Rafael Camacho. Director general de la Fundación Genoma España estrategia

"La biotecnología supondrá, en 20 años, el 3% del PIB""

El responsable de la Fundación Genoma España explica que el sector de la biotecnología abre perspectivas empresariales. "Será el motor que moverá el mundo en el próximo siglo", asegura.

Estamos ante un sector claramente medible en términos de empleo, economía, producción, calidad de vida y bienestar de los ciudadanos. Es la opinión de Rafael Camacho, que lleva al frente de Genoma España algo más de un año, una fundación cuyo objetivo es impulsar el desarrollo tecnológico, la transferencia de conocimiento y la innovación.

¿Qué cambios estratégicos se han producido desde su llegada a la fundación?

El cambio estratégico está definido por el patronato, que decide las actividades y la orientación, ya que somos una fundación del sector público. No obstante, el cambio fundamental viene a partir de la creación del Ministerio de Ciencia e Innovación, y mi llegada obedece a ese cambio. Desde 2002 a 2009, la fundación se ha dedicado especialmente a investigación, a financiar grandes proyectos y plataformas tecnológicas, y ahora nos centramos más en aprovechar los resultados obtenidos para intentar transferirlos al mercado mediante la creación de empresas.

¿Hasta qué punto se están cumpliendo las expectativas generadas teniendo en cuenta los recortes presupuestarios?

Las expectativas del ministerio obedecen a una filosofía del Gobierno que busca orientar los recursos para aprovechar el conocimiento. Pero es cierto que hemos notado el recorte. Teníamos una financiación, hasta el año 2008, de once millones de euros, que se han reducido a cinco millones y medio, el 50% menos. La visión positiva es que, ahora mismo, los programas ya no son sólo finalistas, es decir, subvenciones a fondo perdido, sino que la mayoría son a crédito, eso significa un menor gasto, lo que nos permite seguir con la misma actividad.

¿Se está dejando notar la situación económica especialmente en el sector?

La situación influye, como en cualquier otro sector industrial, principalmente en el acceso a la financiación. En concreto, la presencia de capital riesgo es pequeña y apenas representa el 1% de lo invertido en todos los sectores. En este sentido, estamos trabajando para facilitar créditos en condiciones competitivas mediante dos programas: Cartera Tecnológica, con un presupuesto de 800.000 euros, que apoya el desarrollo de esos proyectos hasta que se convierten en empresas, e InnoCash, con un presupuesto de ocho millones, con el que se quiere atraer capital privado.

Acaban de presentar un informe sobre la evolución de esta actividad, ¿cuáles son sus conclusiones?

Los resultados muestran una importante evolución del sector biotecnológico español, con un crecimiento sostenido desde el año 2000 en torno al 15% anual, tres veces más rápido que Alemania (el segundo país que más se ha incrementado) y cinco veces más rápido que Estados Unidos. El número de empresas ha subido un 240% y la facturación agregada alcanza los 31.300 millones mientras que da empleo a 108.000 personas. El documento destaca, también, el declive que se nota ya en 2009, tanto en la inversión pública como en la privada, una tendencia que se apreciará en el informe que presentaremos en 2011. Sin embargo, hablamos de un sector sobre el que hay que arrojar un cierto optimismo.

¿Cuál es su potencial de crecimiento del sector y cuál puede ser su impacto en el PIB?

Depende de cómo se aproveche ese potencial para llegar a ser una economía más o menos competitiva, pero su desarrollo, a 15 o 20 años, puede suponer entre el 2,7% y el 3% del PIB de un país como España, segun la OCDE. Y aunque la biotecnología no es la solución de todos los problemas, actualmente no podemos prescindir de sus soluciones.

Estrategia: "El ingles, idioma de referencia"

Las empresas biotecnológicas nacen con la mentalidad de ser internacionales, un proceso que se va adquiriendo a lo largo de su desarrollo industrial y que, actualmente, supone en su facturación cerca de un 26%. "Es un concepto que está imbuido en su propia génesis. Los mercados son globales y no se puede fabricar un medicamento, o una nueva especie de vegetal mejorada, pensando únicamente en el mercado local", explica Camacho, para quien las compañías, a pesar de ser pequeñas, "lo tienen muy claro y en sus páginas webs, por ejemplo, el inglés es el idioma de referencia, además de tener una alta participación en ferias internacionales".

¿Cómo les apoya, en este sentido, Genoma España?

Trabajamos en colaboración con Asebio, la patronal del sector, y el Icex, en programas de internacionalización para impulsar su participación en estos foros. Acudimos, generalmente, a cuatro o cinco eventos al año, del máximo nivel. Por ejemplo, en la feria Bio de Estados Unidos, la más importante del mundo, España tenía el pabellón más grande en metros cuadrados de todo el certamen, con más de cien compañías biotecnológicas españolas presentando sus productos. Eso demuestra el importante apoyo público que hay desde las instituciones.

¿Cuál ha sido la evolución de esta apuesta exterior?

Durante 2008, el volumen de exportaciones aumentó un 52% respecto al año anterior y se comercializaron productos biotecnológicos de origen español en más de 40 países de los cinco continentes, que se traduce en un volumen de exportaciones superior a los 108 millones de euros. En 2009, aproximadamente un 35% de los socios de Asebio realizó algún tipo de actividad internacional, lo que significa un 5% más que el año anterior. En la actualidad, nuestras empresas tienen presencia directa en 26 países de Norteamérica, Suramérica, Europa, Asia y África.

Fundamental para el cambio de modelo

La biotecnología, como palanca e impulso económico, va a movilizar y a transformar industrias tradicionales como la de la alimentación, la química o la farmacéutica. "Ahora mismo", asegura Rafael Camacho, "en el desarrollo farmacéutico se estima que el 50% de los productos que están en fase de investigación clínica en todo el mundo tienen origen biotecnológico". Se trata de una actividad fundamental para el cambio de modelo productivo y, "aunque hablamos de un sector emergente que únicamente supone en España el 1,2% del PIB, de su evolución va a depender que seamos un país más o menos competitivo".

Indica, además, el director general de Genoma España que en nuestro país hay ejemplos claros de los buenos resultados obtenidos por algunas comunidades autónomas tras su apuesta decidida por la biotecnología. "Tradicionalmente, Cataluña y Andalucía han apostado por el sector, y eso se nota en el ratio de creación de empresas que ambas lideran". Destaca también que Navarra, donde este año se celebra la nueva edición de Biospain, "se ha unido al pelotón de cabeza autonómico en el impulso biotecnológico y, en estos momentos, sus empresas pueden realizar el ciclo completo de desarrollo farmacéutico: descubrimiento, producción y puesta en el mercado".