Modelo austriaco

El despido austriaco cotiza en Bolsa

El empleado acumula en un fondo siete días de sueldo por año.

La reforma laboral aprobada por el Gobierno dispone que "en el plazo máximo de un año" se deberá dar salida a un proyecto de ley que "sin incremento de las cotizaciones empresariales", regule la constitución de un fondo de capitalización que los trabajadores acumularán durante toda su vida laboral, y al que podrán recurrir en caso de despido. El llamado modelo austriaco tiene, sin embargo, severas dificultades de adaptación debido a las desigualdades entre ambos países, y plantea algunas dudas, como la idoneidad de invertir parte de dicho fondo en Bolsa.

Hasta el año 2003, los trabajadores austriacos tenían derecho a una indemnización mínima por despido improcedente de dos meses de salario, una vez que sumaban tres años en la misma empresa. Esta cuantía podía aumentar hasta un máximo de 12 meses de sueldo al alcanzar los 25 años de antigüedad. Semejante sistema desincentivaba la movilidad de los empleados de una empresa a otra ya que, como ocurre en España, el contador se pone a cero al cambiar de compañía. Por otra parte, la economía austriaca también está compuesta por gran cantidad de pymes, a quienes hacer frente a varios despidos podía suponerles serios problemas de liquidez. Por último, el gran peso del turismo y la construcción provocaban que muchos empleados estacionales no lograran la antigüedad necesaria para generar la indemnización.

Sin embargo, ahí acaban las similitudes con el mercado laboral español. En el primer trimestre del año, pese a la dureza de la crisis, Austria presentaba una tasa de paro del 4,4%, frente al 20,05% registrado en España. Además, el estado centroeuropeo apenas suma 3,3 millones de personas activas frente a los 23 millones de españoles en edad de trabajar. Por si fuera poco, el servicio público de empleo vienés intermedia en más del 25% de las contrataciones -un austriaco pasa de media tres meses en el paro entre un empleo y otro- en lugar del anecdótico 3% que coloca el antiguo Inem.

Semejantes diferencias harán complicado que triunfe en Madrid la medida que se aprobó allí en 2003. Se trata de un fondo individual alimentado por el empresario con una cuota mensual equivalente al 1,53% del salario del empleado (siete días de sueldo al año). El nuevo modelo rebaja sustancialmente las indemnizaciones con respecto al anterior, ya que para obtener el citado año de salario el empleado debe acumular 37 años de trabajo. Y eso teniendo en cuenta que "los mercados mantengan un rendimiento medio del 6%", según cálculos del gabinete técnico de CC OO, dado que parte del fondo se invierte en renta variable y otra en fija. No obstante, detallan desde la central, los bancos gestores optan mayoritariamente por la compra de bonos, dada la volatilidad de la Bolsa, a la que sólo va el 15%. Decidir si estos fondos podrán invertirse en los mercados, y si este seguro individual sustituirá o complementará a la indemnización serán dos de los principales debates que plantee la adaptación del modelo.

CC OO teme que se rescindan más contratos

Pocos ámbitos de la negociación de la reforma laboral gozaron de tanto consenso como la posibilidad de adaptar el modelo austriaco. El guante de CC OO fue recogido por el Gobierno y bien recibido por la CEOE. Sin embargo, la fórmula recogida en el decreto ley, que comienza con la subvención de los costes empresariales del despido con el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) ha despertado la inquietud en las centrales. "Ni con el Fogasa, ni con el fondo de capitalización se deben incentivar los despidos improcedentes, sino sólo los objetivos". Además, CC OO, cuyos gabinetes han visitado Austria para conocer el sistema, alerta de que podría producirse un efecto "sustitución" que multiplicaría los despidos de empleados antiguos para contratar a nuevo personal acogido al sistema austriaco, con unas indemnizaciones inferiores a las del panorama actual.