Ana Rosa Quintana. Periodista

"La crisis ha atropellado al Gobierno como un tren de mercancías"

Entrevistas de verano. La reina de las mañanas en Telecinco se atreve a opinar sobre la situación económica, la labor del Gobierno, del que señala que ha llegado tarde en sus decisiones, y el futuro de la televisión

"La crisis ha atropellado al Gobierno como un tren de mercancías"
"La crisis ha atropellado al Gobierno como un tren de mercancías"

El desparpajo y la veteranía de la reina de los magacines de televisión quedan reflejados en una anécdota. Ana Rosa Quintana (Madrid, 1956) recibe a este periódico nada más concluir su programa. Ha estrenado zapatos y le duelen los pies, así que no tiene ningún inconveniente en caminar descalza por Telecinco como si estuviera en su propia casa. Los zapatos son suyos, comprados en Dior de rebajas, sobre las que charla con sus colaboradoras más cercanas mientras la fotografían. Pero la directora de El Programa de Ana Rosa y empresaria de la productora Cuarzo (DEC, Herederos) tiene muchas tablas y puede hablar tanto de moda como de política.

De hecho, de muy jovencita puso cara a telediarios, ha sido corresponsal en Nueva York o dirigido los informativos de Antena 3 Radio. Y en su programa se enfrenta cada día a multitud de informaciones, con un estilo que la ha convertido en líder de las audiencias durante años. A diferencia de otros personajes, no le da miedo enfrentarse a una entrevista con un medio económico. Asegura que este año llega a las vacaciones más descansada que nunca, porque lleva "vida de monja". Su programa matinal le hace acostarse a las 21.30 horas. Sus vacaciones "de niños" las hará junto a sus hijos en Sotogrande, donde aprovechará para realizar esas cosas que no puede hacer normalmente, como cocinar. Para cuidarse, come sano y, cuando puede, acude a clase de bikram yoga, una especialidad que se practica a 40 grados.

¿Sigue la actualidad económica?

Sí. Soy muy lectora de periódicos económicos. Los leo todos los días. Además, ahora, con las dificultades que está pasando la economía, es lo que más preocupa.

¿Cómo valora los recortes del Gobierno?

Esta situación es muy difícil, pero no creo que sea insalvable, no soy pesimista. Pero sí que nos quedan unos años de recesión, tiempos muy duros, sobre todo este año y el que viene. Y creo que se ha llegado tarde a tomar medidas. Echo de menos medidas a mayor escala. Porque al final no se trata de si vamos a bajar el sueldo a los funcionarios o congelar las pensiones, sino de si vamos a hacer algo global: ¿qué pasa con el gasto de las autonomías? ¿Qué pasa con el gasto de los ayuntamientos o de los ministerios? Los españoles, durante mucho tiempo, éramos millonarios, nos sentíamos los ricos de Europa, y hemos dejado de serlo.

¿Entiende esos recortes?

Creo que han llegado tarde y me hubiera gustado que se hubiesen hecho de forma más global.

¿Qué echa de menos del Gobierno y de la oposición?

Zapatero tiene que afrontar una crisis de Gobierno.

Tal vez sea inminente.

Sí. Creo que hace falta un Gobierno muy fuerte, sobre todo en la parte económica, y con unas figuras fuertes. Porque entre los problemas que estamos teniendo los hay que no dependen de la situación real, sino de cómo nos ven los demás. La economía al final se basa mucho en la credibilidad.

¿Y la oposición?

En este momento no se va a responsabilizar de las decisiones del Gobierno. Si hay un momento crítico, debería colaborar, porque, al final, lo más importante es la credibilidad del país.

¿Se ha posicionado políticamente alguna vez?

No. Si algún día encontrara un partido que me convenciera firmemente, como le ocurrió a Oprah Winfrey con Obama, tal vez lo haga. Hay cosas en las que estoy de acuerdo con el PSOE y hay cosas en las que estoy de acuerdo con el PP. Por ejemplo, creo que el PSOE, concretamente Zapatero, ha gestionado la crisis fatal. Sin embargo, estoy de acuerdo en otras medidas, como pueden ser los matrimonios homosexuales. Yo he visto mucho como para dar mi voto a ciegas a nadie. No tengo ninguna necesidad de más identificación como periodista.

¿A quién admira profesionalmente?

A muchos compañeros. Sobre todo a la gente que tiene carreras largas e inteligentes. En una trayectoria profesional, como los actores, hay que saber decir que no y llevar más o menos una línea, como por ejemplo ha hecho Jesús Vázquez. Me encanta Iñaki Gabilondo, me gustan Carlos Herrera o María Teresa Campos, que me parece una persona admirable con todo lo que ha luchado, o Jesús Hermida en su momento.

¿Y sigue los consejos de alguien?

No. No he sido de pedir demasiados consejos. La gente no te va aconsejando por la vida. Yo escucho bastante a los demás, pero no tengo un gurú.

Alguna vez se le ha comparado con Oprah Winfrey. ¿Se considera la Oprah española?

