Lunes de los Fondos

La inversión por temáticas

Crece la oferta de activos que buscan identificar tendencias con antelación

En los últimos años uno de los desarrollos que han emergido con bastante vigor en la industria de gestión de activos y de fondos de inversión en particular es la gestión que busca beneficiarse de grandes temáticas y tendencias en el mundo. La idea básica es que si uno es capaz de identificar con suficiente antelación tendencias concretas que se verán favorecidas por una demanda elevada, oferta limitada, desarrollos regulatorios, etc. le pueden aportar mejores rentabilidades.

Así, tenemos temáticas como la agrícola (al calor del crecimiento de la población mundial y de las economías emergentes), las infraestructuras (por su crecimiento constante y estable), el agua (un recurso limitado que se enfrenta al aumento de la población y sus necesidades), la sanidad y farmacia (por el envejecimiento de la población en los países desarrollados y la mejora de vida en los países emergentes), la tecnología (por el desarrollo de la sociedad de la información), las manidas materias primas (por el supuesto estrés entre demanda y oferta) e incluso el oro, ya que no son pocos los que ven un escenario de incertidumbre económica y volatilidad en los mercados durante un largo periodo que seguiría favoreciendo al dorado metal.

Este desarrollo ha tenido al menos dos vertientes. Una es la de gestores de fondos de renta variable global o de un ámbito geográfico más reducido como una región o un país que en su proceso de inversión realizan un análisis macro (top down) en el que tratan de identificar esas tendencias o temáticas y las compañías que se beneficiarán de las mismas. Por tanto, aquí no se trata tanto de analizar las compañías en gran detalle, independientemente de las tendencias y seleccionar aquellas que mejor cumplen los criterios de valoración establecidos. Estos últimos son los gestores que se conocen como selectores de valores.

La otra gran vertiente de este desarrollo es el lanzamiento de fondos sectoriales que buscan beneficiarse de temáticas concretas de largo plazo. Así, hay gestoras que se han especializado en incubar estas ideas temáticas y lanzar un buen número de fondos que les permite disponer de un amplio catálogo para el inversor, como es por ejemplo el caso de la gestora suiza Pictet. Muchas de las grandes gestoras internacionales han añadido también algunos fondos temáticos a su gama de producto. El resultado es que ahora existe una gran cantidad de fondos temáticos en el mercado para el inversor español. Además, el patrimonio agregado gestionado ha disfrutado de una destacado incremento en los últimos años, ya que unido a un factor de novedad, atractivo y de fácil comprensión por el público, los resultados en un buen número de casos han sido más que aceptables o en otras ocasiones incluso destacados.

La cuestión que se le plantea al inversor es si este desarrollo al final del día no pueden ser más que una moda pasajera, empujada por un hábil esfuerzo de marketing y que puede terminar con decepcionantes retornos. Para tratar de responder a esta cuestión es conveniente destacar algunas de las características, beneficios y riesgos potenciales de estos productos.

La primera es que normalmente se trata de fondos que se ven obligados a invertir en un rango de compañías con un claro sesgo hacia la mediana y pequeña capitalización. Ello suele resultar en un comportamiento con una mayor volatilidad media que la de fondos que concentran sus inversiones en las grandes compañías cotizadas. Por ello, el inversor debe esperar mayores vaivenes en los precios del fondo y potencialmente mayores pérdidas temporales. Este sesgo hacia un rango de pequeñas y medianas compañías también significa que hay que prestar una mayor atención a potenciales problemas de liquidez de los valores en cartera en situaciones de estrés del mercado.

En ocasiones, dependiendo de la temática, el universo de compañías disponible en el que el gestor puede invertir también puede ser limitado. Ello, junto con el hecho de que las compañías dentro de una temática común suelen exhibir un comportamiento similar, significa que este puede desviarse bastante del comportamiento general de los mercados. Este es a la vez uno de los riesgos pero también uno de los beneficios potenciales que ofrecen este tipo de fondos: la diversificación a través de un modelo de comportamiento diferente y particular.

La clave lógicamente una vez más estará en el acierto que se tenga a la hora de seleccionar las temáticas ganadoras en términos de rentabilidad en el futuro. El acierto con el gestor adecuado también proporcionará un valor añadido. El nivel de asignación recomendado a este tipo de fondos sobre el total de la cartera dependerá del perfil del inversor. Puede oscilar desde nada hasta un 10-15% máximo. Por todo ello, el inversor debería abstenerse de comprar este tipo de fondos sin el soporte de un asesor financiero profesional e independiente.

Mejor no fiarse del pasado

-El gráfico central, a través de índices sectoriales de Lipper, ilustra las enormes diferencias de rentabilidad que se pueden acumular entre fondos de Bolsa que siguen temáticas diferentes a lo largo de una década.

- El peligro para el inversor es tomar este dato como uno de los principales criterios para decidirse a invertir en este tipo de fondos.

- Es habitual encontrar ciclos positivos largos pero que cuando se dan la vuelta son persistentemente negativos también.