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Marruecos se apunta al turismo familiar de playa

El rey alauí quiere hacer de Saïdia un destino de peso en el país

En España sería hoy complicado ver cómo madura un supercomplejo turístico del tamaño del de Saïdia, Marruecos. Y no por motivos ecológicos (requiere un ingente gasto de agua y luz y supondrá la explotación de una costa prácticamente virgen), sino porque en la Península ya no queda litoral sin ocupar.

A esta pequeña localidad de hermosas playas de arena fina y aguas turquesa le tocó el gordo del desarrollo económico hace menos de cinco años. Está situada en el noreste del país, a escasos metros de la frontera con Argelia y a un paso del límite del antiguo protectorado español, tal y como atestigua algún que otro letrero en castellano que aún hoy queda por ahí. De hecho, los bañistas podrán incluso tocar una cerca en plena arena, con militares custodiándola, tras la cual ondean banderas de los vecinos magrebíes.

Según cuentan los lugareños, Hassan II aborrecía la zona con todas sus fuerzas, seguramente por su cercanía al archienemigo argelino. Y por estar demasiado alejada de las ciudades imperiales. Todo lo contrario que su hijo, el rey Mohamed VI, que como gran parte de los pocos pero influyentes nuevos ricos del país es muy aficionado al lujo y a los deportes náuticos.

Fue el monarca alauí quien se empeñó en desarrollar un gran proyecto turístico en la zona: un moderno resort a la europea. Y lo consiguió. Fadesa fue la encargada de acondicionar y edificar las más de 700 hectáreas que ocupa, y que incluyen, demás de apartamentos, nueve hoteles de lujo, tres campos de golf, parques, restaurantes y centros comerciales, además de contar con un moderno puerto recreativo a tiro de piedra. Mediterrania Saïdia -así se llama el complejo- se inauguró el verano pasado, aunque según el responsable del proyecto, Pascal Bossol, estará acabado en 2012.

Uno de los reclamos de Saïdia es, sin duda, el precio: una semana para dos personas con todo incluido en el impresionante cinco estrellas Hotel Barceló Saïdia, que constituye el centro neurálgico del megarresort, sale por 750 euros. En cuanto a los amplios apartamentos, de dos habitaciones y con vistas al mar, hacerse con uno de ellos cuesta 140.000 euros.

Si a eso le sumamos la buena conexión con Nador o Oujda, las dos ciudades con aeropuerto más cercanas, y que es Ryanair quien vuela hasta allí (se pueden conseguir billetes de ida y vuelta desde Madrid o Barcelona por seis euros) tenemos un destino muy económico para pasar unas tranquilas vacaciones de sol y playa.

Pero no hay cara sin cruz: la pega es que fuera del resort no hay ningún lugar de interés turístico. La ciudad de Oujda decepcionará a todo el que ya haya pisado anteriormente el país. En cuanto a los paisajes, nada que no se pueda ver en Andalucía. En Saïdia se impone el sol, la playa y el lujo.