España esquiva los tributos a la entrada de viajeros

Los impuestos al turismo se imponen en el mundo para financiar los déficits

Los grandes destinos turísticos han fiado al turismo la obtención de ingresos adicionales con los que enjugar los déficits. EE UU o Reino Unido ya gravan la entrada de viajeros, algo a lo que por ahora se niega España ante la posibilidad de frenar la llegada de turistas.

Cada año se producen 880 millones de viajes en todo el mundo. Si a cada turista se le cobrara un euro, los grandes destinos obtendrían unos beneficios muy importantes para sanear sus cuentas. Sin embargo ninguno se había atrevido hasta el momento a instaurar una tasa ante la posibilidad de que los turistas se fuguen a otros lugares más baratos. Pero la crisis ha hecho cambiar las prioridades: las arcas públicas de los países desarrollados se han quedado vacías y el turismo se ha presentado como un instrumento rápido y sencillo para obtener ingresos adicionales. Ya no importa si se ganan o se pierden viajeros, la prioridad es la reducción del déficit.

Buena prueba de ello es la tasa impuesta por EE UU, que desde el 8 de septiembre cobra 14 euros a cada visitante que entra en su frontera. Todo el dinero que recaude lo va a destinar íntegramente a promoción turística. Pero no todos van a dedicar lo recaudado a ese fin, ya que el agujero de las cuentas públicas obliga a reasignar los ingresos. Así ha ocurrido en Alemania, que ha creado una tasa que oscila entre 8 y 45 euros por pasajero (en función del lugar al que vuele) con la que prevén recaudar 1.000 millones de euros al año para enjugar el déficit, que se elevó al 3,3% del PIB a finales de 2009.

Un nivel muy bajo comparado con el Reino Unido, cuyo desfase entre ingresos y gastos se elevó al 11,4%. Para reducirlo progresivamente, el Ejecutivo ha revisado al alza la Air Duty Passenger (APD), una tasa por viajero que a partir de noviembre subirá hasta un máximo de 129 euros. Un alza que puede dañar la actividad turística, como ha sucedido en Irlanda, donde se cobra desde abril de 2009 una tasa de diez euros a cada viajero. Este sobreprecio ha provocado que la compañía de bajo coste Ryanair haya anunciado una rebaja del 15% en el número de vuelos, basándose en que el tráfico de pasajeros ha caído una tercera parte en lo que va de año.

En este escenario, el Ejecutivo español ha descartado la implantación de cualquier tasa al turismo, aunque algunos destinos, como Barcelona, han agitado el debate sobre la necesidad de cobrar por pernoctación, tal y como hacen los hoteles de París o Nueva York.

La idea, diseñada por el consorcio público-privado Turismo de Barcelona, planteaba una tasa de un euro por visitante para obtener los fondos que la crisis ha detraído de los presupuestos de promoción. Una tesis no compartida por la secretaria general de Turismo, desde la que se considera que la fijación de cualquier sobrecoste sería un elemento que restaría competitividad al sector. Antonio Nieto, director general de Turismo de la Comunidad de Madrid, subraya que ese debate ni se ha iniciado en su región. "Estamos en contra de todo lo que sea gravar la actividad de un sector estratégico con un efecto multiplicador en términos de empleo", subraya Nieto. De hecho sólo se plantea rebajas adicionales, como la del IVA que grava el turismo (un 8%). "Es difícil competir con destinos de sol y playa que no tienen que asumir nuestros costes medioambientales y pueden por lo tanto ofertar precios más baratos", recalca.

Datos

Baleares fue la comunidad pionera a la hora de establecer una ecotasa, que estuvo vigente desde mayo de 2001 a octubre de 2003. Con este tributo se recaudó en torno a 60 millones de euros al año.

Barcelona ha propuesto la imposición de una tasa por viajero con la que podría recaudar entre 15 y 20 millones de euros al año.

Madrid rechaza la aprobación de cualquier impuesto al turismo por el impacto que tendría en actividad y empleo y apuesta por rebajar el IVA del 8% al 4%.

Rechazo a la subida de tasas a los aeropuertos

España tiene las tasas de navegación (lo que cuesta el control y navegación del espacio aéreo) más caras de la UE y al mismo tiempo una de las más bajas en términos aeroportuarios (las que cobra a los operadores por el uso de las instalaciones).

El objetivo de AENA, el gestor de aeropuertos, es sanear las cuentas de los aeródromos y llevar a equilibrio a los más deficitarios. Por ese motivo va a rebajar las tasas de navegación, gracias al acuerdo de recorte salarial a los controladores, y va a subir las aeroportuarias, después de dos años sin tocarlas. AENA calcula que el resultado final dará un incremento de tasas del 4,8%.

Una decisión que ha enojado a algunas comunidades turísticas, como Canarias, que prevé una fuga de aerolíneas en busca de otros destinos más atractivos y baratos. El presidente de Coalición Canaria, Paulino Rivero, ha condicionado el apoyo a los Presupuestos de 2011 a que no suban las tarifas aeroportuarias y a que se mantengan las bonificaciones aún vigentes este año. "Desde la aprobación de la medida han llegado 1,5 millones de turistas más. Una medida como esta podría provocar un frenazo en la entrada de visitantes", subraya Rivero.

El presidente canario ha mantenido ya varias reuniones con los titulares de Economía y Fomento, Elena Salgado y José Blanco, y en ningún caso ha obtenido una negativa por respuesta. De hecho, ambos mandatarios le han dejado la puerta abierta a una revisión de las tarifas durante la tramitación de las cuentas públicas.

Alza de precios

El lobby Exceltur calcula que el incremento final de las tasas será del 12% y tendrá un impacto negativo "por la subida del precio de los billetes de líneas aéreas y el más que previsible descenso en la frecuencia de vuelos con destino a Baleares y Canarias".