El juez declara el concurso de Sacresa

La deuda total de las empresas de Sanahuja asciende a 2.633 millones

Los préstamos entre empresas inmobiliarias de la familia Sanahuja elevan la deuda total del grupo a los 2.633 millones de euros, frente a los 1.800 millones con los que solicitó concurso a finales del pasado junio.

La deuda total de las compañías controladas por la familia Sanahuja, la más conocida es la inmobiliaria Sacresa, asciende a 2.633 millones de euros. La deuda declarada anteriormente por el grupo era de 1.800 millones.

El Juzgado Mercantil número 2 de Barcelona, que tramita el concurso de acreedores presentado a finales de junio pasado, declaró ayer el concurso voluntario de las cuatro empresas del grupo Sacresa: Sanahuja Escofet Inmobiliaria SL, Sacresa Terreno Promoción SL, Cresa Patrimonial SL y Sacresa Terrenos 2 SL.

La diferencia entre la deuda comunicada en la solicitud del concurso por parte de Sanahuja y la que figura en la declaración de concurso del juez responde a que el magistrado incluye la deuda entre las empresas del mismo grupo. Las sociedades de Sanahuja se prestaron entre sí 833 millones de euros, de acuerdo a fuentes cercanas a la familia Sanahuja. Las mismas fuentes destacaron que de los 1.800 millones de deuda con la que Sanahuja solicitó concurso "la mayoría corresponde a deuda con bancos".

Las empresas del grupo se prestaron entre sí 833 millones

El activo de las sociedades de Sanahuja asciende en su conjunto a 2.512 millones de euros. En los cuatro autos del juez del Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona se especifica que el grupo Sacresa se ha visto abocado a esta situación de concurso de acreedores tras realizar un "esfuerzo financiero muy importante, con recursos facilitados por entidades bancarias" antes de la llegada de la crisis, con la inversión que efectuó para controlar Metrovacesa, informa Efe.

El juez razona que "con la llegada de la crisis económica, el pasivo bancario ha resultado inasumible, a pesar de que el grupo continúa con su actividad".

La familia Sanahuja inició en 2006 una batalla por el control de Metrovacesa, en la que eran los primeros accionistas pero sin lograr hacerse con la compañía, en manos de su ex presidente Joaquín Rivero. Sanahuja lanzó ofertas de compra de acciones de la primera inmobiliaria española hasta que logró desbancar a Rivero y superó el 80% del capital de Metrovacesa.

Sin embargo, el gasto en el que incurrió Sanahuja para lograr su propósito, cercano a los 5.000 millones de euros, fue inasumible cuando la crisis financiera e inmobiliaria se sumaron a la necesidad de Sanahuja de ir devolviendo los préstamos. Finalmente, Sanahuja cedió la mayor parte de sus acciones a la banca acreedora, que ahora controla Metrovacesa.

La sociedad de Sanahuja que presenta un pasivo más elevado es Sacresa Terrenos Promoción, con 1.059,6 millones de euros; la de Cresa Patrimonial asciende a 686,6 millones. En Sanahuja Escofet Inmobiliaria y Sacresa Terrenos 2 el activo supera al pasivo: en el primer caso se sitúa en los 629,6 millones con un pasivo de 537,9 millones, y en 624,9 y 350,8 millones de euros, respectivamente, en el segundo.

Una de las mayores suspensiones de la historia de España

El concurso del grupo Sacresa, las cuatro sociedades controladas por la familia Sanahuja, es uno de los mayores vividos nunca por una empresa española. Los 2.633 millones de euros de deuda de Sacresa superan los 1.000 millones de euros de deuda con los que se declararon en concurso las inmobiliarias Tremón y Aifos; los más de 700 millones con los que entraron en situación concursal Llanera, Lábaro, DHO y Nozar; o los más de 400 millones de deuda de las concursadas Fbex, Promodico o Urazca.

Por importe de deuda sólo superan a Sacresa los concursos de las inmobiliarias Martinsa Fadesa (7.005 millones de euros) y Habitat (2.800 millones). Las inmobiliarias españolas que ahora no están en concurso y que tienen más deuda son las cotizadas Metrovacesa, Reyal Urbis y Colonial, con cerca de 5.000 millones de euros de deuda. Reyal y Colonial han logrado este año refinanciar su deuda financiera y evitar los que serían los mayores concursos en la historia de España.