Amenaza con un choque de gobiernos

El presupuesto de la UE divide al Parlamento Europeo

El presupuesto de la Unión Europea para 2011 ha provocado en los últimos días una fractura entre las dos principales fuerzas del Parlamento Europeo: los conservadores, que apuestan por los recortes, y los socialistas, que amenazan con vetar las cuentas si no se aceptan algunas de sus demandas.

La comisión de Presupuestos de la Eurocamara finalizó hoy sus votaciones sobre el proyecto presupuestario, que pasará al pleno para su aprobación el día 20 de octubre.

Por el momento, prevalecen las tesis del Partido Popular Europeo (PPE), la formación con mayor número de diputados, que defiende una política de ajustes para el próximo año.

Según ha explicado el eurodiputado español Salvador Garriga, su grupo apuesta por "un ejercicio de austeridad" dada la "difícil situación" de las finanzas públicas en la mayoría de los Estados miembros.

Así, el PPE, con el respaldo de los liberales en la comisión presupuestaria, acepta los techos fijados en el proyecto de presupuesto y mantiene todas sus enmiendas dentro de ese margen.

Enfrente, los socialistas quieren un mayor esfuerzo por parte de los Estados miembros para garantizar una "ambiciosa agenda para el crecimiento y el empleo, la energía y la investigación, la ayuda al desarrollo, la política exterior y la acción contra el cambio climático".

La segunda fuerza del hemiciclo ya ha advertido de que la negociación con el Consejo de ministros, donde están representados los veintisiete gobiernos, será "dura" y ha dejado claro que tiene unas "líneas rojas" a las que no está dispuesta a renunciar.

"No pedimos barbaridades", ha explicado hoy a Efe la socialista española Eider Gardiazábal, quien ha recordado que el presupuesto comunitario es muy reducido en comparación con los nacionales y que las peticiones del centroizquierda no suponen un gran desembolso para los países.

Por encima de números, la batalla es política, pues el grupo socialista defiende que se siga estimulando la economía para generar crecimiento y empleo, mientras las fuerzas conservadoras y la Comisión Europea apuestan por recuperar el equilibrio en las cuentas públicas e ir poniendo fin a las políticas anticrisis.

Gardiazábal insiste en que su grupo quiere un acuerdo con los Estados miembros, pero "no está dispuesto a aceptar cualquier cosa".

Para Garriga, "la izquierda pide a gritos un fracaso de las negociaciones" y una "guerra presupuestaria", pues los gobiernos no aceptarán un gasto por encima del previsto.

"Es un objetivo político y no presupuestario", una "irresponsabilidad", ha opinado el parlamentario del Partido Popular respecto a las solicitudes de los socialistas y de los grupos a su izquierda.

Entre medias, el grupo Liberal -la tercera fuerza de la cámara y clave habitualmente en la configuración de mayorías- mantiene una postura ambigua.

En la comisión de Presupuestos, los diputados liberales se han alineado principalmente con el PPE, mientras que el líder del grupo, el belga Guy Verhofstadt, amenazó ayer con rechazar las cuentas si, no hay un compromiso de cara al futuro para que la UE pueda generar sus propios recursos financieros, algo que Garriga ve inviable.

La "guerra presupuestaria" con la que amenazan los socialistas tendrá su próximo episodio el día 20 de octubre con la votación en el pleno.

A partir de ahí, se abrirá el procedimiento de conciliación con el Consejo para, durante un periodo de tres semanas, tratar de lograr un acuerdo aceptable para las dos instituciones.

De rechazarse el proyecto de presupuesto, la UE tendría que prorrogar los de este año mes a mes y se vería privada, según ha recordado hoy Garriga, de 142.000 millones de euros respecto a 2010 en virtud de las normas previstas para estos casos.

En los últimos años, el PE y el Consejo nunca han tenido grandes problemas para sacar adelante las cuentas, algo que sí ocurrió en varias ocasiones durante los años ochenta.