Retoceso en los mercados

El Ibex cae de los 10.100 puntos y pierde los avances de un mes

La falta de estímulos positivos propicia la volatilidad y los descensos en los grandes índices.

La canícula se ha dejado sentir en los parqués. La falta de referencias macroeconómicas o empresariales claras en medio del bajo volumen de negociación propio del estío hicieron que el viernes los principales índices bursátiles quedaran teñidos de rojo. El cierre fue sintomático de una semana que los grandes selectivos cerraron a la baja. El Ibex 35, convencido ya de que el asalto a los 11.000 es cosa seria, perdió un 1,4% durante la última jornada, dejándose los 10.100 puntos que había apuntalado justo un mes antes.

"No hay una tendencia clara en los mercados. Sigue habiendo una gran incertidumbre en torno al crecimiento económico y, en especial, sobre cómo de fuerte va a ser la moderación que se espera para el segundo semestre del año", expone Nuria Álvarez de Renta 4. La analista argumenta que los inversores han optado por la prudencia y la recogida de beneficios a la espera de que la reactivación propia del fin del verano propicie nuevos faros con los que guiarse.

La jornada del viernes comenzó al alza para el Ibex, después de que el jueves toda Europa cayera sometida al pesimismo de Estados Unidos. Los malos datos del desempleo en Norteamérica, unidos a las nuevas previsiones -esta vez del Congreso- de que la recuperación económica será más lenta de lo esperado, reavivaron las llamas que encendió la Reserva Federal la pasada semana. Poco a poco, ante la falta de otras noticias que desayunarse, los grandes selectivos europeos digirieron mal los datos trasatlánticos del día anterior.

El tercer viernes del mes estuvo fuertemente marcado, además, por el vencimiento de futuros, que multiplicaron la volatilidad de los mercados. Tanto fue así que el principal selectivo español comenzó ganando un 0,4% para llegar a perder un 2,07% a media mañana. En dicho momento, el Ibex llegó a quedarse a escasos 26 puntos de perder la cota de los 10.000.

Las alarmas, no obstante, deben seguir apagadas si se tiene en cuenta la opinión de los analistas técnicos. Según ellos, el selectivo español sigue buscando un soporte desde que el que subir, y sólo corre el riesgo de caer en barrena si pierde los 9.800 puntos básicos.

Así, finalmente, Europa moderó su corrección y el Ibex mantuvo 10.094 puntos. También oscilaron a la baja sus homólogos europeos. Londres cerró con -0,31%, París en -1,30% y Fráncfort con un 1,15% menos. Resulta significativo que ni siquiera el selectivo germano haya logrado concluir la semana en positivo, teniendo en cuenta los alentadores datos de crecimiento que han sido publicados en los últimos días. En concreto, desde Berlín estiman que la economía alemana cerrará el año creciendo a un ritmo del 3%.

"Hay que ser prudente con los datos de Alemania. Sus previsiones sobre el PIB son muy buenas, pero están muy sujetas a la demanda externa, sobre todo de los países emergentes", observan desde Renta 4. Según los expertos, la fortaleza germana podría verse muy afectada por una ralentización de China, y en cualquier caso, por el movimiento de las divisas. "Durante el segundo trimestre del año el país se ha visto muy beneficiado por el buen funcionamiento del euro frente al dólar, pero está por ver que pueda sacarle partido durante el tercero", añaden.

De hecho, la moneda común de la Unión Europea cayó un 0,9% el viernes para situarse en 1,26 dólares por euro. Su precio más bajo en el último mes. Algunos expertos consideran que la variación se vio afectada por las palabras del presidente del Banco Central Alemán, el Bundesbank. En una entrevista concedida a Bloomberg, Axel Weber sostuvo que el Banco Central Europeo, del que es consejero, seguirá aportando liquidez a la banca durante más tiempo del previsto. Una valoración que vuelve a poner en duda la fortaleza de las entidades financieras europeas y que podría haber provocado una huida hacia la divisa norteamericana, de referencia, y la salida de la renta variable.

Nerviosismo en Wall Street

En Nueva York mientras tanto, la sesión estuvo marcada por la volatilidad. El principal termómetro de esta variable, conocido como VIX, llegó a superar los 26 puntos, sobre un máximo de 100, su cima más alta desde comienzos de julio. Pese a ello, Wall Street contuvo el aliento y mantuvo la moderación. De hecho, el Nasdaq logró cerrar en positivo con una leve subida del 0,04%. Peor suerte corrieron el S&P 500, que se dejó el 0,37%, y el Dow Jones, que perdió un 0,56%.

La rentabilidad de los bonos de referencia baja a mínimos

A los inversores les gusta el riesgo, pero sólo cuando la balanza se inclina más hacia la posibilidad de multiplicar beneficios que a la de perder su dinero. Si la cosa no está demasiado clara, o pinta directamente mal, el más arriesgado de los jugadores se vuelve conservador. Por eso, en un momento de gran incertidumbre y volatilidad en los mercados de renta variable, el dinero huye en busca de mares más tranquilos. Y es en la deuda soberana donde están encontrando esa seguridad. Así, pese a la crisis de confianza envolvió a las emisiones públicas durante la primavera por la delicada situación de Grecia, las emisiones públicas cuentan hoy día con una gran demanda. Una tendencia que se acentúa en los valores de referencia, en este mercado, los bonos alemanes y estadounidenses.

Tanto es así, que el coste de emisión que paga Alemania por emitir obligaciones a 10 años marcó el viernes su mínimo histórico -rompiendo el récord de la semana pasada- con un tipo de interés del 2,28%.

Washington, por su parte, pudo celebrar el mismo día que la rentabilidad de su bono a 10 años llegó a caer al 2,56%, la más baja de todo el ejercicio.

Aunque estos valores suponen una fuerte competencia dominante en el mercado de la deuda pública, también el resto de emisiones soberanas se han visto beneficiadas.

España, por ejemplo, sigue manteniendo un tipo ligeramente superior al de 2009 (4,06%), si bien su diferencial con Alemania volvió a subir el viernes a 179 puntos básicos, más influido por la mejora germana que por su propia evolución. También se ha reducido la rentabilidad de la deuda francesa (2,56%) y la inglesa (2,96%) a 10 años.