Análisis

La reforma en los contratos sigue sin dar frutos

Mes y medio después de la entrada en vigor de la reforma laboral, los cambios introducidos en la contratación siguen en tela de juicio. Si la nueva regulación del mercado de trabajo persigue, tal y como han declarado insistentemente los miembros del Gobierno, impulsar el empleo fijo y rebajar la temporalidad, la realidad es que las cifras no acompañan hasta ahora tal pretensión. A tenor de la contracción que un mes más ha sufrido la contratación fija, el escenario que se dibuja es el de unos empresarios que dan la espalda a una reforma también insuficiente para los sindicatos.

La caída de la contratación fija experimentada en junio, en plena puesta en marcha de la nueva regulación, no sólo ha continuado en el mes de julio, sino que ha aumentado en cinco puntos porcentuales, hasta el 13,78%, con 95.823 contratos, el segundo peor dato del año tras el registrado en enero, cuando se contabilizaron 94.595 contratos fijos.

Además, apenas el 6,86% del total de 1.397.265 compromisos firmados en julio fueron de carácter indefinido. La mayoría, el restante 93,1% fueron temporales. Precisamente los contratos temporales han aumentado un 0,74% con respecto al mes de julio del año anterior, hasta un total de 1.301.442 ocupaciones, como consecuencia principalmente de la temporalidad que caracteriza la temporada estival.

Otro síntoma de la ineficacia que por el momento está teniendo la reforma es el fuerte retroceso que está experimentando el contrato de fomento del empleo (de 33 días), modalidad por la que ha apostado especialmente el Ejecutivo. Según los datos del Ministerio de Trabajo, esta tipo de contrato descendió en julio un 39% con respecto al mismo mes del año anterior. Ya en junio retrocedió un 34%.

La lectura de estos datos sugiere que hay menos contratos fijos a pesar de la reforma laboral. No obstante, todavía es pronto para sopesar con mayor precisión los efectos de la reforma. Habrá que esperar más meses para sopesar con mayor precisión los efectos de la reforma. Pero a los sindicatos les basta con el escaso mes y medio transcurrido desde que se empezara a aplicar el pasado 18 de junio para concluir los datos de desempleo y contratación registrados en el mes de julio demuestran que la reforma laboral consolida la temporalidad y no favorece la creación de empleo estable.