Fórmulas para mimar la cartera en vacaciones

Carteras protegidas de los rigores del verano

El uso de opciones y futuros y los 'stop loss' permiten al accionista preservar su capital en una época muy volátil.

Carteras protegidas de los rigores del verano
Carteras protegidas de los rigores del verano

La primera parte del año no ha sido fácil para los inversores en casi ninguna parte del mundo y para casi ningún activo. Las tensiones provocadas por las sucesivas situaciones de pánico que han sacudido los mercados se han reflejado en la deuda pública y privada, y también en las Bolsas. Entre los grandes índices europeos, el Ibex es el que ha salido peor parado, con una caída anual que se eleva al 13%.

Este panorama incierto, aunque ya algo más calmado, se presenta a los inversores cuando comienza el periodo de vacaciones estivales. Además hay que contar con los factores habituales en la Bolsa en esta etapa del año: menos volumen de negociación, más volatilidad y, en general, tendencia bajista, aunque el pasado año fue positivo para el índice selectivo, y entre julio y agosto se revalorizó un 13%.

Pero como el mercado, con sus riesgos, no se paraliza porque sea verano, ¿qué puede hacer un inversor hasta que se incorpore a su actividad habitual después de las vacaciones? Una opción es seguir día a día los acontecimientos que puedan afectar a su patrimonio, a través de las múltiples plataformas que informan de todos los movimientos y avatares. Y estar, por tanto, en contacto con su bróker o entidad financiera. Otra es salirse de Bolsa, para volver después.

Pero hay otro camino: los sistemas de protección de carteras, que se pueden usar siempre, pero que en esta etapa del año adquieren otra dimensión.

Las herramientas y productos enfocados a ese fin son diversos, y su idoneidad depende del volumen del patrimonio y del perfil del inversor. Van desde los más complejos, como los derivados financieros -las opciones y los futuros son los más usuales-, a mecanismos del tipo de los stop loss. Estos últimos son, a juicio de la mayor parte de los expertos, los más adecuados por su facilidad y coste cuando el patrimonio invertido en Bolsa no llega a los 20.000 euros.

Si bien, como paso previo, Miguel Ángel García, director de Inversiones de Banca March, señala que hay que plantearse si se quiere o no cubrir las carteras. Precisa que la decisión depende de la visión que se tenga de los mercados y que su entidad aconseja cautela, pero no estar totalmente cubiertos. "Si se reduce el nivel de riesgo con coberturas, también puede que se gane menos dinero. La renta variable está barata y podría producirse un tirón", advierte.

El directivo de Banca March se refiere también a la posibilidad de no estar en Bolsa en este periodo, o hacer un paréntesis: vender las acciones más volátiles y quedarse con las más conservadoras.

STOP LOSS

Pero si se opta por dispositivos para controlar los movimientos de la Bolsa, Miguel Ángel García indica que los stop loss -no son una cobertura financiera- permiten acotar pérdidas de forma sencilla.

Se trata de la introducción de órdenes de venta automática cuando un valor desciende a una determinada cotización; el objetivo es deshacer posiciones antes que las caídas vayan a más. Pero igualmente es posible utilizar este mecanismo para las alzas, ya que un inversor puede opinar que la capacidad de subida de una empresa está limitada a un determinado tope, por lo que marca ahí la señal de salida antes que la trayectoria pueda cambiar de signo.

Para este último caso se suele usar el stop loss dinámico, que posibilita que el tope avance en la medida que el valor suba en Bolsa, pero estableciendo el momento de venta cuando se alcance un porcentaje determinado de subida o caída.

Victoria Torre, de Self Bank, subraya que son instrumentos válidos para el verano, pues permiten controlar el riesgo y desinvertir en función de las órdenes dadas previamente, y en etapas en las que no siempre se pueden tomar las decisiones idóneas. "Su principal cualidad es que se puede estar más tranquilo y, al tiempo, enfrentarse a un mercado que no tiene por qué ser bajista, pero que casi siempre es volátil", añade.

Otro sistema que, en alguna medida, se parece al anterior aunque es menos eficaz y obliga a tomar contacto con el bróker o gestor de la entidad financiera son las alertas que avisan de movimientos bruscos o inesperados. Se pueden fijar en función del comportamiento de la Bolsa en general o de determinados valores.

FUTUROS Y OPCIONES

Los derivados financieros -los futuros, las opciones o los warrants- sirven para proteger las carteras de las caídas. Y la cobertura consiste en apostar por la dirección contraria a las acciones que se van a cubrir. Es decir, se pierde con la cartera si la Bolsa ha bajado, pero se gana con el derivado.

Aunque en general están a disposición de los clientes minoritarios a través de diversas sociedades de Bolsa que operan en el MEFF, por el coste y la complejidad de su uso no son aptas ni adecuadas para todos los perfiles. Pero siempre es posible contar con un asesor. Félix López, director de inversiones de Atlas Capital, señala que la protección de las carteras de particulares es compleja, pero posible.

Los futuros, una de las vías aportadas por los derivados, consisten en un pacto por el cual una de las partes se compromete a adquirir unos activos a un determinado precio y en una fecha concreta -cuando vence el contrato-. La otra queda obligada a vender en la fecha y con el precio acordado.

Si se apuesta por el descenso de la Bolsa, hay que ponerse en posición vendedora. El mecanismo es similar al de otras coberturas: para compensar la posible bajada de las acciones propias se invierte en futuros que ganan en un sentido inverso.

