Tendencias

Las entidades financieras tiran de los brotes verdes

Bancos y cajas participan en la creación de empresas con tintes sostenibles que promueve la Fundación Biodiversidad.

El sector verde genera cada vez más interés en la banca. Cajas y bancos dedican líneas de financiación específicas para el desarrollo de proyectos ambientales y algunos crean productos financieros a medida de las iniciativas verdes.

El máximo exponente de la tendencia sostenible es Triodos Bank. La institución, de origen holandés, ha llegado al mercado español para ganarse el nicho de aquellas iniciativas empresariales orientadas a la educación, la cultura y el medio ambiente. En el sector verde, este banco apuesta, sobre todo, por la agricultura ecológica y las energías renovables, en las que dispone una cartera de 250 millones de euros de inversión.

Pero más allá del interés de Triodos Bank por los negocios sostenibles, cada vez más entidades financieras quieren participar en un sector en pleno despegue, que genera empleo en un contexto de crisis económica. En este sentido, siete entidades colaboran con el Programa Empleaverde de la Fundación Biodiversidad, perteneciente al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino e imaginado para fundar 1.000 compañías en el sector ambiental entre los años 2007 y 2013. El programa está cofinanciado entre el 50% y el 80% por el Fondo Social Europeo, en función de la riqueza de la región.

En Asturias, la obra social de Cajastur financió el año pasado el 10% del proyecto Brumas, orientado a la creación de empleo ecológico y a la integración del medio ambiente en la actividad económica como activo clave para la innovación. Tras dos años de desarrollo, en 2009 se habían creado 6 empresas.

Más allá de su colaboración con la Fundación Biodiversidad, Cajastur financia a través del ICO empresas o trabajadores autónomos que inviertan en economía sostenible en los sectores de eficiencia energética, ecoinnovación, tratamiento y gestión integral de residuos, gestión del agua, movilidad o energías renovables.

La Caixa también se está sumando a la financiación de proyectos medioambientales. En Navarra, dentro del Programa Empleaverde, ha colaborado con la Fundación Centro de Recursos Ambientales de Navarra para modernizar las pequeñas y medianas empresas desde un punto de vista ecológico.

Precisamente, la inversión de la fundación de esta entidad en planes de ciencia y medio ambiente representa el 14,6% del total de proyectos, lo que lo sitúa en segundo lugar detrás de los programas sociales, la estrella de la Fundación La Caixa (con el 64,8% de la inversión total).

En Galicia, Caixanova y Caixa Galicia, pendientes de su inminente fusión, están inmersas en la definición de sus nuevos objetivos y estrategias. A día de hoy, Caixa Galicia tiene abierta una línea de financiación de proyectos de ecoinnovación y medio ambiente para pequeñas y medianas empresas. En 2009, esta entidad financió más de 270 proyectos empresariales de energías renovables y de eficiencia energética por un total de 882 millones de euros.

Esta caja ofrece líneas de financiación específicas a empresas de diseño, instalación o mantenimiento de parques eólicos o fotovoltaicos; tratamiento de residuos y reciclaje; fabricación de productos biodegradables; servicios medioambientales integrales a la industria; servicios de tratamiento y depuración de aguas residuales y proyectos de biodiésel y bioetanol.

Caixanova financió en 2009 en Galicia, en la Reserva Mundial de la Biosfera de Xurés (en la provincia de Orense), el 2,38% de la iniciativa de la Fundación Biodiversidad para favorecer el desarrollo del sector forestal desde una perspectiva sostenible. El beneficiario fue el Concello de Entrimo, en la provincia de Orense. En concreto, el proyecto ha favorecido la formación de los trabajadores de la zona para diversificar la producción forestal con productos y servicios alternativos, como hongos y plantas silvestres, miel, leche, quesos, carne, pesca o el uso recreativo de los montes. Además, Caixanova financia planes medioambientales a través de su estrategia de responsabilidad social corporativa. El pasado año, la caja elaboró un estudio sobre las necesidades, soluciones técnicas y modelos de financiación de depuración de aguas residuales de los ríos Lérez, Oitavén y Verdugo, en la provincia de Pontevedra.

Por su parte, Caja Granada financia a través del ICO a empresas o autónomos que inviertan en sectores de economía sostenible. Si bien la entidad no ofrece líneas de financiación específicas para proyectos del sector verde, sí tiene abiertas varias líneas de inversión en empresas de energía eólica y cogeneración. La obra social de la caja colabora con organizaciones no gubernamentales en la realización de proyectos ambientales.

Cajasol también tiene una estrategia ambiental. "Sólo se protege aquello que se conoce", explican desde la entidad. Por ello, la caja cuenta con varios programas de educación ambiental.

El protagonista

Biomasa y confort

Una serie de cursos del Programa Empleaverde, de la Fundación Biodiversidad sobre experimentación con biomasa (huesos de aceituna, por ejemplo), lanzaron a Sergio García a crear en 2009 Biomasa y Confort, una microempresa de distribución de calderas de combustible a base de madera. Por el momento, la plantilla incluye sólo a García, que espera obtener beneficios en 2011 con su nueva actividad. La compañía es punto de distribución de calderas y estufas procedentes de Italia en Valladolid, Segovia y Ávila. García, carpintero de profesión, optó por reciclarse profesionalmente hacia las energías limpias. "Me decían que estaba loco, pero voy saliendo adelante", explica.