Inmobiliaria

Carlyle adquiere seis edificios de oficinas en el centro de Londres por 803 millones

The Carlyle Group, una de las mayores sociedades de capital riesgo del mundo, anunció ayer la adquisición, a través de su división inmobiliaria, de seis edificios emblemáticos en el centro de Londres por 803 millones de euros.

Los activos adquiridos son los complejos de oficinas 60 Victoria Embankment, Ludgate House, Sampson House, Millenium Bridge House, la torre BSI y el edificio Alban Gate.

The Carlyle Group señaló que los inmuebles suman alrededor de 149.000 metros cuadrados y generan en la actualidad más de 74 millones de euros en concepto de alquileres al año.

Entre sus arrendatarios se encuentran compañías como el banco estadounidense JP Morgan Chase, el suizo UBS o el gigante tecnológico IBM.

La operación se ha realizado a través del tercer fondo inmobiliario de Carlyle en Europa, Cerep III (Carlyle European Real Estate Partner III), lanzado en junio de 2008 con un capital de 2.200 millones de euros.

La financiación de la cartera de activos ubicados a las orillas del Támesis ha procedido de un consorcio de bancos liderados por Société Générale, y en el que se encuentran también BNP Paribas, Crédit Agricole, ING y Axa Reim.

Los recursos para la compra de Alban Gate, un complejo de oficinas en pleno corazón de la City londinense con una extensión de 35.000 metros cuadrados y 22 pisos de altura, ha corrido a cargo de Société Générale en solitario.

La compra "nos brinda una oportunidad única para adquirir seis edificios emblemáticos situados en localizaciones estratégicas con arrendatarios de prestigio global", destacó Robert Hodges, director gerente en Reino Unido de la división inmobiliaria de Carlyle en Europa. Según Hodges, si bien en su actual situación cada propiedad cuenta con unos ingresos estables, "existen notables oportunidades a largo plazo para llevar a cabo nuevos desarrollos que permitan aumentar su valor en base a la acreditada experiencia en la gestión de activos de Carlyle".

Añadió que "esta adquisición representa un buen ejemplo de la actual estrategia de Carlyle en Europa, basada en realizar inversiones de largo plazo en localizaciones estratégicas en los principales centros de actividad del continente".