Retomaron ayer las negociaciones

Blanco ve posible aceptar algunas de las reclamaciones de los controladores

El ministro José Blanco ve posible aceptar algunas de las reclamaciones de los controladores, que ya están dispuestos a aceptar una jornada anual de 1.500 horas. Las negociaciones de los trabajadores con AENA continuarán hoy.

El ministro de Fomento, José Blanco, en el Congreso.
El ministro de Fomento, José Blanco, en el Congreso.

AENA y los controladores aéreos retomaron ayer las negociaciones para tratar de cerrar el nuevo convenio colectivo de los trabajadores en un clima de predisposición al acuerdo, después de que desapareciera de la mesa la amenaza de una huelga en agosto.

El propio ministro de Fomento, José Blanco, quiso contribuir al entendimiento al mostrarse dispuesto a aceptar algunas de las reivindicaciones de los controladores, a garantizar mejoras en las condiciones de trabajo y a establecer criterios para reforzar la seguridad aérea.

"Nuestra voluntad de negociación es patente desde el primer día, la seguimos manteniendo y espero que todos los que se sientan en la mesa tengan altura de miras para tratar de desbloquear la situación, sabiendo que las cosas no van a poder ser como antes", apuntó en una entrevista con Europa Press, tras recordar que el marco legal para los controladores ha cambiado y es al que ahora hay que ajustarse.

La voluntad del Ministerio de Fomento es la de "acordar y dialogar" pero "dentro de las reglas del juego y de la ley", precisó.

En cuanto al principal escollo de las negociaciones (los salarios y la jornada de trabajo), insistió en la tesis que tanto Fomento como AENA vienen defendiendo: retribuciones, tiempo de trabajo y productividad van ligados. "A menos horas de trabajo, menos retribuciones, y a más horas, más retribuciones. Es algo lógico y razonable", señaló Blanco.

æpermil;ste es el mayor punto de desacuerdo entre las partes y el asunto que centró la reunión de ayer, que a los controladores les generó "sensaciones positivas". Las negociaciones continúan hoy.

Mentalidad abierta

Los representantes de la Unión Sindical de Controladores (USCA) se sentaron a la mesa de diálogo "con mentalidad abierta" y dispuestos a llegar a "un acuerdo de mínimos". Prueba de ello es que avanzaron que están dispuestos a aceptar una jornada anual de 1.500 horas, por encima de lo que estaban defendiendo hasta el momento.

La normativa actual contempla una jornada anual de 1.670 horas más 80 horas extra. Los controladores venían abogando por limitar esta jornada a 1.350 horas en 2013, pero manteniendo el nivel salarial fijado por AENA recientemente, de 200.000 euros de media al año. El presidente de la entidad responsable del tráfico aéreo, Juan Ignacio Lema, no ve problemas en aceptar la nueva propuesta de 1.500 horas, pero reitera que el salario debe ajustarse de manera proporcional. "Si reducimos las jornadas, debemos reducir la retribución en consonancia y mantener o mejorar la productividad. En caso contrario, no podríamos cumplir el objetivo de la ley que es reducir las tarifas y, en consecuencia, los costes", explicó ayer en un foro digital.

La oposición critica a Fomento

La actuación del ministro de Fomento, José Blanco, en el conflicto con los controladores fue ayer objeto de crítica por la oposición.

Desde el PP, el portavoz parlamentario de Fomento, Andrés Ayala, afirmó que su partido tiene "la sensación" de que el ministro "se encuentra cómodo" con el hecho de que la sociedad española "hable de los controladores y no hable del recorte de obra pública o del Plan Extraordinario de Infraestructuras".

"El ministro ha tenido una estrategia abocada a que estemos permanentemente hablando de los controladores en lugar de solventar el problema", subrayó. Por eso, y dado que "ya que no tiene la presión" de una posible huelga en el mes de agosto, instó a Blanco a que "dé instrucciones concretas para que se alcance un acuerdo definitivo" de la manera más rápida posible.

Por su parte, el diputado de IU, Gaspar Llamazares, afirmó que el ministro de Fomento, José Blanco, no puede considerarse un "Robin Hood" en el conflicto de los controladores, tras criticar que pretenda imponer un convenio colectivo a los trabajadores. Además, acusó al Gobierno de tratar de ocultar su intención de privatizar AENA.