A fondo

Cuando sólo se ve la paja en el ojo ajeno

Cuando sólo se ve la paja en el ojo ajeno
Cuando sólo se ve la paja en el ojo ajeno

Boeing está movilizando toda su artillería pesada para no volver a perder frente a EADS y Airbus el contrato de 35.000 millones de dólares (28.490 millones de euros) que el Pentágono prevé adjudicar en noviembre para renovar la flota de aviones cisterna (también conocidos como tanqueros) de la Fuerza Aérea estadounidenses (USAF).

El fabricante norteamericano está llevando la adjudicación al terreno de lo político para, desde ahí, tratar de hacerse con la licitación, dejando en un segundo plano los aspectos meramente técnicos o empresariales de la competición. Y, por ahora, está teniendo éxito.

La semana pasada, Boeing consiguió que la Cámara de Representantes norteamericana aprobara una enmienda que obliga a al Pentágono a tener en cuenta en el concurso de los tanqueros "cualquier ventaja competitiva ilegal" que beneficie a alguno de los contendientes. O lo que es lo mismo, que se penalice la oferta de Airbus atendiendo al informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que calificó de ilegales las ayudas públicas recibidas por la filial de EADS para el lanzamiento de algunos de sus nuevos aviones comerciales, incluido el A-330 en el que se basa el tanquero KC-45 que ofrece a la USAF.

Airbus ha devuelto 1,4 dólares por cada dólar de ayuda pública recibida

AIRBUS GROUP 132,00 1,10%

La iniciativa legal todavía tiene que ser ratificada por el Senado para que sea efectiva, pero no deja de ser una victoria para el grupo estadounidense, que hizo lobby a favor de la enmienda a través de su responsable para asuntos legislativos, Kevin Rozelsky.

Los partidarios de Boeing acusan al fabricante europeo de haberse beneficiado de más de 5.700 millones de dólares (4.645 millones de euros) de ayudas públicas que "van a permitir a Airbus pujar por debajo de Boeing de forma significativa", según argumentaba Rozelsky ante congresistas y senadores en un e-mail al que tuvo acceso Reuters.

La enmienda fue aprobada de forma aplastante por la Cámara, con 410 votos a favor y sólo 8 en contra. Los congresistas que apoyan a EADS y Airbus entienden que, tal y como ha quedado redactada, la medida será aplicable a Boeing si la OMC también considera que se ha beneficiado de ayudas que atentan contra el libre comercio.

Porque lo que el grupo estadounidense parece obviar es que el organismo internacional tiene previsto publicar, en los próximos días, un informe preliminar sobre la denuncia de la UE contra Estados Unidos por las ayudas públicas a la empresa.

Informe a la contra

EADS y Airbus están tratando de recordar los datos más significativos sobre estas ayudas para intentar frenar la estrategia de su rival. Así, la filial americana de Airbus ha encargado un informe al bufete de abogados Hogan Lowells en el que se concluye que Boeing ha recibido unos 26.300 millones de dólares (21.375 millones de euros) en subsidios públicos de todo tipo en las últimas dos décadas. Además, se recuerda que las ayudas recibidas por Airbus lo han sido en forma de créditos reembolsables (mecanismo aceptado por la UE y EE UU en 1992), que han obligado a la empresa europea a devolver 1,40 dólares por cada dólar de ayuda pública recibida.

Según el documento, desde finales de los años 80 y hasta 2006, Boeing se ha beneficiado de 16.600 millones de dólares (13.495 millones de euros) de subsidios federales asociados a inversiones en I+D, principalmente a través de la NASA y del Departamento de Defensa. Ayudas que han ido destinadas, en muchos casos, a proyectos que han favorecido a sus aviones comerciales, como el relacionado con el desarrollo del ala del 767 (el modelo en el que se basa el tanquero de Boeing). Airbus calcula que, de 2000- 2005, estas ayudas han permitido a su rival ahorrar hasta 7.800 millones de dólares (6.345 millones de euros) en I+D .

Junto a estos subsidios, el informe señala que Boeing se ha recibido 5.600 millones de dólares más (4.550 millones de euros) en ayudas estatales y locales, como exenciones fiscales, facilidades en el crédito o financiación de infraestructuras; de otros 2.000 millones de dólares (1.625 millones de euros) en ayudas a la exportación; y de 2.100 millones de dólares (1.705 millones de euros) adicionales en incentivos procedentes de Italia y Japón para que empresas locales lograran carga de trabajo con Boeing.

En suma: ni Airbus ni Boeing deberían echarse en cara unas actuaciones que ambos han compartido.