Mercados

El Ibex fracasa en su gran ataque a los 11.000 puntos

El mal dato de empleo en EE UU hundió al selectivo un 1,74% el viernes. Los expertos recomiendan prudencia.

Parecía que el Ibex estaba en condiciones de recuperar el mítico nivel de los 11.000 puntos. El lunes, los buenos resultados empresariales y unos datos macroeconómicos a la altura de las expectativas catapultaron al selectivo a sus máximos desde abril. Las miradas de los analistas se dirigían a la resistencia de los 10.800, cuya superación le dejaría el camino despejado hasta los 11.150. Pero, después de varios intentos a lo largo de la semana, el mal dato de empleo en EE UU publicado el viernes acabó con las esperanzas: se destruyeron 131.000 puestos de trabajo, el doble de lo previsto por el mercado. Las Bolsas se hundieron.

Ante el repentino aluvión de órdenes de venta, el Ibex bajó a buscar oxígeno por debajo de los 10.700 puntos, tras perder un 1,74% y cerrar en los 10.651,10. El balance semanal, con todo, se mantuvo en positivo con un del 1,44%. Como es habitual en las primeras semanas de agosto, el volumen de negociación se situó bajo mínimos. Se movieron 3.047,1 millones de euros el viernes, incluso por debajo de la ya reducida media de 3.300 millones de las cuatro primeras sesiones del mes. "Esto provoca que los niveles de volatilidad se disparen", explica Raquel Blázquez, de Ibercaja Gestión.

El panorama en el resto de las Bolsas europeas es muy similar. Los movimientos bruscos están a la orden del día, y los cierres del viernes redujeron notablemente las subidas semanales. En las últimas cinco sesiones, el Euro Stoxx cerró con un alza del 1,36% (había llegado a subir un 3,6%); el Footsie sumó un 0,30%; el Cac, un 2,00%; y el Dax, un 1,82%.

Los expertos advierten que tras el último rally -el Ibex se dispara un 22,9% desde el mínimo que marcó en el mes de junio- se impone la prudencia. "Hemos chocado contra niveles técnicos muy importantes y de momento los índices han fracasado en su intento", señala Luis Benguerel, de Interbrokers.

El mercado de deuda permanece tranquilo, con la prima de riesgo de España en los 153,5 puntos básicos -100 equivalen a un punto porcentual-, el euro se mantiene en las alturas, cerca de los 1,33 dólares, tras su última remontada y en los datos macroeconómicos se alternan las luces con las sombras. El viernes al conocerse la destrucción de empleo en EE UU resurgieron los rumores que apuntan a una nueva intervención de la Reserva Federal. El pasado 31 de marzo, concluyó el programa de compra de bonos ligados a hipotecas basura por importe de 1,25 billones de dólares, que había comenzado a finales de 2008. Al cierre, los números rojos se impusieron en Wall Street, aunque el descenso final fue inferior al de los peores momentos de la jornada. El Dow Jones se dejó un 0,2%; el S&P, un 0,37%; y el Nasdaq, un 0,2%.

Los inversores continuarán muy atentos a seis claves que determinarán el futuro de los mercados: los niveles técnicos de resistencias y soportes en las Bolsas; la crisis alimentaria desatada por la sequía que asola Rusia y que ha multiplicado los precios de las materias primas agrícolas; la fortaleza del euro; la evolución del mercado de deuda; el escenario macro y las perspectivas de negocio de las empresas.

Análisis técnico

"Seguimos en tendencia bajista de medio plazo hasta que no se demuestre lo contrario", sentencia, Luis Benguerel, de Interbrokers. La situación ha mejorado, pero todavía no es el momento de lanzar las campanas al vuelo, según los analistas técnicos consultados.

El Ibex ha asaltado sin éxito el entorno de los 10.800-11.000 puntos. Habrá que esperar a las próximas sesiones para determinar si tiene fuerzas suficientes para superar ese entorno de resistencia. Desde el departamento de análisis de Noesis son optimistas y anticipan la posibilidad de que el Ibex se aproxime en las próximas semanas a los 11.500 puntos. "Si finalmente supera dicha cota, estaríamos hablando de un cambio de más profundidad", añade Luis Benguerel.

La experta de Ibercaja Gestión avisa de que los 2.750 puntos del Euro Stoxx 50 son muy importantes y, pese a las duras caídas del viernes, el selectivo europeo ha logrado mantenerse por encima. En Estados Unidos, la gran incógnita es el S&P 500: el nivel que debe superar para dar continuidad y solidez al movimiento alcista son los 1.150 puntos.

Crisis alimentaria

La ola de calor que se abate sobre Europa Oriental y la antigua Unión Soviética está siendo devastadora. Los incendios desatados por la sequía y las temperaturas extremas asedian Moscú y están liquidando la producción agrícola. Rusia ha prohibido la exportación de grano hasta finales de año y la situación ya está teniendo repercusiones en los mercados de valores. En mes y medio, la cotización del trigo casi ha duplicado su valor, pasando de 428 a 755 dólares por fanega. El viernes cayó un 4%, tras haber subido más de 90 dólares en cuatro días. Otros productos del sector agrícola y ganadero también están experimentando un rápido aumento. En un mes, los futuros del maíz se han encarecido un 8%; el algodón, un 9%; el azúcar, un 9,8%; la soja, un 11,8% y el cerdo, un 45%. Precisamente, la subida de este último activo está haciendo estragos en el popular sándwich americano BLT (Lechuga, Tomate y Bacon), un clásico de la vida neoyorquina y ya ocupa portadas en la prensa de EE UU.

