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Cuarentones al volante, el dolor de cabeza de la DGT

Los conductores de entre 45 y 54 años de edad no consiguen rebajar los índices de muertes en accidentes de tráfico.

Cuarentones al volante, el dolor de cabeza de la DGT
Cuarentones al volante, el dolor de cabeza de la DGT

Unos crían la fama y otros cardan la lana. Tradicionalmente los jóvenes han sido uno de los principales objetivos de las campañas de la Dirección General de Tráfico (DGT) a la hora de reducir accidentes de carretera, pero ahora resulta que el colectivo más problemático es el de los cuarentones, ya que son incapaces de aplicarse el cuento y corregir los malos hábitos de conducción para rebajar los siniestros. Según los datos que maneja la DGT, el grupo de conductores con edades comprendidas entre los 45 y 54 años es el que menos ha disminuido el número de muertes en accidente de tráfico desde 2003: sólo el 29%, mientras que en el mismo periodo los jóvenes han reducido el número de víctimas en más de un 60%.

La gota que ha colmado el vaso han sido los resultados de este verano. Por primera vez, los cuarentones han registrado el mayor número de víctimas mortales al volante, el 18% del total, lo que les ha convertido en uno de los blancos del Plan Estratégico de Seguridad Vial 2010-2020 de la DGT.

Ana Ferrer, directora del Observatorio Nacional para la Seguridad Vial, dependiente de la DGT, ha señalado que los que tienen más de 50 años "no quieren escuchar cómo lo tienen que hacer en el coche. Los jóvenes son más receptivos, mientras que los de 40 consideran que la experiencia es un valor" y son más difíciles de reeducar. Hasta las tasas de alcoholemia en los fallecidos de esas edades son más elevadas que las registradas entre los más jóvenes, comenta Ferrer, que basa su apreciación en los resultados de las autopsias realizadas.

Mar Cogollos, presidenta de la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (Aesleme), explica que los conductores más veteranos han olvidado muchas cosas, en la mayoría de casos desconocen la nueva normativa, así como el funcionamiento de los nuevos dispositivos que se han ido incorporando a los vehículos para mejorar la seguridad, como el sistema antibloqueo de frenos (ABS) o el programa electrónico de estabilidad (ESP).

"La falsa confianza y la sensación de dominio" es lo que lleva a muchos conductores de mediana edad a no asumir que beber vino en la comida y tomar algún combinado después, aunque sea durante una comida de negocios, constituye una conducta de riesgo si luego se va a coger el coche, asevera Cogollos. Así lo demuestra el hecho de que los perfiles de accidentalidad, identificados por el Observatorio en los controles de alcoholemia, se vinculan principalmente a las primeras horas de la tarde, es decir, al término de las comidas de negocios, además de la franja de la noche, según comenta Ferrer.

El riesgo del móvil

El hábito de hacer las llamadas desde el coche durante la jornada laboral o in itínere (de casa al trabajo y viceversa), aunque se use el manos libres, es otra conducta de riesgo muy habitual en los conductores de esta franja de edad. Una práctica que también está contribuyendo a elevar el número de accidentes de tráfico que se producen cada año durante la jornada laboral. Según datos del Ministerio de Trabajo, en 2008 se produjeron más de 81.840 accidentes de tráfico durante esa parte del día.

Ante esta realidad, algunas empresas, sobre todo las más grandes, han comenzado a poner en marcha programas para prevenir los accidentes laborales de tráfico entre sus trabajadores. BP y Mapfre son dos de las compañías pioneras en el capítulo de la seguridad vial. Estos programas, a juicio de Cogollos, no sólo deberían ir dirigidos a los comerciales o transportistas, que son los que pasan más tiempo en la carretera, sino a todo el colectivo de trabajadores, dadas las elevadas cifras de accidentes de tráfico in itínere, que se registran todos los años en España. Exactamente a 49.335 ascendió el número de accidentes de tráfico camino del centro de trabajo el año pasado, según datos del Ministerio de Trabajo.

Reeducar o reciclar a los cuarentones es una de las medidas que la DGT está barajando dentro de su plan estratégico, para reducir los siniestros en la franja de edad comprendida entre los 45 y los 54 años y los accidentes de tráfico laborales. Aunque todavía no hay nada cerrado, afirma Ferrer, actualmente este capítulo está en pleno debate con la participación de todos los sectores implicados.

