Pekín se niega a ceder el control de su divisa

La UE reclama ayuda a China para evitar una guerra de divisas mundial

La UE intentará hoy persuadir a China para que colabore en un reequilibrio del mercado mundial de divisas que evite una guerra comercial entre los principales mercados del planeta. Pekín apoya la estabilización de los tipos de cambio, pero se niega a ceder el control de su divisa.

La UE reclama ayuda a China para evitar una guerra de divisas mundial
La UE reclama ayuda a China para evitar una guerra de divisas mundial

Hasta hace poco, las visitas de un primer ministro chino a Bruselas estaban dominadas por el respeto (o no) de los derechos humanos en el gigantesco país asiático. Pero en la decimotercera cumbre bilateral UE-China, que se celebra hoy en Bruselas, las dos partes y, sobre todo, la europea, parecen más preocupadas por evitar una guerra mundial de divisas que aboque a represalias arancelarias y mercados proteccionistas.

La cita, que arranca a las tres de la tarde, es la cuarta jornada consecutiva del líder chino, Wen Jiabao, en Europa, tras su paso por Grecia (el domingo) y su asistencia en la capital comunitaria (lunes y martes) a la octava cumbre eurasiática.

En Atenas, Wen anunció su intención de adquirir deuda pública griega, una señal de confianza en Grecia y en la zona euro que ayer, en Bruselas, le agradeció en persona el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. Craso error, según Daniel Gros, del Centre for European Policy Studies, "porque lo que está diciendo Jiabao es que el banco central chino continuará interviniendo para fortalecer el euro y eso ¡no es lo que queremos!".

La UE, en cualquier caso, no se conforma con que Pekín utilice los bonos griegos o españoles para diversificar sus inversiones en el extranjero, valoradas en más de 2,5 billones de dólares y concentradas hasta ahora, en gran medida, en títulos estadounidenses.

Europa desea que China también se comprometa a no utilizar esas ingentes reservas en detrimento de ninguna divisa. Y a que acepte una revalorización de su moneda, el yuan o renminbi, bastante más generosa que el 1,7% frente al dólar que Pekín ha tolerado desde junio.

El reequilibrio, según fuentes del Tesoro estadounidense, será discutido este mismo fin de semana (8-10 de octubre) en Washington por los ministros de finanzas y los banqueros centrales del G-20, aprovechando la cumbre anual del FMI y el Banco Mundial. EE UU, como la UE, considera que buena parte de la corrección debe llegar mediante un incremento de la demanda interna en China. Pero Francia quiere ir más lejos durante su próxima presidencia del G-8 y del G-20 (a partir de noviembre). París aspira a establecer algún foro permanente de discusión sobre los tipos de cambio. "Y hasta los chinos aceptan que ese asunto debe plantearse multilateralmente", acoge con cierto optimismo la iniciativa francesa Nicolas Veron, del Instituto de Estudios Bruegel en Bruselas. Pero el mismo analista admite que "no está nada claro cómo se puede convencer a China de que renuncie a la libertad de intervenir en la cotización de su propia moneda".

Fuentes del Consejo Europeo también reconocen que "es muy difícil que un país acepte modificar en su contra el tipo de cambio". Durante su visita en Bruselas, Jiabao sólo ha mostrado su apoyo a una "estabilización" monetaria. Pero Gros cree que esa oferta significa "continuidad y que Pekín fije el ritmo de revalorización del yuan en función de sus propios intereses".

Palos y zanahorias

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, invocará hoy como posible señuelo ante su invitado Wen Jiabao el reconocimiento de China como economía de mercado en el marco de la Organización Mundial de Comercio.

La Comisión Europea, por su parte, esgrimirá como potencial castigo el incremento de represalias arancelarias contra unas exportaciones chinas que parecen beneficiarse de la infravaloración del yuan.

Europa también reclamará al primer ministro chino más facilidades para acceder a su mercado y mayor respeto a las normas de propiedad intelectual.

El euro toca máximos de ocho meses ante el dólar

La batalla de los mercados de divisas continúa. Ni siquiera la extremadamente grave situación de las cuentas públicas en Irlanda ha evitado el enésimo repunte del euro. Ayer llegó a superar los 1,38 dólares, un nivel desconocido desde el pasado mes de febrero. Estados Unidos mantiene así una ventaja relativa para apoyar sus exportaciones, mientras que la zona del euro se pone un nuevo palo en la rueda de la recuperación: con la demanda interna bloqueada por los ajustes fiscales, el sector exterior aportará cada vez menos al crecimiento si las exportaciones resultan más caras en el exterior. Además de frente al euro, el dólar ha perdido posiciones en las últimas semanas respecto al yen japonés y la libra esterlina británica.

Mientras, los grandes bloques comerciales insisten en reclamar un gesto a China, la gran potencia emergente que mantiene artificialmente bajo el precio de su moneda, el renminbi o yuan, y ha recuperado niveles de crecimiento del PIB superiores al 10%.

El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, afirmó el lunes en Madrid que "deben evitarse las intervenciones en los mercados de divisas que distorsionan el equilibrio natural de las monedas".