Se pueden usar futuros sobre índices bursátiles, y para el caso de empresas españolas existe la posibilidad de optar por los del Mini Ibex y del Ibex. El primero es más adecuado para inversiones menos elevadas, puesto que obliga a un desembolso menor. Pero el inversor está obligado a calcular cuántos futuros son necesarios para cubrir una determinada cartera.

Y las opciones, otra de las fórmulas creadas por la ingeniería bursátil, se usan, además de como protección, para invertir con un perfil especulativo. Pero a diferencia de los futuros, las opciones put (vender ) y call (comprar) no obligan al que opera con estos derivados a comprar o vender el subyacente en la fecha establecida. Se adquiere un put cuando se prevén descensos de las cotizaciones de las acciones que se poseen. El comprador debe pagar una prima, que es la que le asegura poder vender sus títulos a un precio concreto.

Es un sistema, por tanto, que puede minimizar las caídas, aunque lógicamente a un precio -el de la prima- que depende, entre otros factores, de la trayectoria del activo subyacente, de la volatilidad y de los tipos de interés. Es por esta cuestión por lo que no siempre es del agrado de los expertos. Álvaro Vitorero, responsable de renta variable de DB Private Wealth Management, advierte que en la actualidad las opciones, como ocurre en todos los periodos de elevada volatilidad, son muy caras.

Renta 4 cita además a los warrants, que permiten, asimismo, protegerse de movimientos bruscos en los mercados.

ETF

Comprar un ETF (fondo cotizado) inverso -que se mueve en el sentido contrario al índice al que está referenciado- es, en opinión de Miguel Ángel García, de Banca March, uno de los métodos más idóneos de protección para un inversor medio. Estos fondos permiten además reducir riesgos sin necesidad de deshacerse de las acciones.

También es posible ganar en agosto

La estrategia de protección no está reñida con aprovechar las caídas que en muchas ocasiones se producen en agosto para tomar posiciones en valores, siempre que se considere que el castigo ha sido excesivo.

Resultados. Alfonso de Gregorio, director de Gesconsult, señala que su firma no suele actuar con derivados como coberturas, estrategias que, a su juicio, tienen más sentido para los inversores más cortoplacistas. No obstante, sí considera que se pueden seguir algunas pautas de cara al verano. Una de ellas sería estar más sobreponderados en valores con baja volatilidad, como el sector de alimentación. Opina que no todos los veranos son iguales, y que el actual tiene un perfil marcado por una etapa previa muy tensa, que parece en parte superada. Por ello cree que la Bolsa podría hacerlo mejor y que se debería estar atento a los resultados. "Si se cumplen las expectativas servirían de impulso de las cotizaciones. Este verano puede ser un buen periodo, con la Bolsa todavía con una valoración atractiva, pese a las últimas subidas". Su firma ha aumentado posiciones en el mercado español, especialmente en los dos grandes bancos y en algunas empresas injustamente rezagadas, como Acerinox. "En verano puede haber oportunidades de entrada", subraya.

Una opinión que se basa también en la idea de que no se va producir una doble recesión, aunque sí una ralentización.

Carteras fuertes. Para Álvaro Vitorero, directivo de Deutsche Bank, una de las mejores protecciones consiste en contar con una cartera sólida y en empresas en las que se confía, como exportadoras, alemanas o estadounidenses, y esas ideas son la base de su estrategia. "Además, no queremos salir de Bolsa, por lo que nos interesa más protegernos con stop loss que van saltando y actúan como una red", destaca. Es un sistema que puede, por ejemplo, reducir la exposición en renta variable del 90% al 50%.

Fondos monetarios. Otra posibilidad para olvidarse de las fluctuaciones del verano es invertir en un fondo monetario que aporta más estabilidad, en opinión de Félix López, de Atlas. También cita los fondos de gestión alternativa, por sus características de flexibilidad y porque están más descorrelacionados con los mercados.

Diversos escenarios. Desde Inversis se trazan diversos panoramas para este verano. El principal, tomando como puntos de partida unas Bolsas que están buscando soportes, les empuja a ser optimistas de cara a la evolución de julio y agosto. A este escenario le dan un 75% de probabilidades de que se cumpla. No obstante, se plantean que esas previsiones no se cumplan por causas que pueden ser desde que las encuestas macroeconómicas sorprendan a la baja, que se amplíe el spread de la deuda soberana de los países periféricos, que las compañías anuncien rebajas de previsiones en sus resultados o que los test de estrés de los bancos no gusten al mercado.

En este caso, aunque no prevén que las Bolsas vuelvan a los mínimos de marzo de 2009, se aconseja ser muy cauto, y operar en consecuencia. Las actuaciones más idóneas en un entorno más negativo serían el aumento de las posiciones de liquidez y la compra de bonos alemanes y la venta de los periféricos. En Bolsa, dar más peso a sectores como el farmacéutico y alimentación, la compra de divisas refugio, ya sean francos suizos o dólares, e incrementar las posiciones en unos de los activos refugio más ortodoxos, el oro.

Liquidez

Una de las ventajas para el inversor que opte por los derivados, ya sean futuros u opciones, es que cotizan y se negocian en mercados organizados, gestionados por el MEFF. Eso supone que se pueden comprar o vender antes de sus vencimientos. No obstante, los expertos alertan de que, aunque estas características den cierta flexibilidad a sus titulares, no siempre la liquidez es elevada.