Filial de la española Iberdrola

Reino Unido investiga a Scottish Power por posibles malas prácticas de venta

El regulador británico de los mercados del gas y la electricidad, Ofgem, lanzó ayer una investigación sobre cuatro eléctricas del país, entre las que se encuentra Scottish Power, filial de la española Iberdrola, por posibles malas prácticas entre su fuerza de ventas. La multa máxima que podría imponer Ofgem ascendería al 10% de sus ingresos totales.

Ofgem, organismo británico que supervisa los mercados del gas y la electricidad, investiga desde ayer las prácticas comerciales de cuatro grandes eléctricas de su territorio, entre las que se encuentra Scottish Power, filial de la española Iberdrola. El regulador quiere probar si estas empresas están cumpliendo con los nuevos preceptos legales que impiden las prácticas engañosas o poco escrupulosas a la hora de captar nuevos clientes.

Además de a Scottish Power, la pesquisa afecta a NPower, EDF Energy y Scottish and Southern Energy. Las empresas se exponen a una multa máxima de hasta el 10% de su facturación, que en el caso de Scottish Power ascendería a 755 millones de euros en un cálculo aproximado. La filial de Iberdrola facturó 7.555,6 millones en 2009, según su presentación de resultados.

Fuentes del sector remarcan, sin embargo, que nunca se ha impuesto esta multa en su totalidad. Hasta la fecha, Ofgem ha multado en 2008 a NPower con 1,8 millones de libras (2,15 millones de euros) y en 2002 a London Electricity (ahora EDF) con 2 millones de libras (2,4 millones de euros) por haber engañado a los consumidores en el proceso de captación de clientes.

Hasta la fecha sólo se ha multado por esta causa a NPower con 2,1 millones y a London Electricity con 2,4 millones

Tal y como explicaron desde Ofgem, el regulador tiene la potestad ahora de solicitar toda la información pertinente a las empresas, que están obligadas a facilitársela. Con estos datos y otros más recogidos directamente de los consumidores, contrastará la existencia o no de estas malas prácticas. Fuentes de Ofgem descartaron avanzar un calendario del proceso.

El regulador introdujo el pasado mes de octubre unas nuevas reglas para impedir abusos y engaños en la captación de clientes. El organismo había lanzado una investigación previa, en 2008, en la que determinó que la mayoría de los clientes que cambiaron de compañía lo hicieron tras haber contactado con algún representante de la nueva empresa. Sin embargo, una buena parte de los que cambiaron después de algún contacto personal terminaron pagando más por la electricidad que antes, bien porque los engañaron o porque no supieron comparar facturas.

Por ello, ahora es obligatorio que el vendedor proporcione al cliente, tanto si se pone en contacto con él a través de una visita personal como en una llamada telefónica, una estimación correcta sobre cuál será su factura en caso de contratar el servicio con la empresa. Además, los usuarios tienen derecho a que se realice una comparación de costes entre el actual y el futuro suministro.

El regulador recordó en su comunicado de ayer que "el inicio de la investigación no presupone la culpabilidad de ninguna de las empresas".

Scottish Power afirmó, por su parte, en un comunicado, que en la empresa, "se insiste en conservar los máximos estándares de calidad posibles en nuestros agentes de ventas e invertimos fuertemente en formación y desarrollo para mantener dichos estándares. Estamos comprometidos en asegurar prácticas responsables en todos nuestros canales de ventas. Ya hemos contactado con Ofgem y, por supuesto, responderemos a sus peticiones de información de la mejor manera posible". Por su parte, desde Iberdrola, descartaron realizar más comentarios que los expuestos por su filial.

Intercambio de bonos

La matriz de Scottish Power, Iberdrola, lanzó ayer una operación de intercambio de bonos por 750 millones de euros en la que ofrece a los actuales propietarios de bonos con vencimiento a 2011 y a 2013 cambiarlos por unos nuevos con plazo a 2020.

La oferta, que se extenderá durante los próximos siete días, hasta el 9 de septiembre, se estructura como una recompra y posterior intercambio de bonos realizada entre los inversores y cinco entidades asesoras, entre las que se encuentra BNP Paribas, que actúa como banco principal.

La empresa tiene 1.450 millones de euros en bonos a 2011 y 1.000 millones de euros a 2013.

El objetivo es "aprovechar la mejora de las condiciones del mercado para alargar la duración de la deuda", dijeron.