La portuguesa amenaza con los tribunales

PT reconoce que será incapaz de lograr por Vivo el valor que paga Telefónica

Portugal Telecom ha tenido que retratarse ante sus accionistas. En un documento a la Bolsa de su país, ha incluido un aviso a los inversores en el que reconoce que si rechazan la oferta de Telefónica por Vivo no les puede garantizar que sea capaz de recompensarles consiguiendo un valor similar al que lograrían por la venta.

Se trata de un documento de 14 páginas en su versión portuguesa. Casi desde la primera línea, el texto está cargado de los argumentos con los que Portugal Telecom lleva semanas rechazando la oferta de 6.500 millones de euros que Telefónica le ha hecho por su mitad de la operadora brasileña de móvil Vivo.

Los gestores de PT explican a los accionistas que el precio ofrecido no refleja el valor que tiene Vivo para Telefónica y que las advertencias de la española de que impedirá el reparto de dividendos de la operadora brasileña o solicitará la partición de la sociedad para que cada una se quede con su parte son legalmente imposibles de llevar a cabo. Es más, la portuguesa amenaza con llevar a Telefónica ante los tribunales arbitrales de Holanda por mala fe en la gestión de la sociedad conjunta que comparten en Brasil.

Pero entre todos estos comentarios, Portugal Telecom ha deslizado uno que no refleja sus argumentos, sino los de Telefónica. Está en la penúltima página y no ha tenido más remedio que incluirlo porque debe advertir a sus accionistas de los riesgos reales de rechazar la oferta, porque si no se enfrenta a posibles reclamaciones jurídicas de los inversores.

TELEFÓNICA 7,60 0,50%

"Los accionistas deben tener en cuenta que, si la oferta por Vivo se rechaza, PT no puede dar ninguna certeza de que un valor similar pueda ser entregado a los accionistas", es la traducción literal. Se trata de la primera vez que lo reconoce y también supone la admisión de lo que Telefónica lleva semanas argumentando: Portugal Telecom no puede lograr en solitario el valor que la española le está ofreciendo por Vivo.

La explicación está en que Telefónica ha podido añadir una prima que hace multimillonaria su oferta porque está descontando al menos 2.800 millones de euros de sinergias que se calcula que va a conseguir al fusionar Vivo con su filial de telefonía fija en Brasil, Telesp.

PT no dispone de ninguna filial en el país, así que estas sinergias son irrealizables para ella. De ahí que Telefónica pueda pagar más por Vivo de lo que realmente vale para Portugal Telecom, según la afirmación de la española, que ahora ha reconocido la portuguesa en un documento oficial.

Eso sí, las 30 palabras en las que PT explica las implicaciones de rechazar la oferta de Telefónica son las únicas favorables a la española en todo el documento. Esta vez, sin embargo, la portuguesa no sólo critica la oferta de Telefónica, sino que plantea su estrategia en caso de que la española lleve adelante sus amenazas si la propuesta es rechazada.

PT desvela que Telefónica ha dicho a los inversores que paralizará los dividendos de Vivo, de forma que la portuguesa no pueda cobrarlos, y pedirá ante los tribunales holandeses (a cuya legislación está sometida la alianza entre Telefónica y PT, según el pacto de accionistas) la disolución de Vivo, para que cada una se quede con su parte.

La portuguesa asegura contar con el asesoramiento de expertos jurídicos holandeses y su conclusión es que legalmente Telefónica no estaría capacitada para hacer ninguna de las dos cosas. Es más, si lo intenta, dice PT, entonces será ella la que vaya a los tribunales de arbitraje para que congelen los derechos políticos de Telefónica en la sociedad conjunta por mala fe en la gestión, según el documento a la Bolsa de su país.

Sin promesa de dividendo

Otro de los aspectos que ha tenido que explicar PT en su documento a los accionistas es uno que ha evitado todo este tiempo: el destino del precio pagado por Telefónica si finalmente la junta no hace caso del consejo de PT y acepta la oferta de Telefónica.

PT prefiere pasar de puntillas por eso, pero da una mala noticia a sus inversores: no deben esperar necesariamente un generoso reparto de dividendo.

La portuguesa no quiere alentar a que sus accionistas acepten la oferta porque esperan un dividendo, pero a la vez se queda intranquila con esa afirmación e inmediatamente recuerda su historial en el pasado de buena pagadora de dividendos a sus accionistas.