Diseño

Antiguos y nuevos creadores se adueñan del centro de Helsinki

Un paseo por el centro de la urbe finlandesa da las pistas de su elección como Capital Mundial del Diseño 2012.

De la plaza del Mercado al Bulevar. De la estación de tren a la iglesia de San Juan, pasando por la plaza de Diana. Son las 25 calles de Helsinki donde anida el corazón del diseño finlandés, donde están ubicados los 180 establecimientos más representativos del gusto de este pueblo escandinavo por la combinación entre belleza y utilidad.

En el Distrito del Diseño de la fría capital europea conviven la creatividad de diseñadores de moda, muebles, zapatos, menaje, artículos de papelería, joyería y obras artísticas. También restaurantes, cafeterías y hoteles en los que la decoración está basada en el aporte de estos creadores. Finalmente, algunos museos y galerías completan la oferta turística de este barrio bohemio, ubicado en el centro de la capital, en el que cada escaparate muestra un objeto que, de tan sencillo, parece inexplicable. En definitiva, Helsinki tiene todo preparado para recoger el testigo de Seúl como Capital Mundial del Diseño y ostentar este título durante 2012.

Frente a la plaza de Diana, se encuentra el inicio de nuestro recorrido, el Design Forum Finland, un espacio creado por los empresarios del Distrito del Diseño para dar cabida a jóvenes artistas de la ciudad a través de muestras temporales. También acoge exposiciones de iconos del diseño finlandés como Artek, Iitalla o Marimekko.

Una de las paradas obligatorias del amante de los objetos de calidad es la tienda de muebles Aero, ubicada en la misma plaza de Diana, que ha hecho de la recuperación de muebles de diseñadores de los años sesenta su principal atractivo. Sus responsables subrayan que, en este sentido, la principal aportación de la empresa es el rescate de la obra de Ilmari Tapiovaara, creador de muebles que destacó en la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial por la creación de enseres asequibles tanto para hogares como para espacios públicos. "Una de las razones del éxito de estos muebles es que muchos de ellos estaban en nuestras casas cuando éramos pequeños", indica una de las propietarias de Aero.

A pocos pasos, la casa de modas Miun nos abre sus puertas para mostrarnos una colección muy unida al medio ambiente, tanto en los motivos como en el material utilizado: bambula de seda orgánica, fabricada en Finlandia. "He utilizado fotografías de los bosques que rodean a la casa de mis abuelos, en las afueras de Helsinki", asegura la creadora de la marca, Ilona Hyötyläinen.

Minna Parikka es la nueva estrella de la zapatería finlandesa. "Todas las adolescentes quieren tener unos Minna Parikka. Cuando van a celebrar su fiesta de graduación, vienen aquí y compran un par", explica la responsable de su tienda. Zapatos inspirados en los botines franceses de principios del siglo XX, tacones imposibles, colores al margen de los dictados de la moda y accesorios peculiares son sus señas de identidad.

Alvar Aalto, la fuente de inspiración

Los años cincuenta sorprendieron a los finlandeses en proceso de reparación de los graves daños que había provocado la Segunda Guerra Mundial y en busca de una identidad nacional que llenara el vacío de haber dejado de ser rusos o suecos.

Este sentimiento sirvió de caldo de cultivo para el nacimiento de una generación de diseñadores que han hecho del estilo finlandés una marca propia. Entre ellos, destaca la figura de Alvar Aalto, cuya obra destacó por el uso de materiales básicos como la madera, por la atemporalidad de sus diseños y por su funcionalidad. Otras figuras de los años cincuenta y sesenta son Eero Aarnio (con su mítica silla en forma de burbuja), Timo Sarpaneva (con sus jarrones de vidrio) y Tapio Wirkkala (diseñador de menaje).