El martes

El Ecofin vuelve a analizar la supervisión financiera para satisfacer al Parlamento

Los Veintisiete tratarán el martes de acomodar su propuesta sobre un nuevo sistema comunitario de supervisión financiera a las exigencias de la Eurocámara, que esta semana dejó claro que no está dispuesta a aceptar una vigilancia poco estricta o fraccionada a escala nacional.

Los ministros de Finanzas de la UE debatirán el martes una propuesta de compromiso diseñada por la presidencia belga para acercar posturas con el Parlamento Europeo y poder cumplir el anunciado objetivo de tener listo el nuevo marco de supervisión financiera a principios de 2011.

El caballo de batalla entre los parlamentarios y los gobiernos sigue siendo los poderes que se otorgará a las nuevas autoridades supervisoras europeas de la banca, los mercados y las aseguradoras, destinadas a evitar la repetición de una nueva crisis financiera. La que mayores divergencias provoca es la entidad que vigilará la banca.

Los eurodiputados defienden que esta institución pueda emitir decisiones vinculantes para las entidades financieras cuando los supervisores nacionales fallen a la hora de hacerlas desistir de prácticas poco sólidas, así como dotarla de poder para resolver disputas entre las autoridades de distintos países, una postura en línea con la propuesta inicial de la Comisión Europea pero que salió aguada a su paso por el Consejo.

El texto de compromiso que la presidencia belga someterá a los ministros de Finanzas, al que ha tenido acceso Efe, abre la posibilidad de que el supervisor de la banca pueda tomar decisiones vinculantes sobre una entidad, siempre que la autoridad nacional falle en su cometido.

Aunque la presidencia belga es optimista ante la posibilidad de que los ministros lleguen a un acuerdo sobre los principales puntos del texto, fuentes comunitarias precisaron que algunas delegaciones encabezadas por Reino Unido presentan problemas para ceder los poderes que actualmente ostentan sus reguladores nacionales.

Alemania, por su parte, está dispuesta a aceptar la cesión a condición de que se que limite el alcance de las decisiones cuando tengan consecuencias presupuestarias para los estados miembros (por ejemplo, en el caso de inyecciones de capital público a un banco).

El problema es que, desde que entró en vigor el Tratado de Lisboa en diciembre pasado, la supervisión financiera es una de las áreas cuya legislación requiere del acuerdo entre los gobiernos y el Parlamento Europeo, que esta semana hizo una demostración de fuerza al aprobar con amplísimas mayorías sus enmiendas a la propuesta de los estados sobre supervisión.

Por otro lado, los ministros de Finanzas de los Veintisiete abordarán las pruebas de resistencia a la banca que están siendo conducidas por el Comité de Supervisores Bancarios Europeos (CEBS), sobre 91 entidades financieras, entre ellas 27 bancos y cajas de ahorros españoles, con el objetivo de despejar las dudas sobre el sector.

Distintas fuentes insistieron en que los ministros sólo tratarán la "modalidad de comunicación" de los resultados, que se publicarán el 23 de julio, y que no será hasta posteriores reuniones cuando se trate el fondo de la cuestión y las posibles soluciones, en caso de detectarse debilidades.

Además, el Ecofin abrirá procedimientos por déficit excesivo a Bulgaria, Chipre, Dinamarca y Finlandia, en línea con las recomendaciones efectuadas por la Comisión Europea, y respaldará las valoraciones realizadas por el Ejecutivo comunitario sobre los planes de saneamiento de las finanzas públicas de trece estados miembros, entre ellos España.

En el caso español, el Consejo considerará que "no es preciso adoptar actualmente ninguna otra medida" de ajuste, "aunque será preciso hacer esfuerzos adicionales en los últimos años del periodo de corrección" (que cubre hasta 2013), y concretar medidas equivalentes al 1,75% del PIB en 2011, según un borrador al que ha tenido acceso Efe.

Los ministros de Finanzas de la UE también tratarán de cerrar los detalles del llamado "semestre europeo" para permitir que Bruselas pueda comenzar a evaluar los presupuestos nacionales antes de que sean aprobados por los respectivos parlamentos en la próxima primavera, pese a que la iniciativa provoca la oposición de Reino Unido, que teme una pérdida de su soberanía.

Durante el desayuno, los ministros evaluarán los resultados de la reunión del G20 que se celebró en Toronto los 26 y 27 de junio pasados, en la que los asistentes fallaron en acordar una tasa a la banca que sirva para financiar futuras crisis.

En este sentido, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y su homóloga francesa, Christine Lagarde, enviaron hoy una carta conjunta a la presidencia belga en la que le pidieron que plantee la creación de un impuesto a las transacciones financieras a escala europea durante la reunión del martes.

Por último, los Veintisiete darán el respaldo final a la entrada de Estonia en el euro y fijarán definitivamente la tasa de conversión entre la corona estonia y la moneda única.