No. Lo que pasa es que tengo un programa de televisión y una revista, que es verdad que nació con el modelo Oprah, y tengo una productora, pero nada más. Ojalá fuera Oprah.

¿Cómo de influyente se siente?

Poco. Los periodistas no lo somos. Al final son verdaderamente influyentes los editores, pero los periodistas sólo relativamente. Creo que tenemos menos influencia de la que cree todo el mundo.

¿Una opinión suya no es valorada?

A lo mejor en pequeñas cosas sí. En actitudes, en temas concretos, tu opinión sí se puede tener en cuenta. Pero la gente es muy madura ya políticamente. Les puedes dar argumentos y la gente decide si te los compran o no.

¿Qué aporta su programa?

Muchas cosas. Me parece tan importante informar como entretener. También damos puntos de vista en campañas sobre la figura de la mujer o el trato a los menores. Hay una serie de cuestiones en las que incidimos constantemente, sobre todo en ese tema de las mujeres. Y luego le damos voz a mucha gente que no la tiene.

¿Seguirá muchos años?

No lo sé.

¿No se aburre de hacer siempre lo mismo?

Es que este programa tiene tantas posibilidades que es muy difícil que pueda conseguirlas en ningún otro. Nosotros tratamos política, actualidad, entrevistas con personajes, reality… Es que lo tiene todo. Cada día es una aventura. Es como un periódico completo, desde la primera página hasta la última.

¿Qué opina de programas como Sálvame o DEC, programa que usted produce?

DEC es un clásico. Lleva ya siete temporadas.

Pero se asimila a lo que se denomina como televisión basura.

Yo es que no sé lo que es televisión basura. Nunca he dicho "periódico basura" o "libro basura". No admito el término de televisión basura. La televisión es el medio más democrático que hay. Tienes un mando en tu casa con tropecientos mil canales. El público elige y la gente no es idiota. Hay programas que son puro entretenimiento y hay programas que son información. Habrá muchos notarios, registradores, economistas o ministros que lleguen por la tarde y tengan ochocientos mil problemas y se pongan a ver un programa que no les va a dar ninguno. El que quiera que lo vea, y el que no, que apague la tele. Hay muchas opciones.

¿Por qué cree que Antena 3 y Telecinco apuestan por esos contenidos?

La audiencia no te permite vivir de espaldas a la realidad. Cuando se ofrece un periódico, se ofrece un producto completo, con todo lo que has decidido incluir. En televisión, la audiencia se mide minuto a minuto. Cada instante la gente decide lo que quiere ver y los programadores intentan colocar productos y van probando hasta que encuentran lo que la audiencia quiere. Peor me parecen los culebrones sin tino. Aquí tontos no hay ninguno, en ninguna cadena.

Se ha convertido en un referente para las mujeres en temas de salud, belleza o moda.

En la revista, más. Me gusta que las mujeres de más de cuarenta años sepan que no son invisibles, que hay vida después de los cuarenta, que se puede estar al día y llevar moda, que puedes enamorarte, puedes casarte y tener hijos. A mí me gusta transmitir a las mujeres un mensaje de que pueden.

De aquello tan feo del plagio en Sabor a hiel, ¿qué cree que ha quedado?

Gracias a Dios, la gente es mucho más generosa y lista de lo que se piensa. Fue un disgusto horroroso, pero no ha habido ninguna consecuencia. Todo el mundo tuvo todo muy claro. Y yo tengo que dar gracias a Dios por la generosidad de la mayoría de mis compañeros y del público en general.

¿Le afectó en su imagen profesional?

Supongo. Yo digo siempre que la gente no es tonta y sabe quién le miente y quién no.

Después de eso, ¿tiene ganas de volver a escribir otro libro?

No tengo tiempo, pero ofertas hay muchas. Esto es así. Los que sabemos la verdad no estamos preocupados. El grupo Planeta sabe la verdad y tenemos excelentes relaciones.

¿Cuál es esa verdad?

Si no lo dije en su momento, porque podía afectar a terceras personas, no lo voy a decir ahora. Hay cosas que te tienes que comer y te comes. Yo era la responsable de comérmelo. No lo voy a decir nunca.

La pregunta

¿Cómo le ha afectado la crisis?

Personalmente, como mi trabajo no ha cambiado, no mucho. Pero en la productora sí se ha notado, sobre todo en 2009, por la crisis de publicidad. Y en todo mi entorno, muchísimo. En el trabajo, en los ingresos o en gente muy cercana que se ha quedado en paro.

¿En la productora, cómo se ha sentido?

Hemos intentado hacer como todas las empresas: reducir gastos superfluos. Además, ahora todas las televisiones aprietan mucho más los presupuestos. Se hacen otro tipo de programas que son más baratos de producción.

Como empresaria, ¿qué pide al Gobierno?

Normas claras. No se pueden estar cambiando las cosas cada dos por tres. El gran drama de España es el paro. Le pido al Gobierno como empresaria, como ciudadana, medidas para reducirlo. No se han abordado bien acciones que estimulen la contratación. Creo que lo harán. La crisis, que todo el mundo había visto, al Gobierno le ha pillado como si le atropellara un tren de mercancías.