Revisará las cuentas antes de su debate parlamentario

La UE aprueba la supervisión previa de los Presupuestos nacionales

A partir del 2011, cada Gobierno de la UE deberá presentar en Bruselas durante el mes de abril las grandes líneas macroeconómicas de sus Presupuestos generales para el siguiente ejercicio. La UE verificará que cumplen los compromisos de disciplina fiscal comunitarios.

La trascendental aprobación anual de los Presupuestos Generales del Estado tendrá a partir del año que viene una cita previa e ineludible con la Unión Europea, según el acuerdo alcanzado ayer en Bruselas por el consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin).

Los 27 países de la Unión se han comprometido a someter las grandes líneas de sus Presupuestos generales a la revisión de las autoridades comunitarias antes de que los respectivos parlamentos nacionales comiencen siquiera a debatirlos.

El acuerdo supone un cambio radical en cuanto a la práctica seguida hasta ahora, que sólo permitía a Bruselas pronunciarse a posteriori sobre los objetivos de control de déficit público de cada Presupuesto.

Cada país deberá someter en abril sus Presupuestos al escrutinio del resto

"Se trata de una mejora muy importante en nuestro sistema de gobernanza económica", señaló al término del Ecofin el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Olli Rehn. "Nos ayudará", añadió, "a corregir los desequilibrios macroeconómicos y a evitar los derrapes fiscales en lugar de tener que enviar los bomberos a última hora".

La reforma se puso en marcha a raíz del incendio presupuestario desencadenado en Grecia el año pasado cuando se descubrió que su déficit público era más del triple de lo anunciado. Los mercados castigaron la deuda pública griega y la zona euro se vio obligada a socorrer a Atenas con una línea de crédito de 110.000 millones de euros y a blindarse con un Fondo de Estabilización dorado con 500.000 millones.

Para intentar evitar catástrofes similares, el próximo año se pondrá en marcha un periodo de vigilancia presupuestaria preventiva que la siempre confusa jerga comunitaria ha denominado "semestre europeo". El nuevo calendario arrancará en realidad en marzo de cada año con un informe de la Comisión Europea, revisado y avalado por los 27 Gobiernos, sobre la situación económica del club y la estrategia presupuestaria a seguir.

Al mes siguiente, en abril, cada país deberá presentar las grandes líneas de sus planes presupuestarios a medio plazo, así como un plan de reformas económicas en áreas como la política de empleo.

Entre junio y julio, el Consejo Europeo dará su veredicto sobre los planes nacionales y podrá a pedir a un país que los enmiende.

El objetivo es alertar a la opinión pública de un país y a los gobiernos nacionales sobre cualquier irresponsabilidad fiscal que, desde el punto de vista comunitario, esté a punto de cometer un Gobierno. Una alerta precoz que será difícil de gestionar políticamente. Otros cambios, como el cómputo de la deuda pública en la revisión presupuestaria o la introducción de sanciones cuasi automáticas a los países incumplidores, siguen pendientes de acuerdo.

Segundo tramo del rescate a Grecia

Tras la reunión del Ecofin los ministros de Economía de la eurozona dieron ayer luz verde al desembolso de los 9.000 millones de euros correspondientes al segundo tramo del plan de rescate a Grecia pactado por la UE y el FMI por valor de 110.000 millones a la vista del buen resultado del plan de ajuste puesto en marcha por las autoridades griegas. De los 9.000 millones que recibirá Atenas, 6.500 millones los pondrán los países de la zona euro y 2.500 millones el FMI. La misión enviada a Atenas por la Comisión Europea, el BCE y el FMI entre el 26 de julio y el 5 de agosto para evaluar la aplicación de las reformas pactadas constató "impresionantes progresos". El Eurogrupo aprobó ayer el pago del segundo tramo de ayuda a Grecia pese a la decisión del nuevo Gobierno eslovaco de no aportar el 1% que le corresponde. Los ministros censuraron al Ejecutivo de Bratislava por incumplir sus compromisos y debatieron cómo cubrir el dinero que falta, bien repartirlo entre el resto de países o bien no pagar esta cantidad a Atenas, informa Europa Press.