Durante la crisis se vieron sus deficiencias

Bruselas busca introducir una mayor independencia en el sector de las auditoras

La Comisión Europea inició hoy el proceso para introducir mayor independencia y competencia en el sector de las auditoras, cuyas deficiencias quedaron al descubierto durante la crisis con la caída de empresas que habían superado evaluaciones externas, como en el caso de Lehman Brothers.

Una vez encarrilado el nuevo marco de supervisión financiera y otras reformas encaminadas a mejorar la prevención y gestión de futuras crisis, la Comisión Europea ha puesto el foco en el sector de la auditoría, con la apertura de una consulta pública sobre una serie de aspectos que a su juicio cabe mejorar.

"Los auditores tienen una importante función que desempeñar y, por ello, necesitamos auditorías sólidas y completamente independientes. La crisis ha puesto de relieve una serie de fallos en el sector de auditoría y es preciso estudiar qué mejoras cabe introducir", explicó el comisario europeo de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier.

La auditoría legal consiste en supervisar las cuentas de las empresas según lo establecido por la legislación europea, con el objetivo de ofrecer una opinión independiente sobre la fidelidad de su situación financiera de la empresas auditadas.

Sin embargo, la Comisión Europea tiene dudas sobre la independencia del sector, dominado por cuatro grandes multinacionales de la auditoría (Deloitte, PwC, Ernst & Young y KPMG), a raíz de lo sucedido durante la crisis y los informes enviados más recientemente por algunos reguladores nacionales europeos, entre ellos los de Holanda y Alemania.

Además, la Comisión Europea considera que la legislación europea al respecto, aprobada en 2006, no ha dado todos los frutos que cabía esperar debido, entre otras cosas, a la tardía aplicación de la misma (España e Irlanda fueron los últimos al hacerlo en 2010, según el Ejecutivo comunitario).

Barnier se preguntó hoy si "es perfectamente normal, es sano", que la misma compañía audite los resultados de una empresa y le ofrezca servicios de consultoría, a la vez.

También se interrogó si puede haber independencia cuando las sociedades de auditoría trabajan "durante décadas" con los mismos clientes, que son los que eligen y remuneran a las empresas que van a vigilar sus cuentas.

Asimismo, recordó que el 70% del mercado europeo está en manos de los cuatro grandes actores, cifra que asciende hasta el 90% en países como Reino Unido, lo que podría suponer un mayor problema para todo el sistema si alguno de los grandes quebrara.

El libro verde publicado hoy junto a la apertura de la consulta plantea estos conflictos y abre posibilidades como la de aumentar la competencia dentro de la UE mediante la introducción un pasaporte para que las empresas auditoras puedan trabajar en toda la Unión Europea, una vez que hayan logrado la autorización del organismo regulador de un solo país.

Asimismo, la Comisión baraja poner en marcha un sistema de supervisión a nivel europeo (ahora es nacional), así como que la posibilidad de que la contratación de las compañías de auditoría no sea efectuada por las empresas que van a ser estudiadas sino, por ejemplo, por los reguladores nacionales.

Bruselas descartó que su intención sea "atacar a las cuatro principales auditoras" del mundo y reconoció que algunas mejoras podrían suponer un encarecimiento de los servicios, pero valoró que "valdría la pena" si evitan futuras crisis.

La consulta estará abierta hasta el 8 de diciembre y será seguida por una conferencia sobre el tema el 10 de febrero de 2011, tras lo cual la Comisión decidirá si es necesario tomar medidas legislativas.