Pequeños gigantes / Progenika

El 50% de las ventas, para investigar

El grupo biotecnológico Progenika dedica casi la mitad de su facturación a innovar, una ratio de la que pocos sectores pueden presumir.

Los científicos Antonio Martínez y Laureano Simón fundaron en abril de 2000 la empresa biotecnológica Progenika. Los primeros meses estuvieron centrados en el diseño de un plan de negocio y en la captación de inversores, un proceso durante el que recurrieron, como muchos emprendedores, a los familiares con aportaciones individuales de entre 3.000 a 6.000 euros. Inmediatamente ampliaron la órbita de atracción de capital a las instituciones (la sociedad Seed Capital de la Diputación de Vizcaya) y a la industria (el grupo de componentes de automoción Cromoduro). Hoy cuentan con 150 accionistas, que son los que propiciaron el nacimiento de su proyecto de medicina personalizada.

Los primeros laboratorios de Progenika se ubicaron en el Elkartegi de Barakaldo (Vizcaya), una incubadora de empresas de perfil tecnológico (allí también nació la compañía internacional de software antivirus Panda Security). En ese inicio "le dábamos a todo", explica gráficamente Antonio Martínez, consejero delegado de la empresa, "con una cierta dispersión de las investigaciones. Lo mismo participábamos en la descontaminación de lindano de los suelos industriales que analizábamos la enfermedad de las vacas locas".

Progenika no era una biotecnológica al uso, nacida como la mayoría a partir de una patente generada en una universidad, en una spin off (vivero de empresas) ubicada en algún campus. "No respondíamos a ese modelo, surgimos más por la energía de un equipo" de científicos, dice Martínez. El salto tecnológico de la compañía vasca llegó en 2002, apenas un año después del inicio de su actividad. Miguel Pocoví, catedrático de Biología de la Universidad de Zaragoza, estaba inmerso en el estudio de las causas del colesterol malo LDL cuando es hereditario, que pasa a la mitad de los hijos engendrados por las personas que lo llevan en su genética y provoca muchos de los infartos entre los 40 y los 50 años.

Pocoví contaba con el apoyo de una red de hospitales que le suministraba muestras de sangre para sus pruebas y con un grupo farmacéutico que financiaba el programa. Le faltaba un socio tecnológico capaz de realizar los diagnósticos en unos días y no en un año, el periodo necesario entonces para un análisis completo. Demasiado tiempo para dar una respuesta rápida a las necesidades de los pacientes.

Los investigadores de Progenika se pusieron a ello y patentaron el Lipochip, capaz de diagnosticar en unos días la hipercolesterolemia familiar. Este avance mejora la prevención sanitaria y aporta ahorros económicos a todo el entramado público y privado relacionado con la salud. El hallazgo, homologado con el sello sanitario internacional CE, fue publicado por la revista Newsweek.

Pero lo más importante fue que Lipochip "centró el negocio. Nuestro objetivo desde entonces es el diagnóstico y pronóstico de enfermedades y la respuesta del paciente a los tratamientos".

En los laboratorios de Progenika no descansan sus científicos. Ahora tienen 20 proyectos abiertos. No todos serán un éxito "y hay que saber cuándo parar", advierte Antonio Martínez. "Es triste cuando tus esfuerzos no sirven para nada, pero hay que convencerse de que a veces es así y hay que olvidarse del proyecto en cuestión". El problema es mentalizar de ello al investigador que ha desarrollado el trabajo "y que siempre quiere seguir por el interés científico".

Pero los éxitos llegan con esta dedicación. Aparte del Lipochip, Progenika tiene patentada tecnología propia para garantizar la compatibilidad en las transfusiones sanguíneas, así como desarrollos para el tratamiento del cáncer de mama, de riñón y los trasplantes de hígado. En el campo de la artritis reumatoide también ha conseguido avances. El grupo de medicina personalizada invierte cerca de la mitad de su volumen de ventas en investigaciones. Es una ratio de la que no pueden presumir muchos sectores, ni siquiera los más ligados a los avances tecnológicos, como los de automoción y aeronáutica.

En 2009, Progenika facturó 15,8 millones de euros y destinó 7,1 millones a I+D, el 44,9%. Las patentes también se llevan una parte muy importante del presupuesto.

Preocupación por la tijera presupuestaria

Los recortes presupuestarios anunciados a las subvenciones a la I+D preocupan en el sector biotecnológico. "Hay que apoyar la investigación en nuevos desarrollos sanitarios. Las multinacionales farmacéuticas disponen de unos recursos financieros con los que no cuentan las pequeñas empresas, y en las fases incipientes de una investigación son muy necesarias las ayudas. Son proyectos valiosos para la sociedad", defiende el consejero delegado de Progenika. La empresa vasca tiene a su favor que está en rentabilidad desde 2005, lo que facilita los apoyos de las instituciones. "Cuando ven un negocio consolidado les resulta más fácil colaborar con el mismo", señala.

