo es totalmente inútil y no creo que la actual ayude a crearlos. Las empresas deben ser más competitivas y necesitan medidas que no se están adoptando. La reforma laboral es una reformita, un pequeño parche. La energética, por ejemplo, es vital desde hace años y no se ha hecho absolutamente nada. Cada vez es más vergonzoso el politiqueo que hay alrededor de la energía y eso está haciendo polvo a las empresas. Otra parte fundamental es la reforma educativa porque el modelo económico de un país no se cambia de la noche a la mañana.

Por tanto, la industria cementera se ha resignado a perder demanda.

No podemos hacer otra cosa. Lo único es volver a los mercados internacionales, pero resulta complicado. Definitivamente las compañías cementeras se deben adaptar a las nuevas circunstancias del país, pero esperemos que no sean estas en el corto plazo. Ni podíamos pensar siempre en los 56 millones de toneladas de cemento al año de antes de la crisis, ni tienen que ser los 20 millones que se nos demandarán el año que viene. Una situación normal debería estar en torno a una demanda de 30 a 32 millones de toneladas de cemento.

¿Qué le sucederá a la industria en ese periodo de adaptación? ¿Habrá cierres y deslocalización?

La industria ha sido muy responsable durante los años de bonanza. Entre 2008 y 2009, con el consumo cayendo un 50%, sólo se ha eliminado un 9% del empleo, y de forma poco traumática, al negociarse gran parte a través de prejubilaciones. A partir de ahora creo que el proceso de adaptación puede ser ordenado y sin que sufra mucho el empleo. No creo que la deslocalización sea una solución después de que España ha conseguido crear la industria cementera más eficiente de Europa en control del CO2. Pero es probable que haya cierres entre las 37 fábricas y no será por gusto, sino por imperativo del mercado.

¿A qué capacidad media están funcionando esas fábricas?

En el mejor de los casos, y gracias a que se está exportando algo, al 50%.

¿Se puede mantener el margen de explotación produciendo a ese ritmo?

No. Las proyecciones que tenemos sobre las subidas en el precio de la electricidad y de los combustibles son dramáticas. Si a esto sumamos la política energética de España, sobre todo desde el punto de vista de la electricidad, es imposible mantenerse. Hay zonas de España, como Levante, Murcia, distintas áreas de Andalucía, Baleares y Canarias, en las que el consumo de cemento caerá un 75% entre 2008 y 2011.

¿Han sido capaces las cementeras de controlar la morosidad?

Depende de la política comercial de cada uno y ahí no entra Oficemen. Pero no seamos ingenuos, si nuestros clientes tienen una situación de tesorería complicada eso repercute en toda la cadena.

Carbón: "Estamos cuidando zombis andantes"

Un 30% de los costes fijos de una cementera responden a la factura energética. La patronal arremete contra Industria y critica las ayudas al carbón o a las renovables.A principios de año Oficemen habló de falta de credibilidad del Gobierno en materia energética. ¿Lo mantiene?Seguimos igual y a los hechos me remito. La burbuja de las renovables ha explotado porque no se podía mantener el derroche y se han descubierto numerosos proyectos fraudulentos. Pero es que, además, queremos ser los más verdes de Europa mientras mantenemos el decreto del carbón.¿No está a favor de ayudar a ese sector?Todo el mundo sabe que la industria del carbón está muerta y que se está subsidiando cuando hay otras que están aguantando la crisis a duras penas. Lo único que hace el decreto es que sean los consumidores quienes paguen.¿Qué sugiere que se haga con el carbón?Habría que ver cómo se protege a los trabajadores de la mejor manera. Lo que no podemos es mantener zombis andantes.¿No le parece que se trata de una fuente autóctona de energía que interesa proteger?Hay un gran componente demagógico en ese discurso. Entre las renovables, el agua y otras fuentes, España tiene una capacidad de producción que supera la demanda. Tendría que llegar el fin del mundo para que necesitáramos el carbón. Además, no se puede utilizar ni aunque te lo regalen, porque no es competitivo por poder calorífico. Eso sí, estaremos otros cinco años tirando dinero a un pozo sin fondo.En cuanto a las renovables, lo que más le molestará será que se subvencionan con la tarifa de acceso...Los rumores dicen que los accesos pueden subir un 50% o un 60% para la industria. Apoyo que haya energías limpias, pero no que se gaste sin control. La CNE ya dijo que lo de las renovables era un caos.

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