Niega que Alemania le dicte la política económica

Zapatero se marca como objetivo contener los intereses de la deuda

El presidente resucita de la depresión en que, al parecer, le sumió el viraje en su política económica. Ayer compareció en el Congreso con fuerzas renovadas y con un discurso que reivindica la autonomía con la que presuntamente España conduce sus planes de ajuste. Para mantener el Estado de bienestar, dijo Zapatero, hay que contener los intereses de la deuda, que este año superarán los 23.000 millones. Pese a sus esfuerzos, el Gobierno sólo recibe críticas a su alrededor.

En el balance de la presidencia europea presentado al Congreso, Zapatero negó ayer que España estuviera gobernada por un protectorado. La acusación, que había salido de boca del líder del PP, Mariano Rajoy, responde, a juicio del presidente, a una visión "trasnochada y caduca" de Europa que, en sí misma, supone una "humillación" para España. "Somos un país fuerte y serio. ¿Acaso las medidas aprobadas en Francia, Alemania o Reino Unido responden a la idea de un protectorado? ¡Que ridícula reflexión para dañar la imagen del Gobierno!", le contestó a Rajoy.

Como los ataques también le vinieron al presidente desde la izquierda, los argumentos fueron otros. Zapatero le recordó al portavoz de IU, Gaspar Llamazares, que este año el Estado tendrá que pagar más de 23.000 millones por los intereses de la deuda, la mitad de lo que se invierte en educación, y que si los estímulos fiscales no se hubieran retirado hasta alcanzar el 5% del PIB, la factura hubiera subido a 50.000 millones. "No se ha impuesto una visión conservadora de la salida de la crisis, se ha impuesto una visión realista. Los diferenciales de la deuda estaban aumentando de forma muy perjudicial para nuestras cuentas públicas y podían limitar la capacidad de España para fomentar la productividad y mantener las políticas sociales", argumentó Zapatero. El presidente añadió que haber seguido con los estímulos fiscales "hubiera supuesto una bomba de relojería para la economía española" y que de lo que ahora se trata es de "ganar credibilidad y solvencia en los mercados".

La tesis de que España tiene una economía intervenida y sometida a los intereses de Alemania no es sólo del PP. También la agitaron ayer en el debate Izquierda Unida, Esquerra Republicana y el PNV, grupos ante los que Zapatero volvió a reivindicar su autonomía. Para reforzar su tesis, el presidente invitó a los grupos a reflexionar sobre los países que más reticencias expresaron frente al plan de rescate de Grecia, frente a la creación del fondo de estabilización de 750.000 millones o, más reciente en el tiempo, frente a la publicación de los exámenes de resistencia en la banca. En los tres casos aparece Alemania como protagonista principal.

Preocupación, exageración y rumores

"En parte, hay datos objetivos para la preocupación, pero hay una parte muy importante de exageración y de rumores, y entendemos que frente a la exageración y a los rumores, lo mejor es la transparencia", señaló Zapatero en referencia a los test de resistencia financiera. Estos últimos se publicarán en la segunda quincena de julio y, en opinión del presidente, pueden ser una buena palanca para la recuperación económica como lo fueron, aseguró, en Estados Unidos. Se trata, abundó, de "una medida fundamental para restaurar la calma en los mercados, disuadir la especulación injustificada y devolver la confianza al interbancario".

Zapatero realizó un balance exitoso del semestre europeo por los avances registrados en la coordinación económica, en el control y en la supervisión de los mercados financieros. Puso como ejemplo de las iniciativas pactadas el fondo de estabilización, sin descartar que se tenga que llegar a hacer uso del mismo, como pasó con Grecia.

La sensación que dejó Zapatero entre los diputados de su partido es positiva: "se ha esforzado por articular un nuevo discurso y explicar la razón de los ajustes". Sin embargo, cunde la preocupación por la inestabilidad parlamentaria.

Rajoy censura las contradicciones y vaivenes de la política económica

Las contradicciones en las que ha incurrido Zapatero en los últimos meses siguen siendo un pozo inagotable para el líder del PP, Mariano Rajoy, en su tarea de oposición. Rajoy le reprochó ayer al presidente del Gobierno no haber estado a la altura de las circunstancias durante la presidencia europea y también el haber convertido a España en un problema para Europa. "Con usted en la presidencia del Gobierno no vamos a ningún camino", le espetó. A su juicio, "España no se merece estar sometida a los cambios de rumbo, a los vaivenes y a los constantes cambios de criterio" del presidente del Gobierno.

El líder del PP citó como ejemplos claros de políticas contradictorias las referidas a las pensiones, la función pública, la reforma laboral, las subidas de impuestos o las energías renovables.

Rajoy acusó a Zapatero de incumplir su palabra al no haber realizado la reforma laboral a través del diálogo social y abaratando el despido. "Usted gobierna mal. Por eso, estamos intervenidos. Por eso, somos el país con mayor tasa de paro. Por eso, pagamos la deuda mucho más cara que los demás y, por eso, Europa nos impone obligaciones", sentenció el líder popular.

El resto de los grupos de la oposición también fueron muy duros con Zapatero. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, dio un suspenso a la presidencia comunitaria. El del PNV, Josu Erkoreka, resumió así la labor del Gobierno en este semestre: "Donde le han dejado meter mano, el resultado ha sido más bien mediocre y donde se contabiliza algún éxito, el principal mérito ha correspondido a otros".

Desde IU, Gaspar Llamazares acusó a Zapatero de "someterse al rígor mortis de los mercados".

"Le tenemos calado"

El presidente del Gobierno insiste en convertir la falta de propuestas del PP sobre la reforma laboral en uno de los puntos débiles de Mariano Rajoy. Zapatero le reprochó varias veces a este último su falta de alternativas concretas sobre ésta y otras reformas. "Le tenemos calado", le dijo el presidente al líder de la oposición.