La reestructuración del sistema financiero

La banca europea perdería 566.000 millones en el peor de los escenarios

Los 91 bancos chequeados a nivel europeo registrarían unas pérdidas conjuntas de más de medio billón de euros si se cumpliese la hipótesis más catastrófica utilizada por los reguladores para verificar su fortaleza. Las autoridades comunitarias creen que ese resultado demuestra la resistencia del sistema financiero europeo ante una posible situación adversa.

En el peor de los escenarios (un crecimiento negativo acumulado en 2010 y 2011 del 0,4% frente al crecimiento previsto de 2,7% y una generalización de la crisis de la deuda soberana como la provocada por Grecia el pasado mes de mayo), 84 de las 91 entidades chequeadas en 20 países europeos mantendrían su ratio de capital Tier 1 por encima del 6%, nivel por debajo del cual se considera que un banco o caja ha suspendido la prueba de resistencia.

Pero incluso los dos bancos europeos (aparte de los españoles) que no han logrado ese nivel, el Hypo Real State (alemán) y el Agricultural Bank (griego) se mantendrían por encima del requisito legal de capital del 4%. Esos dos bancos podrían necesitar una inyección de capital de 1.245 millones y 242,5 millones, lo que unido a las necesidades de las cajas españolas sumaría 3.500 millones de euros de déficit de capital en toda Europa.

El director general de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Marco Butti, señaló en rueda de prensa desde Londres que este resultado "muestra la fortaleza del sector europeo y que sólo hay pequeñas bolsas de vulnerabilidad en los casos más extremos".

La prueba muestra que el conjunto de las entidades chequeadas (que suponen el 65% de los activos del sector europeo) verían caer su ratio Tier 1 desde el 10,3% en 2009 hasta el 9,2% a finales de 2011, es decir, muy por encima tanto del nivel mínimo legal como del marcado por los reguladores para este ejercicio.

El cataclismo utilizado como hipótesis, que en estos momentos las autoridades europeas no consideran factible, provocaría unas pérdidas de 566.000 millones euros en el sector durante los dos años analizados (2010 y 2011). La mayoría (473.000 millones) serían atribuibles a pérdidas por activos tóxicos y el resto (67.000 millones) como consecuencia de la pérdida de valor de la inversión en deuda pública.

La cifra de pérdidas potenciales supone un 41% que la reflejada en las pruebas de estrés de octubre de 2009, cuando se situaba en 400.000 millones. Pero el Comité Europeo de Supervisores Bancarios (CEBS), que ha coordinado el ejercicio, recordó ayer en una rueda de prensa desde Londres, que esta segunda prueba ha cubierto a 91 entidades frente a las 26 de hace un año.

Rigor

Los representantes del CEBS y del Banco Central Europeo (BCE) también aseguraron que las hipótesis manejadas, adaptadas al mercado de cada país, han sido mucho más duras en esta ocasión. La prueba ha calculado el impacto de una recesión este año y el que viene frente a las previsiones de crecimiento que se ahora se consideran probables.

Se ha incluido también una tasa de paro superior al 11% al final del periodo frente al 10,4% que la CE pronostica para la zona euro y el 9,7% para el conjunto de la UE. Por último, se computa una deprecación de los activos inmobiliarios de en torno al 10% cada año en los principales mercados. La potencial debacle se completa con recortes en la cartera negociable de deuda pública de los bancos de hasta el 23,1% en el caso de los bonos griegos o el 14,1% en los portugueses.

¿Dopaje?

El Comité Europeo de Supervisores Bancarios (CEBS) reconoció ayer que los buenos resultados de la banca europea en los tests de estrés se debe, en parte, a las medidas de apoyo de los distintos Gobiernos de la UE.

Las inyecciones de capital y los avales públicos añaden al capital de las 91 entidades analizadas unos 197.000 millones de euros, lo que supone el 1,2% del Tier 1 del 9,2% que han obtenido en términos agregados.

El dopaje, según las cifras del CEBS, hace que el capital público suponga el 14% de los recursos propios de las firmas escrutadas.

En total, 34 entidades han recibido inyecciones de capital y 20 se han beneficiado de garantías públicas. Algunas de ellas figuran entre las entidades con mejor ratio Tier 1.

Bruselas no se implica al máximo nivel en el ejercicio

El mayor ejercicio colectivo de transparencia de la banca europea desde que comenzó la crisis financiera no contó el viernes durante su presentación con el aval público de ninguna autoridad comunitaria. Ni la Comisión Europea ni el Banco Central Europeo, que han coordinado junto al Comité europeo de supervisores bancarios (CEBS) el ejercicio de los supervisores nacionales, organizaron ninguna comparecencia pública. Ni siquiera se pronunciaron el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ni el de Competencia, Joaquín Almunia, encargado de autorizar las hipotéticas inyecciones de capital tras las pruebas de resistencia. Los tres organismos implicados (CE, BCE y CEBS) se limitaron a organizar una rueda de prensa, a nivel técnico, en la sede londinense del Comité. El ejercicio sólo se puso en marcha a nivel comunitario después de que España decidiese unilateralmente la publicación de los test de estrés de su banca, frente a la resistencia de algunos socios, como es el caso de Alemania.