Martínez ha conocido "la devastación" que ha sufrido el sector biotecnológico en los últimos años en Estados Unidos por la falta de subvenciones, incluso en zonas con compañías tecnológicamente avanzadas como Boston.

Las ayudas no tienen que ser sólo monetarias. También vale, y mucho, el apoyo en infraestructuras. Antonio Martínez pone el ejemplo del centro de Progenika en el Parque Tecnológico de Bizkaia, en una zona donde hay otros tres edificios con laboratorios dedicados a los desarrollos relacionados con la salud. Uno de ellos, el centro vasco de biociencias CIC Biogune, que en 2010 ha cumplido cinco años de actividad, ofrece instalaciones que pueden ser usadas por empresas del sector. "Y llegas a ellas andando. La concentración es muy importante por las sinergias que genera". Vuelve a referirse a Boston, en este caso en positivo. "Allí hay numerosos centros de investigación en un radio de diez kilómetros. Es muy importante estar juntos o cerca".

Plantilla cualificada, internacional y con mayoría femenina

El equipo humano de Progenika está integrado por 140 personas, 130 de ellas ubicadas en el centro de Derio. Otras 7 investigan en los laboratorios del grupo en el campus del MIT en Cambridge (Massachusetts, Estados Unidos), y luego tienen delegaciones comerciales y de gestión de la propiedad intelectual en Madrid, Londres y Dubai (Emiratos Árabes), con un responsable al frente en cada caso.

Antonio Martínez (en la imagen, frente al centro de Derio) hace hincapié en la alta cualificación de la plantilla. Hay medio centenar de doctores en biología molecular, medicina, farmacia y química. Otro 10% de los científicos de Progenika tienen un MBA. La plantilla es una auténtica torre de babel, con investigadores de más de diez nacionalidades. Hay argentinos, polacos, marroquíes, suecos, franceses, alemanes... Y de más lejos: un vietnamita y un etíope. Los idiomas oficiales de Progenika son el castellano y el inglés.

Otra característica de la plantilla es que la mayoría de los empleados son de sexo femenino, en concreto el 60%. "En el mundo de la ciencia predominan las mujeres. Quizá los hombres busquen un perfil profesional más técnico en la universidad, relacionado con la especialidad de ingeniería. Porque en los últimos años, la mayoría de las licenciaturas expedidas en las carreras de ciencias han sido conseguidas por mujeres", afirma el consejero delegado de Progenika.

Además de su equipo, la empresa biotecnológica tiene una relación profesional con múltiples colaboradores del mundo de la salud. Para sus investigaciones relacionadas con el colesterol, ha trabajado con medio centenar de centros médicos en España y con unidades de sangre de Alemania, Suecia, Inglaterra y República Checa. "En los proyectos de nuevos desarrollos el día a día es muy intenso y participa mucha gente. Los días del investigador que estudiaba sólo en su laboratorio son parte del pasado", concluye Antonio Martínez.

Los científicos que acuden a diario al edificio 801 B del Parque Tecnológico de Bizkaia se congratulan por trabajar en un entorno rural. Montes y prados fuera, y dentro una inversión de ocho millones en siete laboratorios con las más avanzadas técnicas de sistemas de diagnóstico in vitro.

Datos básicos

Laboratorios. El grupo vasco tiene ubicados sus laboratorios en el edificio 801 B del Parque Tecnológico de Bizkaia, situado en la localidad de Derio. Allí investigan más de un centenar de científicos, que en la actualidad mantienen abiertos 20 proyectos de trabajo. Con su labor han conseguido avances en diferentes ámbitos médicos. Además del diagnóstico de la hipercolesterolemia familiar, sus logros se extienden al tratamiento del cáncer de mama, de riñón y de colon. Asimismo, Progenika ha patentado una mejora para los aquejados de artritis reumatoide, que a veces desarrollan anticuerpos que eliminan el efecto de las medicinas que se les suministran.

Patentes. Progenika tiene 25 solicitudes de patentes en marcha en estos momentos, porque "hay que competir en base a tu innovación. De lo contrario, caes en un modelo de manufactura. Te limitas a realizar productos para los que has conseguido una validación y tu única opción en el mercado es la de ofrecer precios más bajos" que los rivales, destaca Antonio Martínez. Aparte del citado Lipochip, otro de los logros de Progenika es Bloodchip, que permite escoger el donante ideal de sangre según las condiciones de cada paciente, lo que garantiza la compatibilidad absoluta de las transfusiones.

Bloodchip se utiliza en numerosos bancos de sangre de Europa y Emiratos Árabes, y Progenika ha conseguido recientemente su implantación en el Banco Nacional de Sangre de Kuwait, el principal centro de salud de este país. Los avances de Progenika en medicina personalizada también permiten detectar el problema del hígado cuando metaboliza mal un fármaco (una reacción que puede ser mortal y que suele darse en el 3% de los casos de tratamiento de cáncer y de trasplante de riñones).