Biotecnología

Ponga un científico de prestigio en su empresa

La patronal y Biocat apuestan por atraer a investigadores internacionales a los consejos de administración o como asesores en la estrategia.

Un rápido vistazo a los datos sobre la biotecnología en Cataluña dan una idea de que la comunidad está a la vanguardia de España. Mayor número de empresas (el 21% del total), más inversión o más investigadores que el resto del país. Pero también se enfrenta a un reto común en la actualidad: la falta de financiación.

Las empresas de biotecnología tienen el mismo problema, en Cataluña o en Pekín: la necesidad de una alta inversión para desarrollar sus productos, a la vez que sufren unos largos periodos de I+D hasta conseguir facturar. Si se le suma la sequía de crédito y la falta de capital riesgo especializado, el problema se agrava.

Para salvar esta disyuntiva, la patronal Catalonia Bio está desarrollando un programa para que científicos de prestigio internacional se sienten en los consejos de administración de las empresas de biotecnología, y así, atraer inversores. "Estas figuras destacadas pueden dar credibilidad a las compañías y, por lo tanto, conseguir recursos", explica Joan Marca, secretario general de Catalonia Bio.

Este programa se suma al de atracción y contratación de talento que desarrolla Biocat, la fundación pública que promueve la biotecnología y la biomedicina e impulsada por la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona. Con esta iniciativa se ha conseguido que algunos centros de investigación tengan por encima del 50% de personal extranjero.

Desde Biocat, además, se trabaja en otro programa de talento, como se denomina, que consiste en acercar asesores internacionales a las empresas. Si éstas necesitan abordar una nueva vía de investigación, de comercialización o de propiedad intelectual, por ejemplo, pueden acudir a la convocatoria de ayudas de la Consejería de Economía y Finanzas, que este año destina 250.000 euros, y contratar temporalmente un asesor internacional. Para la contratación se conceden ayudas directas de hasta 20.000 euros por empresa. Además, Biocat pone a disposición un listado de asesores en estrategia entre los que se encuentran Christian Policard, que ha sido consejero de Sanofi; el emprendedor Joaquim Trias; Ludwig Weiss, del Instituto Max Planck de Bioquímica en Múnich, o Nicole Rieunier-Burle, con experiencia en el Instituto Pasteur, entre otros.

La idea es ayudar a los gestores de estas jóvenes empresas, como mucho con 10 años de vida, en sus capacidades directivas, señalan desde Biocat: "Muchos de los empresarios son científicos con nula o muy poca experiencia en gestión".

Ahora, con la nueva idea se avanza un paso más al incorporar a los investigadores internacionales a los consejos de administración o a los consejos científicos de las empresas.

Desde la patronal se explica que en este momento se está trabajando, de forma conjunta con las Cámaras de Comercio, en que se destine "una bolsa o un capital para esta iniciativa". Se considera, así, que será más sencillo que los inversores internacionales se acerquen a los proyectos catalanes, en muchas ocasiones desconocidos para el resto del mundo.

Pero no es la única iniciativa para atraer inversiones en la que Cataluña trabaja. Joan Marca explica que, independientemente de la crisis crediticia, los bancos tradicionalmente "dan carpetazo" a los peticiones de las biotec. Los largos periodos de investigación sin facturar no son entendidos en clave bancaria. Pero tampoco por otros inversores, como business angels, family offices o el capital riesgo. Por eso, Catalonia Bio trabaja en traducir financieramente lo que ellos esperan de un plan de negocio o de un crédito para una empresa del sector.

Junto a una consultora, se está elaborando una hoja de ruta para preparar unas biofichas financieras, que deberán ser utilizadas y aceptadas como válidas por todos los agentes del mercado. Así, un banco o una firma de capital riesgo conocerá, bajo el mismo estándar, la situación de la empresa. "Va a ser su mejor carta de presentación", asegura Marca.

Además, como reconoce el secretario general de Catalonia Bio, falta capital riesgo especializado. En Barcelona se estableció la firma de capital riesgo Ysios, dedicada a la biotecnología, pero desde la patronal catalana se quejan de que no se haya cerrado ninguna operación con una empresa local.

Oportunidades de inversión existen, pues al año se crean una decena de empresas y el sector agrupa a alrededor de 350 empresas, sobre todo en el ámbito de la salud, de las cuales 65 se dedican exclusivamente a la biotecnología.

"Necesitaríamos 20 Ysios, porque no ha identificado ningún proyecto candidato", se lamenta Marca. "Habrá que desarrollar otras ópticas para visualizar otros proyectos".

Las cifras

350 empresas componen el sector en Cataluña, según Biocat.

65 empresas son exclusivas de biotecnología.

70 empresas farmacéuticas están presentes en la región, algunas de ellas multinacionales como Amgen, Bristol-Myers, Glaxo, el grupo Roche, Novartis, Pfizer o Sanofi.

De la historia industrial a la llegada a Bolsa

La historia catalana de presencia farmacéutica ha favorecido el desarrollo de las empresas de biotecnología, explica Montserrat Vendrell, la directora general de Biocat. En Cataluña se sitúan Almirall, Grifols, Uriach, Ferrer, Jofré, Merck Serono, Lipotech u Orizon. El último hito ha sido el de la barcelonesa AB-Biotics, que acaba de salir al MAB.

Vendrell señala también la apuesta que se ha realizado desde hace 20 años por el desarrollo de centros de investigación públicos, como el Institut de Recerca Biomèdica, dirigido por Joan Massagué. "De aquí han salido patentes que se han transformado en nuevas empresas", asegura. Además, apunta a la tradición emprendedora catalana y a la relevancia de algunos hospitales en la investigación, como el Vall d'Hebron o el Clínic, que han posibilitado un sector potente en salud.