El empuje del euro

Los malos datos de actividad económica procedentes de EE UU, la última muestra han sido las cifras del empleo, así como los mensajes de cautela procedentes del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, alimentan las especulaciones sobre una nueva ronda de medidas de política expansiva por parte del banco central de EE UU. El resultado de la reunión que la autoridad monetaria celebrará el próximo martes, será determinante para el mercado. Entre medias, el resultado es que el euro se ha revalorizado más de un 11% desde junio, el viernes el cruce se situó en el nivel más alto en tres meses, al llegar al entorno de 1,328 dólares por unidad. La escalada de la divisa comunitaria también presionó al alza las materias primas. Las materias primas se negocian en dólares; el abaratamiento del billete verde hace más fácil la acumulación de inventarios, lo que impulsa la demanda y los precios. En menos de un mes, el crudo Brent ha pasado de 70 a más de 80 dólares por barril y el viernes, el oro superó en Nueva York la cota de los 1.200 dólares por onza, que había perdido a mediados de julio.

La deuda pública se calma

Una parte de los inversores se ha marchado de los bonos alemanes para acercarse a los de economías periféricas de la zona euro. Así, la prima de riesgo de España, medida como el diferencial entre el rendimiento de los bonos alemanes y españoles a 10 años, ha descendido un 30,6%, hasta 153,5 puntos básicos, frente al máximo de 221,2 puntos que alcanzó a mediados del pasado junio.

La rentabilidad de la deuda española a una década ha pasado desde el 4,88% correspondiente al 16 de junio hasta el 4,05% actual. Las subastas de deuda pública efectuadas por el Tesoro también han contribuido a alejar los fantasmas de potenciales impagos. La última, celebrada el pasado jueves, fue un indudable éxito, al colocar 3.500 millones de euros en bonos a tres años a un interés del 2,3%, un punto porcentual por debajo del precio de la anterior subasta, de junio.

Las dudas, sin embargo, todavía no han desaparecido por completo. El viernes, el Banco de España hizo pública su estimación del crecimiento del PIB en el segundo trimestre, del 0,2% respecto a los tres primeros meses del año. Pero volvió a insistir en la posibilidad de que tengan que adoptarse más medidas para paliar el déficit público y aplacar a los mercados.

Incertidumbre macro

Los indicadores de actividad macroeconómica apuntan a una desaceleración de la recuperación, sobre todo en EE UU. El FMI prevé tasas de crecimiento mundial del PIB superiores al 4% tanto este año, como el que viene, pero la expansión procederá sobre todo de las economías emergentes. El estancamiento en EE UU, atenazado por la debilidad del consumo, y en Europa, presionada por el impacto del ajuste fiscal, puede prolongar la coyuntura de tipos de interés especialmente bajos; el 1% en la zona euro, el 0,5% en Reino Unido y una horquilla entre el 0% y el 0,25% en EE UU.

Resultados empresariales

Las perspectivas de negocio de las compañías serán uno de los elementos fundamentales que marcarán el ritmo de la Bolsa en los próximos meses y la expectativa es que las noticias en este apartado sean buenas "Esperamos que las empresas vayan publicando unas buenas perspectivas de negocio y eso va animar la Bolsa en el tramo final del año", explican desde Bancaja. "La publicación de los test de estrés ha reforzado la confianza en el sistema financiero español y a eso hay que sumar la creciente competitividad de las empresas españolas en el extranjero, España es uno de los países que más empresas multinacionales posee en relación a su tamaño de PIB y eso es algo que al final beneficiará a la Bolsa", añaden desde la entidad.

El camino, eso sí, se hará a un ritmo pausado. Esta semana, valores como Sacyr (7,97%), Arcelor (7,81%), Técnicas Reunidas (6,38%), Grifols (6,18%) y FCC (5,34%) han aportado revalorizaciones interesantes, pero todos ellos están en negativo en el conjunto del año. De hecho, desde enero el Ibex aún pierde más de un 10% y sólo siete compañías tienen un saldo bursátil favorable. Las ganancias más abultadas corresponden a Iberia (43,2%), que cotiza la fusión con British Airways, seguida a mucha distancia por Criteria Caixa Corp (17,4%); Sabadell (16,95%) e Inditex (15,35%). Los expertos prefieren una recuperación paso a paso que una mejoría fulgurante y poco sostenible.

En EE UU, la mayoría de las empresas está dejando un buen sabor de boca entre los inversores con la presentación de sus resultados. Hasta el momento, con el 88% de las compañías del S&P con las cuentas encima del tapete, el crecimiento de los beneficios agregados se sitúa en el 38% en el segundo trimestre, según el consenso de mercado recopilado por Thomson Reuters. En enero, se esperaba un incremento del 22%. El 75% de las firmas ha logrado además superar las expectativas de los analistas.