Optimismo y precaución, a partes iguales

El lujo remonta el vuelo, pero ve el futuro con pies de plomo

Las ventas de las grandes firmas, como LVMH, PPR o Hermès, se disparan.

El lujo remonta el vuelo, pero ve el futuro con pies de plomo
El lujo remonta el vuelo, pero ve el futuro con pies de plomo

Un mal recuerdo. Una sombra que ha empañado los dos últimos años pero que parece haberse esfumado. Las grandes empresas del lujo han cerrado el primer semestre del año con unos resultados que dejan atrás cualquier atisbo de recesión. Eso sí, aunque la crisis parezca sólo un recuerdo, han aprendido que más vale ser precavidos y evitar caer en los mismos errores. La reducción de gastos y el control de los procesos de distribución van a seguir presentes en el día a día de las empresas del segmento más exclusivo.

La multinacional francesa PPR -que engloba firmas como Gucci, Bottega Veneta o Yves Saint Laurent- reconoce que el entorno macroeconómico sigue siendo difícil, aunque asume que el comercio internacional ha comenzado a dar señales de recuperación. Unas señales que en su caso se han transformado en un espectacular repunte de su beneficio neto, del 113,3%, hasta 403 millones.

Eso sí, PPR es un caso atípico. Al mismo tiempo es uno de los principales conglomerados empresariales de firmas de alta gama y dueña de enseñas de gran consumo como Puma o Fnac. Sin embargo, la compañía presidida por François Pinault reconoce que su repunte de ventas -del 3,6%, alcanzando los 8.139 millones- no se debe a sus cadenas más populares sino, sobre todo, al renacer del lujo en los mercados emergentes.

Estos países ya aportan el 15,4% de su volumen de ventas. Una tendencia que sigue al alza. Por ejemplo, las ventas de Gucci en los mercados en expansión (principalmente en China) crecieron un 18% hasta junio.

El otro gigante del lujo francés, Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH), también ha presentado unos resultados impensables hace unos meses. Su beneficio en el primer semestre se ha disparado un 53% (1.050 millones de euros), mientras que sus ingresos han repuntado un 16% (9.100 millones).

Más allá de las ventas de sus marcas de moda, como Loewe, Marc Jacobs o Donna Karan, el relanzamiento de LVMH tiene como base su negocio de joyas y relojería que ha crecido un 28% gracias a marcas como Chaumed, De Beers o TAG Heuer. Sin embargo, la estrategia de la empresa controlada por Bernard Arnault para mantener este camino se basa fundamentalmente en el control de gastos y en reforzar sus principales marcas.

Una de las políticas para recortar gastos es tener más control sobre la red de distribución. Es decir, ampliar el número de establecimientos propios para evitar, como ocurrió el pasado año, que muchos distribuidores reduzcan a la mínima expresión sus inventarios de prendas para evitar que éstas permanecieran en sus estanterías si no hay compradores. Por ejemplo, la estadounidense Polo Ralph Lauren ha abierto en el último año 21 tiendas propias, incluido su establecimiento de referencia en París, un antiguo palacete en el bulevar Saint Germain. Desde hace años se especula con la apertura de un local de la estadounidense en España, si bien por el momento no está en sus planes.

Prada y Jimmy Choo atisban su venta

Al mismo tiempo que algunas empresas del lujo ven cómo el futuro se despeja, otras empiezan a analizar sus alternativas y sus consejos de administración empiezan a estudiar si ha llegado el momento de cambiar de manos.

Dos de las enseñas que se replantean sus posibilidades son Jimmy Choo o Prada. La firma de zapatos británica está estudiando el mercado en búsqueda de un nuevo dueño. La prensa británica asegura que la firma de inversión TowerBrook Capital Partners se ha planteado vender su participación mayoritaria en la sociedad y hacer caja por valor de 500 millones de libras (unos 611 millones de euros).

No es la única que está en venta. La firma italiana Prada lleva meses especulando si ha llegado o no el momento de saltar al parqué. Por el momento, la enseña fundada por Mario Prada aún no ha concretado si dará o no este paso. Tan sólo ha realizado las estimaciones que apuntan que la firma especializada en marroquinería podría alcanzar una valoración en Bolsa de entre 3.000 y 4.000 millones de euros. Un precio que muchos analistas consideran excesivamente alto ante la actual situación de los mercados financieros. Esta circunstancia que también ha llevado a los inversores a especular con la entrada en su capital de alguno de los grandes grupos del sector como LVMH o PPR, que ya han dejado claro su apetito comprador.

Otra de las firmas que también suena como candidata a participar en operaciones corporativas es la también italiana Salvatore Ferragamo.

Todas las grandes miran a Asia

Es una tendencia generalizada: Asia es el motor de crecimiento. El lujo no sólo no escapa de esta predilección por Oriente, sino que en él es aún más acusada. Por ejemplo, el grupo relojero suizo Swatch (dueño de marcas de alta gama como Omega y Longines) consigue en China cerca del 30% de sus ingresos. Una circunstancia que le hace sentirse cómodo. En su caso, Occidente también ha salido airoso de la crisis gracias, sobre todo, a sus marcas de coste más reducido. En los seis primeros meses del año, sus ventas globales han repuntado un 22,2%, superando los 3.030 millones de francos suizos (2.255 millones de euros).

La italiana Prada también es cada vez más dependiente del mercado asiático. En este continente sus ingresos repuntan un 70%, mientras que en Europa crecen, pero más lentamente, un 37%. En total, sus ingresos en la primera mitad del ejercicio 2010 se han incrementado casi un 30% y alcanzan los 930 millones.

El grupo francés Hermès logra en Asia (exceptuando Japón) un aumento de ventas del 45%, frente al 17% de Europa. Su objetivo final es cerrar el año elevando sus ingresos entre un 10% y un 12% sobre todo gracias a los países asiáticos. Sin embargo, su repunte en el primer trimestre es aún mayor, del 20%, alrededor de 1.075 millones.