La rehabilitación de alcohólicos para conductores que han sido condenados por presentar índices de alcoholemia superiores a los permitidos es una de las medidas que están considerando, además de la potenciación de las campañas de concienciación, que según Ferrer han dado sus frutos en los últimos años, unidas a otras medidas, como la aplicación del carné por puntos. No en vano, el número de muertos en carretera en España ha bajado un 50% desde 2003, alcanzando los 2.714 en 2009.

Pasar por la autoescuela para hacer cursos de reciclaje cada cierto tiempo y de forma obligatoria es una de las medidas que Cogollos considera necesaria imponer para reducir los siniestros en este colectivo, aunque siempre "es más difícil reeducar que educar". Sólo hay que comprobar cómo los jóvenes sí que han empezado a cambiar sus hábitos de conducta al volante.

Salvo excepciones, las campañas de seguridad vial han hecho mella entre los más jóvenes, que han interiorizado hábitos como el uso del cinturón de seguridad incluso en vías urbanas o el del uso obligatorio del casco en la circulación en motocicleta. Pero a este resultado también ha contribuido la implantación del carné por puntos.

Maduritos metidos a moteros

Hasta en la motocicleta ha subido el número de muertos entre los conductores con edades comprendidas entre los 45 y 54 años. Y es que, según explica Ana Ferrer, en los últimos años el perfil de accidentabilidad entre los motoristas responde a usuarios adultos con motos muy potentes, que usan este vehículo en su tiempo de ocio, principalmente los fines de semana, ya que se trata de motocicletas que no son cómodas para usar en las vías urbanas.

Los conductores de esta franja de edad suelen tener una posición económica solvente. Los accidentes, que se concentran los fines de semana en el transcurso de viajes por carretera, no están vinculados al alcohol.

El pasado verano, el 41% de los fallecimientos en accidentes de motocicleta se produjeron como consecuencia de la salida de la carretera, mientras que el 17% fue el resultado de colisiones frontales, según datos proporcionados por la Dirección General de Tráfico.

Este verano, mientras que el número de fallecidos en accidente de moto entre los conductores con una franja de edad entre los 25 y 34 años ha bajado, entre los de más de 45 ha crecido, representando el 28% del total de las víctimas mortales.

Las empresas se ponen las pilas para reeducar a sus empleados

No usar el teléfono móvil, tampoco el manos libres, ni ningún otro dispositivo de comunicación bidireccional mientras se conduce; no conducir y trabajar más de 12 horas; no consumir alcohol, drogas o medicamentos que puedan interferir en la conducción; la obligación del uso del cinturón para todos los ocupantes de los vehículos, así como el uso del casco obligatorio en conductores de quads y todoterrenos, son sólo algunas de las medidas que recoge la política de conducción de la compañía BP España para evitar los accidentes laborales de tráfico entre su empleados.

Pero la educación o el entrenamiento de sus trabajadores también es una de sus armas más valiosas en cuestión de seguridad vial. BP realiza tres tipos de entrenamientos: la conducción defensiva, que recoge formación teórica y práctica centrada en la anticipación, visión o entorno, impartida por una empresa ajena a la compañía; el entrenamiento en situaciones de fatiga y cansancio durante la conducción de un turismo, y la conducción eficiente o económica. Este último capítulo comprende la enseñanza de técnicas de conducción eficiente.

Pero sus trabajadores no son los únicos objetivos de la compañía. También los empleados de empresas contratadas para la distribución de mercancías peligrosas reciben formación en primeros auxilios, la toma de decisiones (el factor humano), la extinción de incendios, etc.

Mapfre es otra de las compañías preocupadas por la seguridad vial. La Fundación Mapfre, a través de su Instituto de Seguridad Vial, ha puesto en marcha un programa de formación para empresas, dirigido a directivos, técnicos de prevención y empleados de distintas compañías. Los trabajadores de las empresas inscritas en este programa pueden acceder a un curso online, que explica a través de un vídeo todos los aspectos de la seguridad vial en el ámbito laboral. La fundación también organiza jornadas y cursos para los responsables en prevención.