Michael Lewis. Responsable global de materias primas de Deutsche Bank

"Para llegar a una burbuja el oro debería alcanzar 2.000 dólares"

Lewis considera que el entorno económico favorecerá la trayectoria alcista del metal

"Para llegar a una burbuja el oro debería alcanzar 2.000 dólares"
"Para llegar a una burbuja el oro debería alcanzar 2.000 dólares"

El oro no para de batir récords. En momentos de incertidumbre se convierte en uno de los activos preferidos de los inversores y esta misma semana superó los 1.280 dólares la onza. Lewis asegura que el entorno económico sigue jugando a su favor y lejos de hablar de burbuja, asegura que podrá avanzar al menos otro 56%.

¿Dónde están las oportunidades de inversión en materias primas ahora mismo?

El entorno macroeconómico probablemente nunca ha estado tan volátil como ahora mismo. Hay mucha preocupación por la inflación, la deflación, las políticas fiscales o el riesgo de una vuelta a la recesión. Nuestra apuesta dentro del universo de materias primas es el oro. Pensamos que un entorno volátil es bueno para el metal. Al mismo tiempo, el oro se comporta bien en momentos de tipos de interés bajos y no pensamos que la Reserva Federal los suba hasta el otoño del año que viene. El dólar también parece bastante frágil y esto también beneficia a los metales preciosos. A todo esto hay que sumar que estamos viendo más inversores interesarse por el oro, no sólo los inversores institucionales o los privados, también los bancos centrales. Por primera vez en más de veinte años estamos viendo que los bancos centrales realizan compras netas.

Teniendo en cuenta que el oro lleva ocho años subiendo sin parar y que está en el niveles récord, ¿no hay riesgo de que se esté generando una burbuja?

En nuestra opinión aún no hemos visto niveles de valoración extrema. Pensamos que los 2.000 dólares la onza -el viernes cotizaba cerca de 1.280 dólares- sí representarían una burbuja pero nuestro objetivo está en los 1.600. Creemos que el oro tiene recorrido hasta esos niveles. Nosotros valoramos el precio del oro en relación a los mercados, otras materias primas, su porcentaje en el PIB... y consideramos que niveles por encima de 1.250 no son altos como ocurrió a finales de la década de los 70 o principios de los 80. Esa es la última vez que vimos una burbuja en el oro pero para llegar a ello debería alcanzar los 2.000 dólares.

¿Y qué sucedería con el oro si la economía mejora más de lo previsto?

Para que empezáramos a preocupar deberíamos ver una aceleración muy rápida del crecimiento económico, una subida de los tipos de interés en EE UU de forma abrupta, una apreciación del dólar y un fuerte rebote en los mercados. Desgraciadamente, damos poca probabilidad a estos escenarios. La crisis ha dado lugar a a un mundo industrializado muy endeudado que frenará el crecimiento. Además, en cierto modo estamos viendo una recuperación sin generación de empleo en EE UU. Esto es algo similar a lo que ocurrió a principios de la década de los noventa. Entonces tuvimos que esperar cuatro años para ver subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. No se produjeron hasta 1994. Podríamos estar en una situación similar. Somos relativamente optimistas con el crecimiento pero no pensamos que vaya a desatar subidas de tipos de interés.

¿Cree entonces que los tipos de interés se mantendrán a los niveles actuales cuatro años?

No, pero si miras las previsiones de subidas de tipos no paran de retrasarse. A principios de año nos decían que los tipos de interés subirían en agosto de este año, ahora el mercado nos dice que en agosto del año que viene. Este cambio de perspectivas y previsiones es algo que probablemente sí continuará porque las políticas fiscales se tienen que endurecer. El endeudamiento a nivel global y en EE UU en particular es muy elevado. Si se endurece la política fiscal es muy probable que los tipos de interés se mantengan bajos un tiempo.

¿Cuánto oro están comprando los bancos centrales?

Aumentaron sus compras 500 toneladas al año en 2009 y probablemente veamos una cifra similar este año. Es la primera vez desde 1998 que vemos compras netas.

¿Quién compra y por qué?

Los bancos centrales de Asia son los más activos. En los últimos 15 años han aumentado muchísimo las reservas en divisas mientras que su exposición al oro apenas ha cambiado. En términos generales los bancos centrales deben tener alrededor del 10% de sus reservas en oro. Ahora lo que están haciendo es reajustar los pesos porque las posiciones en oro estuvieron cayendo paulatinamente en los últimos años hasta llegar al 1% en algunos casos. Quieren diversificar el riesgo ya que han visto que el peso del dólar en sus carteras era muy elevado.

Ganar exposición al oro con ETF

Los flujos de inversión canalizados hacia el oro han crecido mucho en los últimos años y los ETF (exchange traded funds) se han convertido en una de las opciones más demandadas. Lewis asegura que es una de las mejores maneras de ganar exposición a esta materia prima y las cifras avalan su éxito. En los últimos cinco años estos productos han adquirido cerca de 325 toneladas de oro al año, una cifra muy elevada que contrasta con los 500 millones que han comprado los bancos centrales en 2009.

"Hace años la gente trataba de ganar exposición al oro a través del mercado de renta variable pero esto puede ser un problema porque cuando la Bolsa cae con fuerza estas acciones sufren el efecto contagio. Otros lo hacían invirtiendo en divisas, por ejemplo, compraban coronas noruegas para ganar exposición al petróleo. Los ETF son la forma más eficiente de ganar exposición a una materia prima", explica.

Lewis reconoce, no obstante, que los ETF que replican energía, como el precio del gas por ejemplo, pueden llegar a sufrir ineficiencias importantes. El precio de estas materias primas está basada en la evolución de futuros y al invertir a un mes puede ocurrir que el vehículo de inversión se vea forzado a comprar alto, vender bajo y reinvertir a un precio más alto. En cualquier caso Lewis asegura que este tipo de distorsiones son muy pequeñas en los ETF que replican el oro y más problemáticas en los que replican energía.