Califica las medidas de ambiciosas

Juncker: habrá que esperar a junio para saber si el plan de ajuste español es suficiente

El primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, calificó hoy de "valiente" y "ambicioso" el plan de ajuste anunciado por el Gobierno español para reducir el déficit, pero alertó de que hay que esperar a junio para saber si los recortes serán "suficientes" para recuperar la confianza de los mercados.

"Personalmente estimo que las decisiones adoptadas por el Gobierno español son valientes, no les falta ambición. Al contrario, son muy ambiciosas. Pero habrá que ver de aquí a junio, basándonos en un informe de la Comisión, si estas medidas, que evidentemente van en la buena dirección, pueden considerarse suficientes", dijo Juncker a la entrada de la reunión mensual de ministros de Economía de la eurozona.

"Será un examen detallado el que nos diga cuál será el dictamen final. Pero quiero decir que España ha reaccionado de forma ejemplar", resaltó el presidente del Eurogrupo.

Juncker subrayó que "los Estados miembros de la eurozona no pueden continuar acumulando déficits o aumentando su tasa de deuda pública". "Es evidente que tenemos que hacer todo lo posible y haremos todo lo posible para reducir el nivel de deuda pública en Europa sin perjudicar excesivamente la recuperación que se anuncia", insistió.

No obstante, eludió pronunciarse sobre la propuesta de Alemania de que todos los países de la eurozona introduzcan en su legislación la exigencia de un presupuesto equilibrado. "Es una idea que Alemania ha introducido en su Constitución. Hay que ver en qué medida una disposición así podría encontrar la adhesión de todos", señaló Juncker.

Al ser preguntado por si las declaraciones realizadas durante el fin de semana por la canciller alemana, Ángela Merkel, son imprudentes, Juncker eludió referirse directamente a ella pero dijo que "algunos deberían pensar antes de hablar" y "harían mejor en callarse". Merkel dijo este fin de semana que el plan de rescate de 750.000 millones de euros aprobado la semana pasada para asistir a los países de la eurozona con problemas para financiar su deuda sólo servía para "ganar tiempo".